domingo, 1 de junio de 2025

 

 

 

                                                          Martín Heidegger

                                El lenguaje y la técnica en la actualidad

                                                                          Madrid-España a 01/06/2025

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Pensador.

 

Martín Heidegger responde la pregunta sobre el Humanismo desde el lenguaje. El lenguaje es el órganon de su reflexión filosófica. El lenguaje es la casa del ser. Lo humano del hombre es el Habla. La cualidad que define al hombre es el leguaje. No es la razón como dice Aristóteles; como el único ente dotado de razón y lo distingue del animal irracional. Así que, ambas cualidades desembocan en el logos. Para el pensador alemán el logos pre-socrático rompe con la concepción tradicional del lenguaje; como instrumento, como medio de comunicación. Piensa que el lenguaje no es un mero objeto, un instrumento, y lo que busca es sacar al hombre de la objetivación del lenguaje.

Por eso hace un punto de inflexión desde el logos pre-socrático hasta la lengua alemana donde trata de llevar a cabo un acercamiento al ser. Su visión consiste en que el logos muestre caminos alternativos para guiar y dejar ver, caminos diferentes al de la metafísica lingüística tradicional. Se trata de estar a la escucha de la revelación del ser. Lo que al pensar filosófico le interesa no es la respuesta, sino la pregunta. Se interesa por el hacer del griego Antiguo, en la pregunta misma sin dejar que muestre lo interrogado.

Así lo importante del pensar de Heidegger está en el qué y el cómo del logos, algo que acontece y no sólo “está”. En la medida que el logoi (el nombre) acontece se muestra y se escucha el devenir del ser. De ahí que el decir mostrativo deviene de las manifestaciones más profundas del ser, sin quedarse en la presencia del ente. El logos muestra, manifiesta el ser y dicha manifestación dice lo que es.

Heidegger en Carta sobre el <Humanismo>, se dirige al lenguaje para mostrar la relación entre pensar y ser. Que la percibe desde las estructuras ontológicas de la vida, abstractas que desembocan en el ser; y se apartan de los procesos contingentes y concretos de la sociedad y de la historia. Una de las críticas que hacen a Heidegger consiste en que, su filosofía es esencialista y anti-cartesiana; esto es, da prioridad al es y no al estar. Un lugar donde los procesos históricos de la realidad, la vida y el mundo, pasan a segundo plano.

Por tanto, Heidegger en Carta expresa que estamos lejos de pensar la esencia del actuar de modo suficientemente decisivo. Sólo se conoce el actuar como la producción de un efecto, cuya realidad se estima en función de su utilidad. Además, para Heidegger, la esencia del actuar es llevar a cabo. Sólo se puede llevar a cabo lo que ya es. Lo que ante todo “es” es el ser. La utilidad del actuar la suscribe en la esfera de la causa y el efecto, no en su esencia ya que ésta se ubica en lo que es y, este no es otro, que el ser. Observamos ya desde el principio el interés que tiene Heidegger, por el ser y, no por la ubicación del ser en el mundo y la historia; lo mismo sucede con el lenguaje.

Se aparta de la posición universalista del sujeto, del Yo en la historia. No le interesa el hombre particular, sino el “tipo”, que expresa la raza de un territorio. Le incumbe lo que se puede llevar a cabo y este, no es otro, que el ser. En su defecto, el “es” es el ser. Así que, el ser es lo que hace posible todo lo “que” es; es decir, todo lo que existe.

Así pues, el problema del ser como el de la libertad, lo aborda Heidegger en El estudiante alemán como trabajador, y también como el concepto de libertad se fundamenta en la adhesión al bloque. Según Heidegger y Jünger en el texto El Trabajador, la libertad es el trabajo. Para Marcuse el texto expresa en la década del treinta del siglo XX, los rasgos esenciales de la nueva mentalidad alemana. Dice Marcuse que

Jünger muestra, además, que el ascenso del nacionalsocialismo significa la única verdadera revolución alemana contra el mundo burgués y su cultura (un mundo que según él también incluye al socialismo marxista y al movimiento obrero), revolución que reemplazará la burguesa por una nueva forma de vida, la del “obrero” que blande el poder perfecto sobre el mundo perfectamente técnico, cuya actitud es la del soldado, y cuya racionalidad, la de la tecnología totalitaria.

El libro de Jünger es el prototipo de la unión nacionalista entre la mitología y la tecnología, en el que “sangre y suelo” emergen como una empresa gigante, totalmente mecanizada y racionalizada, que moldea la vida de los hombres hasta tal grado que los hace hacer con precisión automática la operación correcta en el momento y lugares correctos, un mundo de sentido práctico bruto, sin espacio ni tiempo para “ideales”.

Pero este mundo totalmente tecnológico surge y se alimenta de una fuente supratecnológica que Jünger señala evocando los rasgos “antiburgueses” del carácter alemán.  

Así pues, libertad del trabajo es, la concepción aria de la libertad y la cultura; una concepción nada moderna, ni ilustrada, ni democrática o liberal, porque para nada cuenta el sujeto o el individuo o el Yo, ni la pluralidad, sino la comunidad de pertenencia. Un concepto de la cultura alemana racista y en permanente lucha por la existencia de la raza contra la modernidad. Que identifican con los judíos, la ciencia y la política al servicio del egoísmo, y la individualidad internacional.

Que busca en su expansión –ora liberal, ya marxista- la desaparición del ser. En este orden, Adolf Hitler dijo, la “circunscripción territorial determinada de un Estado supone una concepción idealista de la raza que lo constituye y, ante todo, tiene una noción cabal del concepto trabajo”. Así que, “el pueblo del trabajo” nazi coincide, en sus lineamientos geopolíticos más importantes, con “el pueblo metafísico”, “el pueblo espiritual”, “el pueblo histórico” de Heidegger.

Como expresa Julio Quesada: “Ahora podemos ver lo inconmensurable de la lucha por el ser, que tiene que ver con la lucha de las especies, la “autoafirmación” del pueblo alemán frente a los Derechos Universales del Hombre”. Se trata de exaltar el ultranacionalismo, el espíritu y la tierra alemana. Se trata de renovar el espíritu alemán para recuperar la grandeza del pueblo. O, en otras palabras, recuperar la grandeza destinada.

Desde otro umbral, la tarea del pensador está en que el hombre logre una relación satisfactoria con la esencia de la técnica. Que logre una relación explicita con lo que hoy acontece.

Observamos también como en las sociedades diversificadas se están dando articulaciones en el cuerpo social, político, cultural y científico, que responden al primado de la técnica en los asuntos humanos. Además, en la Cultura del artificio percibimos éstas obedeciendo a “órdenes superiores” que organizan las sociedades de masas en la uniformidad y la objetivación, que propugnan un poder autoritario, capaz de imponer programas de vigilancia masiva a los ciudadanos, y a los representantes elegidos democráticamente.

Eso que proponen los poderes digitales de Silicón Valley. Así pues, todas las situaciones se entrecruzan para dar lugar a la Figura -al decir de Jünger. Ve en la Figura una totalidad, una globalidad, también un tipo significativo. A la vez reacciona contra la razón disociadora y el pensamiento analítico y, precisa que constituye un conjunto dotado de propiedades que no se encuentran específicamente en ninguno de sus elementos, así la Figura posee un sentido.

La Figura “un conjunto que posee más que la suma de sus partes”. La noción de ésta se emparenta más con la monada de Leibniz que la idea platónica, más con la planta orgánica de Goethe que con la síntesis de Hegel. Jünger piensa que la Figura es un “tipo” y, por encima de toda una potencia constructora de tipos, que encarna el espíritu dominante de una época y concede al mundo su principal significación.

Por Figura, entendemos una realidad superior que da sentido a los fenómenos. Desde un punto de vista histórico, la Figura no es el producto de la historia como aquello que permite a la historia realizarse. La Figura determina el movimiento de la historia, una Figura histórica es, en lo más profundo, independiente del tiempo y las circunstancias de las que ella parece brotar. La historia no engendra Figura alguna, sino que se transforma en su contrario gracias a ésta. La historia revela así una metafísica del ser.

En el Tratado del Rebelde, Jünger dice que nuestra época es pobre en grandes hombres, pero rica en figuras. En otras palabras, somos parte de una época de hechos significativos y de actores insignificantes. Esto expresa la cultura de la futilidad, de lo pasajero, lo fugaz de la época actual. En lo político y social domina la Civilización del espectáculo, la publicidad sobre lo programático del partido; el entretenimiento y lo fugaz sobre la realidad y dador de sentido, por eso prevalece la aclamación y la estridencia en la vida pública.

