jueves, 23 de julio de 2026

 

                                               Los algoritmos en la época actual

                                                        Madrid-España a 23/07/2026

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Pensador.

 

Uno de los problemas en la actualidad surge cuando la proliferación de datos, de imágenes, de información nos urge pensar la ética en el centro del desarrollo tecnológico. Es decir, pensar lo ético en el ámbito de la Inteligencia Artificial generativa. En este orden, preguntamos, ¿cómo integramos las máquinas en los valores actuales? ¿es el desarrollo tecnológico justo? ¿qué consecuencias tiene en la naturaleza, en el ser humano y las sociedades diversificadas? ¿sabemos qué datos usan los algoritmos y de dónde proceden? ¿tiene el desarrollo tecnológico una finalidad humanista que desemboque en bienestar social? ¿en la era de la Inteligencia Artificial generativa en que espacio ubicamos la “privacidad”?

Desde otra perspectiva, las guerras del presente no se llevan a cabo en las trincheras o, en los campos de batalla, sino en Internet. De ahí que la infraestructura de Internet tenga que ver con relaciones de poder. Detrás de Internet y de la Inteligencia Artificial, se esconde el ser como voluntad de poder. De ahí que en la mayoría de los países occidentales se consuma más noticias falsas que verdaderas. Esto diluye la línea roja que hay entre lo real y lo falso, lo imaginario y lo material. Se trata de manipular, coartar, dominar desde las redes sociales a las personas comunes, vulnerables, sin capacidad de análisis, de juicio y reflexión.

En este orden, las redes sociales no sólo rompen la comunicación boca a oído, que comunica contenidos espirituales, sino que despliegan la homogenización en el pensamiento, del lenguaje, del comportamiento y de la política. Así mismo implementan el miedo, el odio, la discriminación, la violencia, el sufrimiento y, algunas veces la muerte. En el ámbito político, por ejemplo, la manipulación de la información, del habla sin sentido, conduce a la polarización, la exclusión y la discriminación del Otro. Este tipo de discurso lo desarrolla y pone en práctica el populismo y el nacionalismo, el autoritarismo y el Totalitarismo.

En España no existe un solo medio, ni una televisión o radio privadas de mediano o gran alcance, que no sea propiedad o no respondan a los intereses de los bancos, del capital financiero, las grandes empresas, los fondos de inversión o la Iglesia Católica. En la época actual la constante visualización de las imágenes bélicas provoca que nos habituemos al miedo, al terror, al sufrimiento, la muerte, y perdamos la empatía, la curiosidad, el amor al Otro y la capacidad de asombro.

Desde una perspectiva política la IA y los algoritmos están socavando la democracia. Porque la democracia desde los griegos hasta la actualidad es dialogo, conversación, deliberación, acuerdos, sobre los asuntos públicos o privados. “Depende de los sistemas de información. Por eso, hasta que no aparecieron los medios de comunicación de masas no hubo democracia en grandes países. Las redes sociales han debilitado el Sistema democrático, porque el objetivo de sus algoritmos no es publicar hechos, sino atraer y fijar la atención del usuario”.

En este orden de ideas y del devenir de la realidad histórico-política, “la IA descubrió que nada atrapa tanto como la rabia, el miedo o el odio. Así que, las redes sociales se dedican a expandir el miedo, la rabia y el odio. Y esto ha roto la conversación base de la democracia participativa. Así, vivimos en una paradoja: tenemos el sistema de comunicación más complejo y perfecto de la historia, pero no tenemos conversación, no hay un debate normal, todo el mundo está cargado de miedo y de rabia” –al decir de Yuval Noah Harari.

Evoquemos lo que expresa George Steiner en el texto Extraterritorialidad, sobre el milagro del lenguaje: “Lo mejor del hombre se relaciona con el milagro del lenguaje; hasta ahora la humanidad y ese milagro han sido indivisibles. Si el lenguaje perdiera una parte de su energía, el hombre se volvería menos humano. La historia reciente y la ruptura de comunicación entre enemigos y generaciones muestran de manera inquietante lo que significa esa disminución de humanidad”.

