miércoles, 13 de octubre de 2021

LA CULTURA DEL ARTIFICIO EN LAS REDES SOCIALES

 

 Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

La cultura occidental llegó a su máxima expresión con el poder de la técnica. Por tanto, lo que caracteriza indudablemente a los actores es la nivelación de los viejos cultos, la esterilidad de las culturas, la mezquina mediocridad. Existe una correspondencia entre el vaciamiento de los valores de la cultura y la mediocridad. En esta alta civilización técnica y de masas, unos órdenes nuevos han ocupado ya unas posiciones muy avanzadas, pero los valores correspondientes a esos órdenes aún no se han hecho visibles. (J.M. Esquirol).

Estamos viviendo una situación ambigua de que el orden nuevo no ha llegado del todo y el viejo no se ha ido. Lo nuevo se viste con la ropa de lo viejo y esto trae una confusión en aquellos que no comprenden el paso de una época a otra. En correspondencia con lo expuesto, el ser humano se ha colocado fuera de los valores de la cultura de la Ilustración, del ser y el pensar, se ha salido de ellos; y el orden nuevo determinado por la técnica se ha vuelto autónomo, y ahora los valores culturales devienen cada vez más sustituibles y prescindibles. Y, esto genera en los centros vitales de la cultura occidental, una fractura fundamental.

Ahora pues, si observamos el mundo que ha surgido de la catástrofe de la Primera y Segunda Guerra Mundial, nos damos cuenta que aumenta sin cesar la índole abstracta y, por tanto, también cruel de todas las relaciones humanas. (Ernst Jünger). La abstracción aleja al hombre del otro y, de las necesidades morales, materiales y espirituales, que genera. Así que, la información es la que nos posibilita la vivencia presencial a través de las imágenes en movimiento. Esto posibilita que perdamos el sentido de realidad de la historia, del mundo y su fundamento.

Porque la cultura del artificio permite que predominen las relaciones artificiales sobre las relaciones de sentido. De ahí que el mundo no se puede reducir a la pura información, porque perdemos el sentido de realidad. Somos parte de una época de tránsito del mundo de las cosas tangibles o visuales, de experiencias compartidas y de ideales comunes, a otro de no-cosas, completamente artificial. Estamos pasando del lazo afectivo con las personas o las cosas que nos rodean, a un mundo sin vinculo ninguno, sin lazos espirituales, morales, éticos o sociales; por otro donde predomina la hiperinformación. 

Este tránsito confirma como la información crea relaciones artificiales que contribuyen para que el hombre se precipite al abismo de la soledad y la incomunicación. Una época donde prevalece la saturación de información; pero también la indigencia del pensar, del lenguaje y las experiencias compartidas. Un mundo donde no predomina la memoria, el recuerdo o el momento oportuno, sino el presente-actual, fugaz y pasajero. En esta esfera la solidaridad, la fraternidad, el dialogo o, el amor, se diluyen en nombre de las imágenes en movimiento, los big data, la estadística y la objetivación de las valoraciones técnicas. Y, esto posibilita que el ser humano se sienta sumamente solo y desgraciado.

Son muchos los sitios donde ya casi se ha desprendido la máscara humanitaria; en su lugar aparece un fetichismo medio grotesco medio bárbaro de la máquina, un ingenuo culto a la técnica. (Jünger). Es un espectáculo grandioso y terrible ver los movimientos de las masas – unas masas de conformación cada vez más uniformes, que obedecen a las relaciones de poder del capitalismo global. Porque el capitalismo global no oprime la libertad o el libre albedrío, sino que los explota. No es represor, sino seductor. Así, la dominación y la coacción las presenta como libertad.

Así, las cosas informatizadas, o sea, los infómatas, se revelan como informadores eficientes que nos controlan y dirigen constantemente. Por eso, el teléfono móvil (el Smartphone) es el artículo de culto de la dominación digital. (Byung-Chul Han). Somos parte de una época en que los símbolos, los rituales de la información han desplazado a los religiosos o ideológicos. De ahí que el capitalismo global, la sociedad de masas y la cultura de masas, diluyen las diferencias en el consumo y la conversión de los bienes en valor.

 La sociedad y la cultura de masas no sólo tienden a la estandarización, sino también a establecer relaciones abstractas e inconexas entre los individuos. En su seno predomina la técnica, el dinero, el poder y el maquinismo. En Un mundo feliz de Aldous Huxley, las personas son controladas a gran distancia, sin hacerles daño. El Estado tecnológico distribuye la seducción y el placer para que todo el mundo se sienta feliz. Una felicidad engañosa porque las carencias morales, espirituales, económicas, educativas, sexuales y culturales, son parte de la estructura del Estado tecnológico y del capitalismo global. O, en otras palabras, son instrumentos de dominio y de poder.

La Inteligencia Artificial no piensa, sino que responde a algoritmos que nada tienen que ver con las reflexiones del pensamiento, la imaginación creadora y la capacidad de asombro. Sólo maneja big data: los datos que se recolectan y el cálculo de posibilidades de la acción o pensar humano. La vida individual y social del ser humano está determinada cada vez más por la estadística y la objetivación. Así, en el capitalismo global se observa la disfuncionalidad entre la realidad y el espacio de confort digital. No responde a las apetencias morales, materiales y subjetivas, del hombre.

Hannah Arendt dijo que, la sociedad moderna estaba organizada para responder a las necesidades biológicas del hombre (como el trabajo, la supervivencia y la reproducción), más no a las necesidades espirituales, educativas o culturales. Esto en el capitalismo global tecnológico impele a los seres humanos a las satisfacciones instintivas, de consumo y del ocio vacío. Que responden a relaciones de poder y de dominio. Pienso que el capitalismo global es antihumano y anti-humanista, porque no responde a la esencia del hombre y del ser en el mundo.