Jünger piensa que la magnitud de las masas informes pasa de ser una dimensión moral y política a un mero objeto, número o cosa. La sociedad de masas y la cultura de masas, representan en la consciencia del hombre las relaciones inconexas de la Gran Ciudad, también la segunda consciencia donde éste se percibe como objeto. Así que, la Cultura del artificio posibilita la objetivación del individuo y sus articulaciones. Además, la zona de la sentimentalidad, el sentimiento de cercanía, del valor no simbólico, fundado en sí mismo, se desvanece y a cambio el movimiento de las unidades vivientes es dirigido a gran distancia.

Así, una única maniobra en el cuadro que los dirige a gran distancia conecta las articulaciones de la vida moderna –una red dotada de amplias ramificaciones y de múltiples venas– a la corriente de los lenguajes digitales. La Gran ciudad es el ámbito donde prevalecen las relaciones inconexas de las sociedades de masas, el lujo y el dinero. El lujo posibilita que los hombres amen lo visible, las bellas cosas, las bellas materias. Que el hombre se distancie de sí y de la esencia que lo constituye como tal; el lujo hace que el ser humano dependa de los objetos.

Por eso “la existencia de un nuevo lujo que es el del tiempo, el del espacio y el de la distancia respecto a los objetos”, es fundamental para el hombre de hoy –al decir de Gilles Lipovetsky. Además, la objetivación de las articulaciones posibilita que el hombre responda a los requerimientos del Gran Poder y las Tecnologías Digitales. Estas ramificaciones y múltiples venas se entrelazan con “el orden técnico en sí, con ese gran espejo donde se revela con máxima claridad la objetivación de nuestra vida y se halla impermeabilizado de manera especial contra el acoso del dolor. La técnica es nuestro uniforme”.

Desde esta perspectiva podemos percibir como el “carácter de confort de la técnica” se entrelaza con “un carácter instrumental de poder”. Es decir, de dominio, de control, de coacción, de vigilancia, de dolor y de miedo. Un carácter que porta en sí, el rostro de la barbarie y de la muerte. La técnica y la razón se convierten en algo cruel. En esta época el poder no solo se relaciona con el saber, sino también con la técnica, el miedo y la crueldad.

lunes, 19 de mayo de 2025

 

                                                         El hecho estético

                                                                    Madrid-España a 19/05/2025

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Pensador.

 

En una sociedad en la que predominan los instrumentos técnicos, la velocidad, la simulación, las imágenes sobre las palabras, las redes sociales, el hecho estético facilita un encuentro nuevo con el mundo, la realidad y la Vida. Asume el hecho de facilitar un encuentro nuevo con la curiosidad, la imaginación y los movimientos del pensamiento. Que posibilite un descubrimiento constante de sí mismo, del otro y el entorno que lo rodea. Cuando el hecho estético ocurre el mundo, la vida y la realidad, se llenan de imágenes de colores, de música, de palabras, que posibilitan al lector o, al observador, trascender lo establecido como verdad por los poderes actuales.

Jorge Luis Borges dijo refiriéndose al libro: “Cuando lo abrimos, cuando el libro da con el lector, ocurre el hecho estético”. Son entes mágicos esperando al lector para empezar a vivir. “En ese gabinete están encantados los mejores espíritus de la humanidad, pero esperan nuestra palabra para salir de su mudez. Tenemos que abrir el libro, entonces ellos despiertan”, al decir de Borges. Que ese nuevo despertar posibilite un conocimiento, una experiencia y un lenguaje diferente al establecido como verdadero. En este nuevo despertar están los fragmentos de felicidad, que genera la lectura y la experiencia del mundo, de la realidad y de la vida.

El hecho estético y nosotros mismos somos el cambiante rio de Heráclito. Quizás no nos ayude a cambiar un Sistema político, unas estructuras económicas o sociales, tampoco a transformar la utilidad de los instrumentos técnicos, pero sí a encontrarnos más consigo mismo, el otro, con los que están cerca y aún con los que están lejos. Nos despierta la curiosidad de conocer, que el hombre es un solo hombre y todos los hombres. Tomar consciencia que “todo lo exquisito es una dadiva del azar y, lo mejor de la vida es siempre gratuito”, al decir de Ernst Jünger. De ahí que “la palabra es, a la vez, como una reina y una bruja. Que constituyen un reino mucho más hermoso que todos los imperios conquistados a punta de espada” –dijo Jünger en la novela “Sobre los acantilados de mármol”.

Los Grandes Poderes Actuales (el Estado técnico, el Gran Poder Tecnológico, Científico, Político, Económico, Militar o Cultural, etc.), están eliminando la zona de la sentimentalidad, los contenidos espirituales de las lenguas naturales y las reflexiones del pensar. Porque posibilitan ver la realidad desde nuevos umbrales y, que el mundo está ahí para sentirlo y preguntar. Aquí el hecho estético encuentra su razón de ser para la vida y el mundo que habitamos. Sí tenemos sensibilidad lo sentimos en los pliegues de la condición humana: el nacimiento, la vida, la mundanidad, la realidad, el amor, los fragmentos de felicidad, de esperanza o desesperanza, el odio, la violencia o la muerte, etc.

Se trata de concebir la lectura, el poema, la novela o la música, como una experiencia estética que posibilita las herramientas nocionales o imaginarias, que hagan frente a los poderes actuales. Pero también ver el mundo, la realidad y la vida, desde una multiplicidad de sentidos. Así que, la actualidad ha de proporcionar lo “negativo” y lo “positivo” de la época que vivimos, para que toda negación en el fondo perfile lo vivo y positivo de la época que se investiga. Apartar la visión de los espejismos de la época actual, para que salga de sus escombros algo positivo y distinto a lo señalado. Y, una de las herramientas fundamentales es el hecho estético, que nos libera de la praxis de la vida cotidiana y nos ofrenda lo imaginario, para romper las cadenas de lo siempre igual.

Quien ha de romper las cadenas de los instrumentos técnicos es el hombre de carne y hueso, “Tu” o “Yo”, para que la liberación por medio de la experiencia estética, le devuelva al hombre el lugar que le pertenece y la dignidad debida a su nombre. Que es dentro de sí donde hay que sembrar el fruto para la conformación de un nuevo “tipo” de hombre y, creará un mundo y una realidad, a la altura de las apetencias materiales, espirituales y morales, de éste. Aprovechar la oportunidad de percibir lo que vivimos de otras maneras; y, la experiencia y el conocimiento individual, “se habrán como plantas que despertarán de un sueño invernal, para que nos acerque más a sí mismos”.

El hecho estético nos sirve para tomar consciencia que “el orden y la ley incluso están presentes en lo que nosotros llamamos desorden y azar”. Estamos circundados por anillos eléctricos de los cuales es preciso liberarnos, liberarnos con la palabra o, con el amor o, con la amistad o, con el hecho estético. Con esa alegría viva que acompaña a quienes no permanecen anclados en el lugar del tópico y del lugar común. Así, los más hermosos regalos de los Dioses y las Musas son siempre gratuitos.

De ahí que el goce de la experiencia estética, es decir, de lo bello, que ofrece la obra de arte, la poesía o, el hecho estético, pueda abrir puertas y ventanas para percibir el mundo, la realidad y la vida, desde una pluralidad de perspectivas. Pero también hacerle frente al Gran Poder, al Estado técnico y los lenguajes digitales, con las herramientas de la sensibilidad, la imaginación y la creación. Aunque en las sociedades de masas y cultura de masas, la experiencia estética no se le reconozca el valor que porta en sí, es fundamental para ahondar la subjetividad, interrogar el mundo y crear lazos intersubjetivos.

En este mundo de espejismos técnicos, el hecho estético posibilita ir más allá del confort, la velocidad y la distancia que instauran los instrumentos técnicos. Porque se instala en el espacio de la libertad, de la imaginación, de la trasgresión, la interrogación y la creación. De ahí que la función estética de la literatura, de la obra de arte, de la música, profundicen en el conocimiento crítico del mundo y su realidad, de sí mismo y de los otros. Para formar hombres conscientes y libres, para que hagan frente a los espejismos de los instrumentos técnicos y, posibiliten un mundo más humano, más justo y más libre.

 

 

 

jueves, 17 de abril de 2025

 

                          El Gran Poder Tecnológico de la Civilización Algorítmica

                                                                     Madrid-España a 05/04/2025

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Pensador.