En el texto de mi autoría de próxima aparición, La lengua herida. Ensayos sobre el lenguaje en la Cultura del artificio. Expreso que, en este orden, “Los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM), son importantes en la generación de contenidos, automatizando la creación de contenidos para artículos de blog, materiales de marketing o ventas y tareas de redacción. En la investigación y la academia, ayudan a resumir y extraer información de conjuntos de datos, acelerando el descubrimiento de conocimientos. Así, los LLM desempeñan un papel vital en la traducción lingüística, eliminando las barreras al proporcionar traducciones precisas y contextualmente relevantes. Incluso se pueden usar para escribir códigos o "traducir" entre lenguajes de programación.

Además, aunque estemos inmerso en el devenir histórico en el que las máquinas, el automatismo, la velocidad y la IA, determinen procesos en la vida privada y pública, laboral y educativa, científica y cultural, las categorías léxico-gramaticales, la semántica y el vocabulario de las lenguas naturales, son fundamentales para comprender, analizar y conocer, el papel del hombre en el mundo y la realidad.

Sabemos que lo que define al hombre es, el lenguaje. De ahí que la experiencia, el pensamiento y el conocimiento, sean formas del lenguaje. Así que, los modelos de lenguaje artificial, no han alcanzado la profundidad y la altura de las conjunciones lingüísticas, las gramáticas heredadas y la sintaxis de las lenguas naturales. En consecuencia, los instrumentos especulativos del ser humano, no se pueden sustituir por bases de datos, lenguajes de programación o algoritmos.

Porque la lengua natural no es sólo un instrumento de comunicación, sino también de expresión y afirmación de la personalidad y la comunidad. Se accede a la vida espiritual y mental, cultural y social, a través de la lengua. Hans-George Gadamer dijo: “El lenguaje nos precede y nos ofrece una acepción del mundo característica”. Por eso, la lengua es un instrumento identitario de una comunidad o, de una nación.

No podemos olvidar que, somos animales lingüísticos que comunicamos el espíritu de la lengua y de las cosas, en prescripciones léxico-gramaticales. Aunque estemos inmersos en un proceso de degradación de los elementos simples y biológicos del lenguaje, por la del lenguaje artificial y analógico es, una posibilidad que las potencias del espíritu les hagan resistencia a las máquinas, al automatismo, la velocidad y la Civilización de lo efímero.

Sí el ser humano es un ser ambiguo, contradictorio, multifocal, infinito e insondable, las lenguas naturales son de la misma esencia que caracteriza al ser humano. De ahí que el espíritu de la lengua resista el enviste de la lengua analógica y artificial. Porque responde a los requerimientos del pensar, la experiencia, del mundo y la realidad. La lengua entonces responde a los más oscuros dilemas de la existencia: el amor, Dios, el odio, la violencia, la guerra, el destino, la muerte, la esperanza, el sentido de la existencia, etc.

Como hace la ficción literaria en la novela, que además de ideas, pensamientos, se comunica con símbolos, mitos, sueños, relatos y recursos de la experiencia y el pensamiento mágico”.

Así que, el ser humano para responder a los más oscuros dilemas de la existencia, se vale de la lengua del escritor, del poeta, del artista, del músico, porque son los grandes e insobornables de la Humanidad. Son los “herederos del mito y de la magia, los que guardan en el cofre de su noche y de su imaginación aquella reserva básica del ser humano, a través de estos siglos de bárbara enajenación que padecemos”- dijo Ernesto Sábato en el texto Entre la letra y la sangre.

                                          Es decir,

Son los guardianes del lenguaje, la imaginación y del pensamiento mágico de la Humanidad. Es importante tener una visión objetiva de la Inteligencia Artificial generativa y la gobernanza, para saber en qué mundo y realidad vivimos.

En concatenación a lo precedente, dijo Jianwei Xun, en el texto “Hipnocracia”: “Los algoritmos no son solo herramientas de cálculo y predicción: son tecnologías hipnóticas de masas. Y la economía de la atención no es solo un modelo de negocio: es un sistema de inducción colectiva al trance. El enredo es totalizador y opera en múltiples niveles. Las plataformas sociales no venden publicidad; venden estados alterados de conciencia.

Su producto no son datos; es una sugestión profunda […] Los algoritmos de recomendación son auténticas técnicas hipnóticas automatizadas. La personalización algorítmica no sirve para mostrar lo que nos interesa, sirve para mantenernos en un estado de trance óptimo para el consumo y el control”.