 

Se piensa en la actualidad que la tecnología es un instrumento que sólo se utiliza para el confort, el bienestar social, el desarrollo, el progreso, la industria militar, farmacéutica, automovilista; también para el dolor, el sufrimiento y la muerte (guerras nacionales, guerras entre naciones, terrorismo, intimidación, coerción de gobiernos autocráticos, populistas y nacionalistas, etc.). Pero se olvida lo que Martín Heidegger pensó, que el develamiento de la esencia de la técnica escondía tras de sus pliegues, la libertad. Es decir, la técnica coarta, domina, somete, manipula y, también brinda las herramientas para la libertad. El poder de la técnica no sólo hay que observarlo en su esfera negativa (causa dolor, sufrimiento, muerte), también posee una esfera positiva, posibilita que el hombre tome consciencia de sí y alcance la libertad debida a su nombre.

De ahí que la técnica se convirtió en la condición fundamental de la actualidad. El vestido del hombre actual es la técnica. Sucede que el brillo que irradia enceguece o entorpece al ser humano. De ahí que el hombre contemporáneo entrega su esencia y la libertad, a cambio de las facilidades técnicas. En las esferas del mundo técnico la verdad no tiene solidez, porque detrás de ella se esconde la Cultura del artificio: las máquinas, la velocidad, lo pasajero, la transcurrencia del tiempo, la simulación y lo que se denomina Civilización del algoritmo.

La técnica modula la percepción, la intuición, la atención, la experiencia, las ideas y posibilita la parálisis del pensamiento y del lenguaje. La técnica expresa un <tipo> de poder que determina las dinámicas sociales, políticas, económicas y culturales de la época. También como obedece al ejercicio del poder expresado en el Estado técnico y la autocracia tecnológica. Que amplifican un <tipo> de ejercicio del poder que ejerce su dominio, su coerción y su manipulación, allende de las políticas implementadas en la corporeidad del ser humano.

Así que, el poder ubicado detrás de la esencia de la técnica no le interesa el cuerpo como campo de batalla, la tortura, la flagelación, la muerte; sino la mente, las representaciones, las imágenes, las ideas, que el hombre tiene de la realidad y del mundo, de sí mismo y del otro. De ahí en esta época de alto desarrollo técnico-científico, de sociedades de masas y de cultura de masas, se interesa por la esfera interior del hombre: la estructura y funcionamiento de la mente, el espíritu, la conducta y las apetencias de la sociedad, las reflexiones del pensamiento, los valores éticos y morales del ser humano.

Los que ejercen el Gran Poder Tecnológico tratan que los puntos de referencia no sean los valores eternos, la religión, el arte, la música, las literaturas, la poesía, la novela, la ética o la moral; sino la publicidad, el márquetin, el consumo, el lujo, las bellas materias, etc., que determinan la Civilización del espectáculo: Un mundo en que la tabla de valores lo ocupa el entretenimiento, donde divertirse, escapar de las responsabilidades, del aburrimiento, se establece como Phatos universal. Así, detrás de la Civilización del espectáculo se esconden relaciones de poder: donde unas vidas encuadradas en la rutina de la vida cotidiana, deprimentes y embrutecidas, buscan la banalización de la cultura, la frivolidad y las redes sociales, el futbol, la proliferación del periodismo irresponsable, el que se nutre del chisme y el escándalo. Para sentirse bien y estar de acuerdo con los valores vigente de la sociedad.

Por tanto, las resonancias de la técnica, no sólo implican al tejido social, sino que su proceso de expresión posibilita umbrales para percibir, analizar, criticar y pensar, el mundo y la realidad. La técnica no es un instrumento pasivo sino activo, que teje y desteje un campo de fuerzas en un sistema de relaciones sociales, políticas, económicas, militares y culturales, en constante configuración. Que obedecen al ejercicio del poder de las Plataformas Digitales, la Praxis Política y las Esferas de la Economía.  La técnica no establece un espacio de verdades absolutas, posibilita campos fluidos en devenir, que estructuran y ponen en funcionamiento, relaciones de fuerza y de poder.

Somos parte de una época en la que el ejercicio del poder no necesita de la fuerza física, la carne flagelada, la persuasión lógico-racional, la tortura; le basta con concatenar la conducta y los estados de consciencia colectivos. La curiosidad se estructura en flujos de imágenes o de palabras bacías de sentido, que manipulan la consciencia y la realidad. Así es como la realidad se diluye en la información y “no está dirigida a proporcionar elementos de orientación en el mundo como puede hacerlo el consejo, que apela a la libertad del otro, tanto en cuanto a la disposición a recibirlo como al uso que de él pueda hacer en orden a la situación que le concierne” –al decir de Pablo Oyarzun.

Se trata que el Gran Poder Tecnológico manipule la atención de la información y la comunicación, para que estén dirigidas a “in-formar a los sujetos receptores, determinando su interés, que a suministrar elementos para la conducción de la vida y la orientación en el mundo”. Así pues, el ejercicio del poder no sólo induce, sino que manipula, la psiquis y la conducta de los seres humanos. Las narrativas centrales o multifocales que daban sentido al mundo y la realidad, ya no existen. Sólo existen flujos informáticos, imágenes en movimiento, que estructuran y ponen en funcionamiento, una realidad fluida y veloz, que se regenera cada instante. Y, “se sostienen sobre el sistema general de la información y la comunicación, lo único que es propia mente constante”.

Somos parte de un tiempo fragmentado donde unas pluralidades de narrativas compiten en el ámbito de la Cultura de lo efímero, por una representación de una verdad que no poseen. En este ámbito no existe la conversación entre las narrativas, sino enfrentamiento constante para establecer un tipo de verdad fugaz y veloz, como el relampaguear. Aquí la verdad y el simulacro se refractan para ejercer un <tipo> de poder: el Poder de las Plataformas Digitales, las redes sociales y la IA.

En este mundo de Cultura de lo efímero no se trata de persuadir sino de encantar. Los algoritmos son dispositivos narrativos que narran historias fantásticas como verdaderas, ahí la ficción y la mentira superan la verdad. Son estratos de un profundo sueño que aletarga e hipnotiza al que los ve o los escucha, porque provienen de lo más profundo de la mente humana. Aquí entra en juego un <tipo> de poder que se vale de los instrumentos técnicos, las imágenes en movimiento y sus narrativas, para dominar, vigilar o coartar al ser humano.

El sistema algorítmico trata que uno de ellos domine y someta las esferas y narraciones que se manifiestan en el espacio humano. Así, la filosofía, la metafísica y la ontología, son derivaciones de ficciones deliberadas, que buscan el dominio del hombre, de la realidad y del mundo. Los algoritmos no se preocupan por establecer verdades, sino encantar. El encantamiento es una de las ramas de la literatura fantástica o del amor o de la amistad, no de la verdad. Porque ésta última pertenece al ámbito de las ciencias sociales, experimentales o positivas.

Así que, el sistema algorítmico atrae el flujo de agentes y narraciones, que ofrece la sociedad y el poder, a uno de ellos. En este universo de variables no se trata de convencer, sino de dominar e inducir las pulsiones anímicas del individuo y la sociedad. Pero, no podemos olvidar que detrás de los fríos pliegues del vestido de los algoritmos, se esconden relaciones de fuerza o de poder, de dominio y manipulación. Somos seres manipulados por las imágenes y las narrativas, que las antenas de los dispositivos técnicos hacen circular por encima de la atmósfera de la Gran ciudad, los pueblos y veredas del mundo.

En el universo de los algoritmos se trata de apropiarse de sus engranajes, su estructura profunda de funcionamiento y lógicas internas, para posibilitar desde adentro formaciones discursivas y reflexiones críticas sobre el poder y el saber, que establecen como verdad. El develamiento del ejercicio del poder es, uno de los principios del pensar futuro. No se trata de oposición frontal a las narrativas y las imágenes de los dispositivos técnicos, de los algoritmos, sino que de sus tripas salga una reflexión crítica sobre el Gran Poder Tecnológico, que se oculta detrás de los algoritmos.

Se trata que la intuición, la percepción sensible, las reflexiones del pensar, posibiliten navegar con enjambres de imágenes y de palabras, entre una pluralidad de realidades que generen una reflexión sobre el mundo y el tejido vivo de la existencia. Que las alucinaciones que crean los relatos y las imágenes en movimiento, no paralicen la capacidad de asombro, de análisis y de crítica de la vida y de la sociedad. Se trata de crear espacios de pensamiento donde las narrativas contemporáneas, puedan emerger desde las profundidades de la naturaleza humana y, crear conductos que posibiliten entender el mundo y la realidad que vivimos en la actualidad. No se trata de la construcción de narrativas que se establecen como última verdad, sino que se entretejan y posibiliten entender, comprender, analizar y criticar, el tiempo que vivimos.