Así que, en este mundo en tránsito no hay tiempo para la serenidad, el silencio y la espera, fundamentales para la creación estética y las reflexiones del pensamiento. Marshall McLuhan en el año de 1964 dijo: “La información cuando se expande demasiado, produce la misma confusión que la ignorancia”. Porque la ignorancia no posee las herramientas nocionales, conceptuales o, un conjunto elástico de sistemas de pensamientos, que posibiliten comprender, analizar y criticar, un contexto socio-histórico, político y cultural.

De ahí que la gnoseología de la transmodernidad, es la razón digital. Es decir, el constructivismo. En la actualidad están determinando y conformando, una pluralidad de datos algorítmicos que sustituyen los “universales históricos”; ya que, si las estructuras sintácticas de la percepción se modifican, se modificarán también las formas de comunicación – como expresó George Steiner.

En este orden de ideas, los videos, las notificaciones, los mensajes de textos, los tuits, estructuran la percepción y la función del mundo y la realidad. Por eso ahora lo que vale es el instante de atención, en un entorno donde no predomina la concentración y la profundidad. Sino la velocidad y la inmediatez.

El exceso de información genera ruido, confusión, saturación y desorientación. Entonces, el problema en sí como dijo McLuhan, no consiste en los contenidos, sino en los medios que los difunden. De ahí su célebre frase: “El medio es el mensaje”. Por eso las nuevas tecnologías no son simples canales de información, sino estructuras de comunicación que moldean la percepción, la experiencia, la consciencia, los deseos y transforman a la sociedad. Alteran, en consecuencia, el “estar” y “ser” del hombre en el mundo y la sociedad.

Así que, la dinámica de la Cultura del artificio transforma la “zona de la sentimentalidad”, los pensamientos, las relaciones sociales, afectivas y la Cultura.

Por tanto, toda forma de vida o de existencia, es lenguaje. En él la materia animada o inanimada adquiere razón de ser. Somos animales lingüísticos que comunicamos el espíritu de la lengua en prescripciones léxico-gramaticales. En la época actual por el primado de la IA, en lenguajes de programas informáticos, las conceptualizaciones de los problemas humanos se traducen a lenguajes computacionales o algorítmicos.

Teniendo presente que los ordenadores, las máquinas creadas por los hombres, tienen capacidad de cálculo y de prescripción, más no para dar cuenta de la Condición humana.

El filósofo e historiador judío Yuval Noah Harari, dijo recientemente al periódico El País de Madrid-España: Que tarde o temprano la IA nos superará en lo que tenga que ver con el lenguaje. “En cualquier cosa que tenga que ver con textos, con palabras, con información escrita o hablada, con lenguaje. No estamos hablando de máquinas que están aprendiendo a hablar o a escribir. Hablamos del lenguaje liberado a sí mismo de la dependencia del hombre, el lenguaje extendiéndose por todas partes sin que tenga que estar gobernado por los seres humanos. Podría inventar, por ejemplo, una nueva religión. En el fondo, el cristianismo o el islam se basan en textos”.

Así, desde una perspectiva de la teoría del lenguaje, no lo creo porque somos el río que desemboca en el lenguaje. Es la naturaleza que nos constituye y nos da nuestro ser. Es la categoría que eleva a la santidad o nos hunde en el hoyo profundo y oscuro de la desesperanza o la muerte. De él depende que alcancemos el sentido de la existencia: la libertad, lo justo, lo ético, lo bueno, lo bello, la trascendencia o, la unidad con el Señor. De ahí que la vida toda haya que pulirla como piedra preciosa, en el espíritu del lenguaje.

En un mundo conectado en Red y donde predominan los algoritmos, el sentido de las palabras cambia. Estamos pasando del lenguaje natural que se comunica de boca a oído, a un lenguaje despersonalizado, numerificado, codificado, objetivado, el lenguaje situado en un dispositivo técnico. Un “tipo” de lenguaje que no responde a las más profundas necesidades humanas: materiales, éticas, morales, educativas, culturales, a la libertad (de pensar, de escribir, de leer, de criticar, de juzgar, etc.).

Tampoco responde a la práctica política, la justicia social, a los principios fundamentales del Estado democrático Social de Derecho. Porque se está pasando del Estado de Derecho al Estado Punitivo. Y, olvidamos que detrás de las Plataformas Digitales se esconde la voluntad de poder: el ejercicio del poder, la sumisión, la coacción, el control, la simulación, que determinan las selectas minorías del poder-saber digital.