Lo importante del pensar futuro y la reflexión crítica consiste en que, no es indiferente a la verdad, porque en la época actual el Gran Poder Tecnológico, Político y Económico, construye, sanciona y valida un <tipo> de verdad, en los ecosistemas sociales, culturales o militares. No se trata de ocultar los mecanismos de poder o de saber, de manipulación, vigilancia o coerción del ser humano y las sociedades. Sino de develar procesos sociales, políticos o culturales, que de otro modo no se develarían. Así que, en los procesos de saber-conocimiento, formación de relatos y experiencias compartidas, no se trata de ocultar desde los dispositivos técnicos o algoritmos, sino de develar la esencia que seduce y adormece a las colectividades. ¡Despertar! ¡Despertar! De su sueño invernal y posibilite la vigilia entre la aurora y el atardecer, para que las imágenes y las narraciones develen su verdadero rostro.

Su fuerza consiste en iluminar los mecanismos de poder actuales, que adormecen la consciencia y la capacidad reflexiva sobre la realidad y el mundo que vivimos; además, de ofrecer una caja de herramientas nocionales, conceptuales y de experiencias compartidas, que posibiliten la reflexión crítica sombre el tejido vivo de la existencia individual y colectiva. Así que, la tarea del pensar futuro sobre los dispositivos técnicos y los algoritmos, consiste en ir quitando las capas que el Gran Poder ha establecido durante mucho tiempo.

Así que, IA generativa y los sistemas socio-técnicos complejos están articulando sociedades que responden a la velocidad, la simulación y al artificio de las comunicaciones, para refractar un <tipo> determinado de poder. La simulación, la velocidad y la percepción fragmentada de la realidad y de la vida, son la condición fundamental de nuestra época. Sí las imágenes son más fuertes que las palabras, no necesitan ser traducidas, su relampaguear en la consciencia vasta.

Así como las ideologías nublan la imaginación, la capacidad de asombro, de análisis y de crítica, porque no distinguen la verdad de la manipulación y la simulación. Dijo Jean Baudrillard: “La simulación no es una copia de lo real, sino lo que la remplaza”. En la Cultura de lo efímero y la Civilización del algoritmo, la simulación y la manipulación que ejerce el Gran Poder Tecnológico, se entrelazan con la sugestión y el control de la consciencia colectiva y, se apropian de la atención y la reflexión crítica de la sociedad. Convirtiendo a la colectividad en receptores y consumidores, de los medios de información, las redes sociales y los algoritmos de IA.

sábado, 22 de marzo de 2025

 

     Las Atrocidades de Donald Trump, Vladimir Putin y Benjamín Netanyahu

        “A todos los que han dedicado su vida para alcanzar la libertad y la dignidad del ser humano”.

                                                                          Madrid – España a 21/03/2025

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Pensador.

El Mundo Moderno ha generado cambios tan sutiles e imperceptibles, que han tomado rostro de nuevo en la actualidad. Preguntamos, ¿qué nos sorprende de nuestra época? Que el espíritu pierda el equilibrio; y como un borracho de tumbos de un lado para otro y, no encuentre asidero. Un día toma la máscara del político; otro, la del militar; otro, la del tecnócrata; otro, la del banquero; otro, la del asesino; otro, la del demagogo; otro, la del autócrata. Dijo Ludwig Wittgenstein: “El espíritu de hoy no tiene ningún resorte bajo los pies”. Es incapaz de elevarse sobre las miserias y las limitaciones humanas. Además, la visión que tiene de las cosas es lisa y llana, y carece de la fuerza necesaria para disipar la bruma que lo rodea.

En la época actual por el predominio de las máquinas y los lenguajes analógicos, la voluntad de poder y las armas, el Zeitgeist, el Espíritu del Tiempo, desdeña mirar lo que está escrito en las estrellas y descifrar el interior del hombre. Walter Benjamín afirmó que el elemento que mejor representaba nuestra época, era el vidrio. Porque es frío, transparente, liso, indiferente, distante y en cierto sentido desnudo. Esta es la tendencia de las sociedades contemporáneas. En nuestra época la mirada no está dirigida a lo fundamental, sino a la Cultura del espectáculo. El espectáculo del Gran Poder Tecnológico y de los Presidentes y los Jefes de Estado del Poder Mundial, que crean un desierto y lo llaman paz.

En la historia actual las “figuras” del nuevo imperialismo norteamericano y ruso, es común y corriente. La declaración de guerra al vecino para anexar territorios, adueñarse de los recursos naturales y someter a las poblaciones inermes a la fuerza del poder de las armas, la violencia y la muerte. Se sustituyen las lenguas y, en algunos casos, se destruyen por las del invasor. A la vez, se imponen a la fuerza costumbres, usos, tradiciones, mitos, ritos, etc., que nada tienen que ver con los nativos. Se ha demostrado que la policía lingüística no puede impedir a un pueblo o, a una nación, que sus pobladores no puedan expresar sus momentos de sufrimiento y de dolor, de angustia y de esperanza, de felicidad y de tragedias, de vida y de muerte, en sus lenguas.

Aunque Donald Trump haya declarado el inglés como lengua oficial de Estados Unidos y cambie el nombre del golfo de México, por el de América. Los migrantes de Centro y Latinoamérica llevan en su sangre, genes, espíritus, las lenguas vivas, las lenguas “vulgares” de sus comunidades, pueblos y naciones. Ellos seguirán informándose, comunicándose, cantando y recordando sus mitos y tragedias, sus triunfos y las derrotas, sus esperanzas y los desaciertos, sus amores y las desdichas, en las lenguas que mamaron desde la niñez. Sátrapas, dictadores y asesinos, Trump y Putin, desconocen que la vida casi en su totalidad es lenguaje, salvo un saltito muy pequeño reservado a la razón, la lógica y las matemáticas.

Trump ignora lo que Ernesto Sábato expresó “Entre la letra y la sangre”:

“Las lenguas, cada lengua, es un proceso, no un estado; es algo en perpetua transformación, por motivos psicológicos, históricos, geográficos, sociológicos. Las únicas lenguas estables son las muertas, ya que, los cadáveres no se mueven. Todas las demás son dinámicas, se llenan constantemente de “impurezas”, sufren el embate de las culturas más prestigiosas, aman y viven en otras condiciones que las originarias […] los idiomas no se corrompen, sino que se transforman”.

George Steiner en “La barbarie de la ignorancia. En dialogo con Antoine Spire”. Le preguntan, ¿por qué la cultura no impidió lo que luego acaeció en la Segunda Guerra Mundial? Y responde Steiner: ¿y por qué a veces llegó a alentarlo? Dice que “Arthur Koestler (el gran escritor que conoció), estaba convencido de que el cerebro consta de dos mitades: una pequeña parte ética y racional (todavía muy pequeña) y una enorme trastienda cerebral, bestial, animal, territorial, cargada de miedos, de irracionalidades, de instintos asesinos, y que harían falta millones de años –¡valla promesa! – para que la evolución moral alcance nuestra condición, nuestras técnicas de destrucción y de agresión”. Trump, Putin y Netanyahu son como los vándalos y asesinos, tienen las mismas cualidades de agresión, de brutalidad y de inventiva estratégica. Para implementar las técnicas de destrucción, de violencia, de agresión y muerte. Es posible que estos personajes no encuentren “salida a su enorme energía animal que, en la rutina de la monotonía, de la mediocridad sexual en la mayor parte de sus vidas, buscan afirmarse”.

Somos parte de la Cultura de lo efímero y la Civilización del espectáculo, en la que la cobertura, la lectura e interpretación superficial, que implementan los medios de comunicación y las redes sociales, no están a la altura para englobar toda actividad humana tanto teórica o práctica. Y, en particular, los que ejercen el Gran Poder Tecnológico, Militar y Económico, han de ser encarados por un <<tipo>> Cultura y de Civilización, “lo bastante profunda como para resistir las fantasías de destrucción, de aniquilación, de regresión y de barbarie”. Dice Steiner que, “Freud creyó que el estrato era muy delgado. Como la costra de un volcán. Que jamás la cultura, la civilización podrían resistir a las pulsiones profundas de destrucción y sadismo”.

Este <<tipo>> de Cultura y de Civilización trivializa la magia y el misterio de la vida y la muerte. Se encargan crímenes y se mata en masas, crímenes de lesa humanidad como los cometidos por Putin en Ucrania o, de Netanyahu en Palestina. Quien podría imaginar que después de la guerra en Afganistán, en Irak, los Balcanes, vivamos un tribalismo, un odio al vecino y, digamos: “¡Porque es diferente hay que matarlo, hay que echarlo!”. Por eso un escritor, un pensador, un artista, tienen el deber moral y ético de ocuparse de determinados hechos, ideas, imágenes, experiencias o pensamientos y, “ocupar un lugar decisivo en la sociedad, de denunciar y protestar cuando se cometen atrocidades contra la libertad y la dignidad del hombre”. Su tarea sería vislumbrar los valores eternos y atemporales, que están implicados en el drama social y político de su época y su lugar. Son testigos y críticos del mundo en que viven; por eso han de sacudir, despertar, a todo el que se acerque a sus obras.

Somos parte de un mundo de una confusión extrema, caótico, coercitivo y violento, en el que la Cultura ha sido incapaz de contener la barbarie. Es una especie de trasgresión del principio de la vida pasando por la muerte; un mundo en el que ciertos hombres se creen tan fuerte como para reemplazar a Dios. Ese fue el primer problema con el que luchó George Steiner en todos sus libros y en toda su enseñanza: “¿por qué las humanidades, en el sentido más amplio de la palabra, por qué la razón de las ciencias no nos ha dado protección alguna contra lo inhumano? Ni la gran lectura, ni la música, ni el arte han podido impedir la barbarie total”.

 Así que, la Cultura algunas veces se pone el vestido del horror y se convierte en el espacio del dolor, el sufrimiento y la muerte.

En la actualidad se quebrantó el principio que heredamos de Platón a Hegel, que la “esperanza se basaba en el humanismo de la cultura y la manera como la cultura podía –de uno u otro modo- desarrollar el humanismo, desarrollar la relación con el hombre”. Pregunto, ¿cómo es posible que en esta época después de vivir tantas atrocidades, violencia y muerte, existan gobiernos como el de Estados Unidos, Rusia o Israel, que hayan dado a la luz lo peor de la condición humana? ¿que en sus gobernantes prevalezca el deseo de muerte, de violencia, de odio, de discriminación y xenofobia? Es humano que la gran mayoría de los hombres y mujeres tengan miedo, o traten de mirar a otro lado cuando cerca se violan los Derechos Humanos, se tortura, se secuestra o, se está produciendo un hecho terrible y abominable, a la dignidad de las personas. Esto pasó en el siglo XX, en Alemania, en Italia, España y, Latinoamérica y, ahora sucede en Estados Unidos, Rusia e Israel.

Como dijo el filósofo Ludwig Wittgenstein: “Autoconocimiento y humildad es lo mismo”. Sí los que gobiernan el mundo no se conocen a sí mismos y tampoco el tiempo histórico del que hacen parte, prima en ellos la soberbia, la mentira, el odio, el chantaje, la irracionalidad, la violencia o, la guerra.  Esto se constituye en problema para el Orden Mundial. Porque “la potencia creciente tanto de los medios de transporte como de los medios de aniquilación llegaría a ser catastrófica sino hubiera una fuerza central que mandase en ella –al decir de Ernst Jünger. Si el Poder Mundial ruptura lo establecido en el Orden Internacional después de la Segunda Guerra Mundial: La ONU, OIT, OMS, OMC, TIH, el respeto a la integridad territorial de un país, etc., el Orden Internacional estará determinado por el caos, la violencia y la intimidación del más fuerte. 

Recordemos expresa Jünger, que “no es, empero, la revolución mundial la que trae las mareas vivas; las trae la revolución telúrica, que está detrás de aquella. La revolución telúrica es la que modifica las amenazas –la que cambia, por ejemplo, la amenaza económica en amenaza ecológica, o la amenaza de la guerra en amenaza de exterminio sin más. Ya no puede decirse que exista la guerra en sentido clásico”. La destrucción que se avecina ha de ser telúrica, porque destruirá la naturaleza y toda vida sobre la Tierra.

“Cuando el mundo fue sacado de sus goznes y encajado en la ciencia”, la voluntad de poder y la economía en el siglo XIX. Con este tipo de pensamiento el mundo moderno lleva a cabo un punto de inflexión en la historia de la cultura y la civilización de Occidente. Y, como consecuencia de este despliegue se entreteje una nueva relación: la del desarrollo científico-técnico y la nueva configuración del ejercicio del poder. Esta relación incide en la naturaleza espiritual de la lengua. Pero también abre paso a una “nueva estructura”, con códigos, vocabularios, símbolos, signos, que responden a un Atlas lingüístico y a una realidad basada en las matemáticas y el pensamiento abstracto. Eso que los poderes tecnológicos de los lenguajes digitales llaman Grandes Modelos de Lenguajes Artificiales: los LLM.

En el sentido profundo y alto de la política, el intelectual y el escritor están en la obligación moral y ética de criticar y denunciar, los delitos graves que se cometan contra los ciudadanos de un país. Protestar cuando se cometen atrocidades contra la libertad, la dignidad del hombre y la vida. Dice Francesco De Nigris, “hay épocas que el individuo tiene la posibilidad de vivir más feliz e ilusionado que en otras épocas. Se trata de épocas que hay confianza en el hombre, que es, el estado de las épocas humanistas. En realidad, cada época tiene su grado de humanismo en la medida que consigue creer en el hombre, y cada una tiene sus razones antropológicas para serlo”. Ahora bien, si el hombre se aleja del humanismo, es porque no tiene confianza en sí mismo; una visión de la existencia que impide vivir auténticamente la propia vida. Porque el “núcleo” de la existencia no descansa sobre sí mismo, sino en algo exterior a ella: la técnica, el dinero, el poder, las armas o, la fugacidad de los hechos cotidianos. Y, esto hace de la vida humana sumamente desgraciada, atormentada y no logre estar a la altura de su temple vital.

Decía recientemente el escritor Javier Cerca en El País de Madrid-España que: “Los europeos vivimos atrapados entre Vladimir Putin y Donald Trump, entre un autócrata y un aspirante a autócrata, dos matones o dos gásteres que solo entienden el lenguaje de la extorsión y solo acatan la ley del más fuerte. Que de ninguna manera quieren una Europa unida, porque no les gusta la democracia y, saben que Europa es el gran bastión de la democracia en el mundo. Porque intuyen que, si Europa se uniera de verdad, sería un competidor imbatible para ellos: de ahí que hagan todo lo posible para desarticularla”. Recordemos a Lord Acton: “si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente”. Sólo se puede establecer una auténtica democracia sí se cumple el principio que un Sistema democrático exige: el castigo de los que han cometido delitos de lesa humanidad.

Creo en la gris y mediocre democracia la única que permite vivir y pensar en libertad; por eso “una democracia se caracteriza por permitir la publicación de sus defectos”. En una democracia hay una ley aceptada por la sociedad y una justicia que se aplica –independiente de los que detentan el poder político y económico- es lo único que asegura una existencia digna. Establece el “bien común” por encima del egoísmo individual y del “bien del Estado” que los autócratas y totalitarios, colocan por encima de las personas. La democracia trata de establecer el bien común de seres libres y solidarios. De ahí que no se pueda hablar de educación en abstracto; ya que la educación se propone un <<tipo>> de hombre y de convivencia. Una educación en un Estado totalitario o autoritario, es diferente a una educación en un Estado de Derecho y un Sistema democrático. Que implementa en todo el mundo el dialogo, la tolerancia y la convivencia pacífica.

Trump, Putin y Netanyahu se mueven impulsados por instintos y deseos egoístas, tienden a su Yo que es egoísta y excluyente. Que consideran a la sociedad como un conjunto de individuos en guerra, tienen una mentalidad que justifica el dictamen de Thomas Hobbes: el hombre, lobo del hombre. Ellos son individuos, más no personas. Porque se llega a “ser persona luchando contra las potencias malignas que alientan en nuestra inconsciencia. Lucha que no es irreal ni utópica, porque a menudo el hombre ha alcanzado las cimas del altruismo y ha sacrificado sus instintos egoístas en beneficio de la comunidad”. El individuo se rige por una “tabla de valores” vertical y excluyente, en cambio la persona se rige por una “tabla de valores” horizontal e incluyente. La persona tiene presente al “Tu”, al “Otro”, que es un “Nosotros”; y es, por lo tanto, altruista, solidario y comunitario. Como dijo Sábato:

“Así como el individuo puede superar sus apetitos individuales hasta alcanzar la categoría de persona, los países pueden alcanzar la categoría de nación, respetando la categoría de humanidad”.

Trump, Putin y Netanyahu, no están preparados para intuir y percibir los valores eternos que hacen parte de la esencia del hombre y de la humanidad. Que el hombre no debe buscar el sentido de la vida en la historia, el poder, la riqueza, el lujo, lo bello de las cosas materiales, sino en el interior de sí mismo. Ernst Jünger dice: “Ante todo es preciso tener en cuenta que al hombre hay que dejarlo que nazca primero dentro de sí”. Porque en el mundo gobernado por estos sádicos, energúmenos y gánsteres, “hoy el mero hecho de sobrevivir representa ya un mérito”. Aunque barrunten el Estado y sus instituciones con leyes y normas, que inciten a los ciudadanos y sus comunidades a la violencia, el odio, la guerra y la muerte, existe un resto en la esencia del ser humano que el poder no puede disolver: el sentido de la vida y de la muerte, el misterio del mundo y la realidad, el amor y la esperanza del ser humano. Y también olvidan que:

                “Tiene tanta fuerza el poder de la libertad que nos es suficiente soñar con ella”.

Lo admirable de la vida es, que el hombre siga luchando en medio del horror, la desesperanza, el dolor, el sufrimiento y la muerte. Que siga arando la tierra, levantándose cada madrugada para trabajar y, así llevar comida a su casa, construyendo carreteras y puentes, estudiando y creando obras de arte, que el mundo y la vida tienen un misterioso sentido para alcanzar la grandeza y la eternidad. A pesar de las atrocidades de Trump, Putin y Netanyahu, existan personas como el pedagogo estadounidense ABRAHAM FLEXNER (1866 – 1959), que en una conferencia de 1939 dijo:

“¿No es curioso que en un mundo saturado de odios irracionales que amenazan a la civilización misma algunos hombres y mujeres –viejos y jóvenes- se alejen por completo o parcialmente de la tormentosa corriente de la vida cotidiana para entregarse al cultivo de la belleza, a la extensión del conocimiento, a la cura de las enfermedades, al alivio de los que sufren, como si los fanáticos no se dedicarán al mismo tiempo a difundir dolor, fealdad y sufrimiento? El mundo ha sido siempre un lugar confuso; sin embargo, poetas, artistas y científicos han ignorado los factores que habrían supuesto su parálisis de haberlos tenido en cuenta. Desde un punto de vista práctico, la vida intelectual y espiritual es, en la superficie, una forma inútil de actividad que los hombres se permiten porque con ella obtienen mayor satisfacción de la que pueden conseguir de otro modo”.

Dice Dostoievski por boca de Kiriloff:

“Creo en la vida eterna en este mundo. Hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad”.

 

viernes, 31 de enero de 2025

 

                                                  <<Nexus>>

          De las redes de comunicación a la Inteligencia Artificial                                                             Yuval Noah Harari

                                                 Madrid-España a 30/01/2025

Palabras clave: IA, redes de información y de comunicación, confianza, cooperación, historias compartidas, estructuras de poder y sistemas de creencias, peligro, algoritmos.

 Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Pensador.

Yuval Noah Harari es un filósofo e historiador judío, que en 2014 escribió un texto que tituló: Sapiens: De animales a dioses. Ahora escribe otro que denomina: Nexus: Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA. Donde analiza la evolución de las redes de comunicación humana y, que, la IA trascienda las posibilidades del ser humano. Aquí reflexiona sobre la primacía del intercambio de información sobre otras formas de la economía de la existencia. Dice que la narración y la cooperación han permitido al hombre estar por delante de otras especies que evolucionan a la par de nosotros. Pero el poder radica en la cooperación.

Porque existen redes de cooperación económicas, sociales, técnicas, religiosas o culturales, que le dan un poder enorme al ser humano y están basadas en la confianza. Afirma que la confianza entre extraños proviene de las “historias”. De historias compartidas que se han ido tejiendo a través de los años, expresadas en los mitos, las fabulas, los ritos, las artes, la música, las ficciones literarias, las poesías, las lenguas y las esferas de la cultura en general. Que dan identidad y razón de ser a las comunidades, los pueblos y naciones.

“La confianza se forja contando historias en las que cree mucha gente”. Historias que se perciben y se viven, por ejemplo, en la mitología de las religiones. “Pero también ocurre con la economía y el sistema financiero porque ningún relato ha tenido jamás tanto éxito como la historia del dinero. Historia en la que cree todo el mundo.” –dice Harari-. Así que, siendo el dinero un artificio cultural, es un cuento, un invento, porque no tiene valor objetivo. “La premisa fundamental es que todos creemos en la misma narrativa sobre el dinero; si dejamos de creer, todo se viene abajo. Esto ha ocurrido a lo largo de la historia, y sucede hoy con los nuevos tipos de monedas. ¿Qué son los bitcoin, la red Ethereum y todas las criptomonedas? Son narraciones”. Que conectan la confianza, la cooperación y las historias, para dar realidad a las narraciones.

En Nexus expone que estamos en una época de tránsito, de la economía del dinero al intercambio de información. ¿Qué suministran las Plataformas Digitales a sus usuarios? Información. Lo que suministra y recibe el ser humano, es información. Por tanto, “el poder, la riqueza y el significado de la riqueza pasan de tener mucho dinero a tener muchos petabytes de información”. En la actualidad las grandes empresas y el poder que representan en la sociedad, está determinado por la cantidad de información acumulada. Ellas obtienen lo que desean a cambio de información. O, en otros términos, la información nos sirve para comprar bienes y servicios.

En Nexus plantea que las estructuras de poder y los sistemas de creencias, surgen de narraciones a lo largo de la evolución, la historia humana y la contextualización con la tecnología actual. De ahí existe una diferencia entre la información y la verdad. La verdad tiene que ver con hechos, con variables que cotejen los fenómenos y las teorías. La verdad es la representación exacta de la realidad y su búsqueda es un proyecto universal e imposible. Pero, a la vez piensa que, la representación exacta de la realidad es imposible, porque conviven representaciones objetivas y subjetivas de la realidad. Se trata de un proceso de aproximación y que unas verdades sean más verídicas que otras. Esta necesita tiempo, esfuerzo y dinero, para obtenerla. La información, en cambio, es la pieza básica de la realidad. La información no representa nada; sólo es un nexus, un elemento de unión, la manera de construir un relato que conecta a muchas personas. Ésta crea realidades paralelas, es decir, conecta entre sí cosas dispares. De ahí que el rasgo que la define es la conexión; más no, la representación.

Harari dice que la primera tecnología de información fue el relato y, además era oral. Que posibilita coordinar nuestras acciones y actuar de manera colectiva. Identifica tres niveles de realidad en las conexiones humanas: las objetivas, las subjetivas y las intersubjetivas. Dice que las conexiones intersubjetivas sirven como pilares fundamentales en las organizaciones humanas como son: las leyes, los dioses, las naciones, el dinero. etc. Que sólo existen en las redes de información y no tienen significado alguno fuera de las redes. De ahí que haga una crítica al marxismo, que desdeña los relatos intersubjetivos como ficciones deliberadas; frente a una realidad objetiva que era la base económica.

Así, la ficción como elemento de articulación social tiene ventaja sobre la verdad, es más simple y maleable, para que la persona la abrace y la acoja. En este orden, los relatos cumplen una doble función; de una parte, son una versión consensuada de la verdad artificial y, de otra, son generadores de orden social. Pero este orden no es absoluto e impenetrable, porque alguien puede criticarlo y desarmarlo. De ahí puede provenir la desinformación, la mentira, el caos, el odio, la violencia o la guerra; porque el orden social, no responde a las apetencias humanas: materiales, espirituales, morales, éticas, políticas o, culturales.

La siguiente tecnología que desarrollan los seres humanos son los textos escritos, que no sólo dan continuidad a las narraciones orales, sino también a la burocracia estatal basada en registros y listados. Harari dice que la mitología y la burocracia estatal son los pilares fundamentales de toda sociedad humana. Y la IA es la tecnología ideal para la gestión de ambos. De allí su enorme peligro.

Del tránsito del logos natural al logos del artificio y digital, la palabra situada en su parte material, es decir, en un dispositivo técnico, la IA es la tecnología más poderos creada por el hombre a través de la historia de la humanidad. Dice Harari: “La IA es más poderosa que la imprenta, que la bomba atómica y que cualquier otra invención. Es la primera tecnología de la historia que puede tomar decisiones y crear nuevas ideas por sí misma. Una bomba atómica no puede decir donde detonar; la IA, sí. Puede tomar decisiones financieras e inventar instrumentos financieros sola, y la IA que conocemos hoy, es apenas la forma rudimentaria de esta revolución”.

Cree que la vanguardia de esta revolución tecnológica está en pocos países. La gran mayoría de países están a la saga y se está dando un calco con la Revolución Industrial del siglo XIX, pero a la enésima potencia. En el siglo XIX, sólo unos pocos países- Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón y Rusia-, tomaron la delantera en la industrialización; la mayoría de los demás no entendía que estaba ocurriendo con cosas como el motor a vapor y el telégrafo. Pero en pocos espacios de tiempo el mundo estaba conquistado o dominado por estas pocas potencias industriales.

En nuestra época la IA, trasciende lo alcanzado en el siglo XIX y XX, porque abarca todas las variables de la experiencia y el conocimiento humano. El fuerte está que cae y sí es conquistada cada una de sus ciudadelas; es decir, si el cerebro es tomado en su totalidad por la IA y, los poderes tecnológicos y digitales que la dominan determinen la vida, la naturaleza, el mundo y su realidad, la humanidad como especie estará en peligro de extinción.

La revolución de la IA no es un fenómeno cualquiera, porque está alterando la esencia del ser humano. Su naturaleza ontológica, epistemológica y metafísica, que heredamos de la evolución de la especie y de la historia universal. Es decir, las esferas de la ética y la moral, de las lenguas y las artes, la música y la religión, la cultura y la trascendencia, no serán las mismas. Así que, esta alteración sintáctico-morfológica, lingüística y biológica, del saber y el conocimiento, de la experiencia y las prácticas sociales, cambian los “universales históricos” tal como nos dijo George Steiner.

Este período de cambios profundos generados por la tecnología y, en particular, por la IA, repercuten en “el estado transitorio e inestable del tiempo y la identidad personal, del yo y la muerte física, influirán en la condición y las posibilidades del lenguaje”. Atravesamos un período de cambios profundos creados por la influencia de las tecnologías en la vida de los seres humanos. Que no sólo están modificando las estructuras sintácticas de la percepción, sino, ante todo, las formas de comunicación. Que vivimos y se expresan en los medios electrónicos de comunicación inmediata y simultánea o las redes sociales: Facebook, X, Instagram, WhatsApp, etc. Esto es grave porque la mente, los sentimientos o reflexiones del pensar, son sintácticos y morfológicos, que responden a las estructuras de las lenguas naturales.

Preguntamos ¿si el lenguaje pierde algo de su energía propiciado por los lenguajes digitales, las imágenes en movimiento y la IA, los hombres se volverían menos humano? Esto significaría una catástrofe cósmica, una tragedia trascendental para el sentido de humanidad, el tejido de la existencia individual y del lenguaje natural. En este orden los que ejercen el Poder Mundial y las Corporaciones Digitales, desconocen que existe un espacio del “Yo” como misterio de la vida y la muerte, que es irreductible a las máquinas, la velocidad, los lenguajes digitales, la robótica y la IA.

Las políticas de las Plataformas Digitales, pretenden reducir al máximo el refugio de la identidad, el lenguaje natural, las reflexiones del pensar, la capacidad de asombro, de imaginar y creación, y, de otra parte, destruir el Estado de Derecho, la Democracia parlamentaria, la libertad individual, la libertad de expresión, el periodismo crítico y reflexivo, que suplante por lo que Silicón Valey llama: la aplicación del algoritmo NRx. Que está dirigida a sustituir la voluntad popular en nombre de la tecno-autocracia basada en la eficiencia, como criterio de legitimación. Que la alianza entre empresas tecnológicas y los gobiernos sustituyan la voluntad democrática y libertaria.

Sabemos que las decisiones democráticas están basadas en las historias que se escuchan y, ¿qué sucede cuando las historias no provienen de un ser humano, sino de una máquina? “Se produce un cataclismo. Las sociedades humanas están basadas en la confianza, y la confianza está basada en la información y la comunicación; un cambio profundo en la tecnología de la comunicación sacude la confianza entre las personas. La consecuencia es un terremoto político y social. Con la llegada de la IA, por primera vez las historias que sustentan las sociedades humanas son fruto de una inteligencia no humana” –al decir de Harari.

Como se indicó que, sí los “universales históricos” cambian, por ejemplo, el concepto del devenir del tiempo, los elementos objetivos y subjetivos que estructuran la personalidad y la identidad humana se transforman, el concepto del Yo físico y de la muerte, cambian; se modifican las formas y los medios de información y comunicación. Son niveles de transformación, que inciden en el lenguaje natural. Los medios electrónicos de información y comunicación, inciden en la confianza entre las personas y la que tiene la sociedad de sí misma y de las instituciones políticas. Del Estado y sus instituciones democráticas, jurídicas, económicas, financieras, religiosas, militares, policivas, educativas, culturales, éticas o morales, entre otras.

Así que, en pocos espacios de tiempo vamos a ver instrumentos económicos, financieros, sociales, políticos o culturales, que no provienen de la imaginación y la creación humana. Sino de la IA. En este orden, ¿qué riesgo se corre en las narrativas de la información y la comunicación que han servido de base para la estabilidad y el desarrollo de las sociedades humanas? ¿qué función tendrían las redes de cooperación que se basan en la confianza y las “historias” compartidas? El problema surge cuando los instrumentos técnicos basados en la IA, el ser humano no sea capaz de comprenderlos y regularlos.

Si esto llega a suceder se convierte en un peligro enorme al descontrolarse y ser autosuficiente en las tomas de decisiones y la creación de nuevas ideas. Los científicos están convencidos que, las capacidades de los modelos de lenguaje como la IA detrás de aplicaciones Chat GPT, pueden crear replicas separadas y funcionales de sí mismas de forma autónoma. Preguntamos, ¿dónde reside el peligro de la IA en la actualidad o, en un futuro próximo? Que llegue a desarrollar un cierto grado de autoconsciencia y autonomía. Ser consciente de sí y para sí y tomar decisiones sin intervención humana. En otras palabras, que, la IA pueda tener capacidad de superar la inteligencia humana y de revelarse contra los hombres. Según un estudio de la Universidad de Fundan, en Shanghái (China), ya es posible con los modelos de lenguajes actuales. Dicen que:

             “El modelo de autorreplicación sin ayuda humana es el paso esencial para que la IA sea más inteligente, que la humana. Y, es una señal temprana de la existencia de IAs rebeldes. En la mayoría de los casos, el sistema de IA explora primero el entorno e intenta comprender su propia composición y mecanismos de funcionamiento. A continuación, elabora los procedimientos explícitos como plan inicial hacia la auto replicación. Por último, ejecuta los procedimientos, resuelve posibles obstáculos y ajusta dinámicamente su plan hasta el éxito. Todo el proceso abarca un largo horizonte, pero sin intervención humana”.

 Así que, los científicos hacen un llamado a la comunidad internacional y a los Estados, para comprender y evaluar los riesgos potenciales de la IA, en la actualidad.

jueves, 26 de diciembre de 2024

Microrrelatos para degustar

 Audy Figueroa Flórez

           Reseña 

                                                       Madrid-España a 23/12/2024

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Pensador.

 

Sabemos que el narrador (de cuentos, de relatos, de novelas, de microrrelatos), celebra “la voz del narrador anónimo, que existió antes de toda literatura”. Así que, el arte de narrar- no es otro que “la voz de la naturaleza”. La “naturaleza del narrador” es el narrador de la naturaleza, el narrador del mundo de la criatura. De ahí que la índole y la fuente propia del narrador es la oralidad. Por eso la fuente inspiradora es la memoria y la rememoración, que trenzan los relatos o microrrelatos, en el tejido de las palabras. El narrador de microrrelatos da cuenta de un cuidado de la naturaleza en la pluralidad de sus expresiones y manifestaciones. O, en otros términos, da cuenta de la plural existencia de los hombres y la naturaleza.

Existe un entroncamiento entre la justicia y la narración. Así que, “en la narración no se juzga a la criatura –dice Pablo Oyarzun R. -, sino que se le da un espacio de juego –el espacio del lenguaje- para que ella haga sentir los rasgos insustituibles de su individualidad”. La palabra es la bisagra de la narración. El texto Microrrelatos para degustar de Audy Figueroa Flórez, es un lugar que exalta la memoria y la rememoración, la historia del saber y, la experiencia del ser humano. Lo que da sentido a los microrrelatos no es la extensión, sino la síntesis. Es el alma de lo que comunican. La brevedad no es símbolo de banalidad, sino expresión de profundidad y sabiduría poético-literaria.

Por eso ante la irrupción disruptivas de las tecnologías, el microrrelato se convierte en fuente de información y de conocimiento, es el manantial de expresión del genio colectivo de un pueblo. De ahí que los microrrelatos de Figueroa Flórez tengan una estructura concisa y directa, ya que tienen un enfoque en la economía de la existencia y del lenguaje. Sus microrrelatos utilizan la ironía, el sarcasmo, la parodia y la crítica; y como los poemas son una conspiración en presencia de todos. Por eso trata de causar el mayor impacto en el lector, para que se pregunte sobre la naturaleza humana, el mundo y la realidad.

Figueroa Flórez es selectivo en las palabras, la sintaxis y el vocabulario que utiliza, y se apropia de recursos literarios de manera eficiente con los que trasmite ideas, pensamientos, imágenes, experiencias y metáforas en un ámbito reducido. De ahí induzca al lector a encontrar profundidad y significación en pocas palabras.

Podemos decir que, en esta alta civilización técnica, de masas y de cultura de masas, los antiguos relatos o microrrelatos, la poesía o la novela, se oponen a la conversión del hombre en objeto; porque sirven de puente entre el mundo divino y el humano, del sueño y el real. Nos recuerda Gustavo Martín Garzo que lo maravilloso, es abandonar el mundo de los dogmas y habitar el tiempo del relato, que es el tiempo de la contradicción y la libertad. El tiempo de la palabra y la lectura como una forma de conocimiento de sí mismo y los otros.

En la Antigua Grecia en el frontispicio del templo de Delfos decía: “Búscate primero dentro de ti”. Y, Ralph Emerson convirtió en máxima el principio: “¡No te busques fuera de ti!”. Ernst Jünger dijo: “Ante todo es preciso tener en cuenta que al hombre hay que dejarlo que nazca primero dentro de sí”. Porque la época moderna ha volcado fuera del ser humano, lo que la vida tiene de importancia. Ahora en la actualidad el dinero, el poder, el consumo, el lujo, las imágenes en movimiento, el mundo del espectáculo, son los umbrales de referencia del ser humano. Hemos perdido la capacidad de asombro y la imaginación y no somos capaces de captar los contenidos espirituales de las cosas y la vida.

Las narraciones no permiten que lo maravilloso de la vida se cosifique, se simplifique, y el poder degrade el asombro de vivir la vida con los otros seres humanos. Pero también con los animales, las plantas, los insectos, las montañas, los valles, los ríos, los cielos estrellados y las olas del mar. Personifican que el catálogo de las cosas posibles está siempre ahí –sólo basta soñarlas para poseerlas en realidad. “La libertad es un complemento de lo posible” –dijo Christian von Wolf.

La revolución tecnológica en las comunicaciones artificiales, sitúa al ser humano en un mundo perceptivo fuera de sí, de la sensibilidad, de la intuición, de la imaginación, de la curiosidad. Pero también implica alejarlo del mundo de la cultura, del humanismo y las artes. O, en otras palabras, de la filosofía, la teología y la poesía. Porque son esferas de la existencia que dan cuenta del hombre como ser histórico y trascendente a la vez.

De ahí que las personas que se dedican ahondar en el autoconocimiento humano y la nobleza del espíritu, poseen en sí, una importancia primordial en estos tiempos de tránsito. Son las que restauran la unidad del “Yo” perdida, las que sancionan en las sociedades algo de la perdida visión de la concordia humana, los que fortalecen las raíces que aún siguen ligadas al fondo primordial, los que aún conservan la frescura de la libertad y se convierten en voz de aquellos que no la tienen. En un mundo desgarrado por la pobreza, el hambre, las enfermedades, la violencia, las guerras, sus creaciones encarnan las fuentes emotivas e inconscientes del lenguaje. Son con el Genio colectivo, la lengua del pueblo que representan. Por eso se oponen a toda homogenización y uniformización de la existencia, porque saben que en la diversidad está el germen de la libertad y de toda creación.

Los microrrelatos de Figueroa Flórez, se oponen a los instrumentos técnicos y a la exaltación del materialismo, que sustituyen poco a poco las “relaciones de sentido” –lo asombroso de la existencia, que permite que el milagro del lenguaje sea posible en la vida de los seres humanos. Ese resto que hace que los viejos relatos y microrrelatos, hagan el mundo habitable y común-; si las “relaciones artificiales” sustituyen a las “relaciones de sentido” se caracterizaría por el vaciamiento de los contenidos espirituales de la experiencia y el lenguaje. Parece que hubiéramos olvidado, que la memoria es la manera de mirar o de recordar.

Es lo que “permite –dice Benjamín- que rompamos con la “actualidad” que nos repugna, y detener su avance catastrófico”. Posibilita que las artes plásticas, la música, la poesía, el teatro, la literatura, el cine, o, en sus inicios, la fotografía, asistente de la memoria, se conviertan en una forma de evitar el olvido. En la época actual, en cambio, se le quita al ser humano la posibilidad de amar e incluso de la amistad, de la serenidad y la espera. Pues el amor exige un poco de porvenir, y para el ser humano no hay más que instantes. En el mundo de la técnica prevalece el maquinismo y la velocidad; y esto se convirtió en una tragedia para el hombre contemporáneo.

Ludwig Wittgenstein dijo que, “vivimos en una cultura especial con relación al espíritu y los contenidos de la experiencia”. Las artes se petrifican –dice Jünger–, el dogma se absolutiza. Pero desde los tiempos más remotos viene repitiéndose una y otra vez el mismo espectáculo: el hombre se quita la máscara y a ese acto sigue la jovialidad, la cual es el reflejo luminoso de la libertad”.

Al mismo tiempo existen personas que no han perdido la capacidad de asombro, la curiosidad, la imaginación, la sensibilidad, la capacidad de crítica, como Figueroa Flórez, porque todavía son capaces de ver las pérdidas. Son capaz de sentir la aniquilación del valor, del sentimiento y, la simplificación del mundo. Así, los artesanos de las palabras, nos revelan el tránsito del “logos” clásico al “logos” informacional, y como la disolución de la memoria histórica y verbal, la concepción estética y trascendente de la vida, se convierten en escombros de la Cultura del artificio o, de la Civilización del espectáculo.

En un mundo como éste no podemos olvidar la invitación del poeta, del novelista, del narrador, del músico, del pintor, del teólogo, del dramaturgo, del filósofo, etc., que desandemos lo andado. Como dijo San Agustín: “Andar es propio del que ama”. Nos sugieren que nos identifiquemos con la naturaleza elemental, el fondo natural, el espacio donde todo es posible. Son las fuentes que permiten el deslumbramiento en lo cotidiano, y también sugieren que lo maravilloso está siempre ahí, esperando nuestra invocación. Que nos enfrentemos a la cosificación de la existencia y a la restitución de la coherencia interior perdida.

Los microrrelatos de Figueroa Flórez, posibilitan que el misterio de la literatura ocurra en el seno de la lengua, que desborde el contenido de “las posibles interacciones de las unidades semánticas”. Cuando el milagro de la literatura se da, la vida toda, se puebla de palabras, sonidos y colores. Estas hacen señales, llaman, cantan, narran; y nos circundan, atraviesan y trascienden. Es un lenguaje jamás imaginado que permite percibir, conocer o experimentar, el mundo con otros ojos, y entonces, cuando ese milagro aparece en la vida de una persona, la realidad y la existencia, se llenan de colores de palabras, de música, de éxtasis. Y, embriagarse de colores de palabras, es algo divino porque “se eleva hacia los orígenes, hacia las fuentes y los jóvenes manantiales del arte de la palabra”. Así, “en estado de literatura, el lenguaje funciona de una manera incomparable. Es siempre algo más” –dijo George Steiner.

Contemplándolo por la frágil y diminuta rendija del ser humano, lo necesario, lo irrefutable, lo eterno, se encuentran en “entredicho”. Lo cual es peligroso para el triunfo de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio, la esperanza sobre los despropósitos humanos, la libertad sobre el autoritarismo; ya que la atmósfera que respiramos extiende un velo espeso, oscuro, y no permite visualizar el rostro, ni percibir las acciones ni el pensamiento, de los demagogos, farsantes y embaucadores.

Hemos olvidado por las ilusiones ópticas y auditivas de los lenguajes digitales, que la lengua natural es la que posibilita el verdadero sentido a la vida. Si la lengua no responde a las apetencias humanas, no existe concatenación entre Palabra y Realidad, Palabra y Mundo, Palabra y Verdad, Palabra y Dios. Y, esto se constituye en una catástrofe cósmica, un terror inimaginable para el verdadero sentido de Humanidad.

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Microrrelatos