Por eso, el capitalismo global hay que humanizarlo- donde prevalezca la civilidad, la fraternidad, la convivencia común, el sentido común, la justicia, la distribución social de los bienes de consumo-, sobre la trastienda bestial, instintiva, agresiva, que expresa el capitalismo clásico o, el neoliberalismo económico. Se trata de superar la noción de Hobbes: el hombre lobo para el hombre. Aplicada a la esfera de la economía, de la raza, la religión y las ideologías. Por eso tenemos como instrumentos el Estado de Bienestar y la economía social de mercado amparados en el Estado democrático Social de Derecho. Ora, hay que interpretar la Época Contemporánea no a partir de la acumulación de bienes, de valor, de poder, sino de pensamientos. Porque el pensar nos hace libres.

La digitalización del capitalismo global significa en la vida del hombre, la primacía del juego, lo lúdico, sobre el trabajo y el pensamiento. Lo lúdico como instrumento de control, coacción y de dominio. Ahora, la seducción del juego y del ocio vacío como herramientas de poder y de control, del capitalismo global y del Estado tecnológico absoluto. En este orden, el logos clásico abandona la casa del ser, y se ubica en su habitad material, -los medios de comunicación, las imágenes en movimiento, las redes sociales, Internet, WhatsApp, Twitter, etc. Si se mediatiza el lenguaje como medio de comunicación, se falsifica su cualidad y el ser humano lo convierte en instrumento de poder y de dominio. O, en otros términos, las imágenes prevalecen sobre la palabra y el pensamiento. Estamos asistiendo a marcha forzada al deterioro de la cualidad del ser y del existir y se convierte en una fractura fundamental de la existencia.

Estamos viendo que las plataformas digitales como Facebook, Amazon, Google, buscan beneficios por encima de la seguridad de los usuarios. En consecuencia, acumulan experiencias humanas que transforman en datos que predicen comportamientos. Además, configuran el nuevo capitalismo global y el Estado tecnológico absoluto, que son antitéticos con el Sistema democrático.  Utilizan las vidas humanas como recursos para la extracción de datos y su manipulación y, así alcanzar beneficios económicos, políticos, sociales y culturales.

La garganta profunda de Facebook Frances Haugen decía recientemente en el Senado de EE. UU: Que trabajan con algoritmos que alientan la desigualdad, la discriminación y la discordia que a veces cuestan vidas humanas. Sus herramientas están diseñadas para crear dependencia y estimular el consumo. Además, que hacen poco para controlar el crimen organizado y mienten cuando dicen que tratan a todos los usuarios por igual. Ya que estimulan la vida de los hombres de grandes fortunas, de deportistas, estrellas del cine o de políticos relevantes. Entre los adolescentes estimulan el vértigo del comportamiento y pensamientos suicidas. También incuban la anorexia en el tejido social y psicológico de las personas. Y, esto es sumamente grave en un Estado de Derecho y un Sistema democrático. Que Facebook, Amazon y Google, carezcan de ética porque todo lo que hacen lo llevan a cabo por dinero; más allá de los sentimientos, el espíritu, la moral, de los seres humanos.

Pienso que las Redes Sociales y las Plataformas Digitales deben estar reguladas y vigiladas por los gobiernos, para convertirlas en lugares sanos y limpios para la comunicación política. Sin falsedades, con integridad cívica y salud democrática. De esa forma se restaurará el tejido del ser y del estar del hombre en la historia y en el mundo. Deben ser divulgadores sociales del lenguaje democrático y del Estado de Derecho y, a la vez, críticos del autoritarismo, del populismo, del nacionalismo y del totalitarismo. Que niegan la convivencia pacífica, la tolerancia, la pluralidad y la libertad.

                                     Madrid-España a 13/10/2021

sábado, 9 de octubre de 2021

 

                       REFLEXIÓN SOBRE EL PENSAR, EL LENGUAJE

                                    EL POETIZAR Y LA LIBERTAD

 

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista

 

Sabemos que la palabra es el ámbito donde el hombre histórico y sus generaciones confirman su existencia. Es la llama de la vela que alumbra los caminos del mundo. La palabra se iguala al pensar, la igualación no significa reducción del uno al otro. Ambos conservan en sí mismos su esencia como tal. El pensador dice el ser. El poeta nombra lo sagrado. En esta civilización técnica resulta indispensable la labor de los poetas, y su imaginación que otorga su fuerza básica al hacer y el decir; así pues, el mundo de la técnica y del artificio podrán revitalizarse, si acceden al reino de las Musas. La superioridad del reino del arte y de lo sagrado proporciona al mundo de la técnica el milagro del ser y el decir. Entonces ¿qué sorpresas nos están deparadas allende del muro del tiempo?

 Aquí el pensar y el poetizar son reflexionados a partir de la esencia del ser, en el agradecer se remiten unos a otros y, al mismo tiempo se hallan separados. Tal vez sepamos algo acerca de la relación filosofía y poesía. <<Pero no sabemos nada del dialogo entre el poeta y el pensador, que habitan cerca sobre las más distantes montañas>>- expresó Heidegger. El poetizar la existencia sobre la tierra, agradece; el pensar que piensa el mundo y la existencia, pregunta. Lo que lleva a cabo el pensar en los movimientos del pensamiento es, conducir el lenguaje al advenimiento del ser; y, por ende, esperar al hombre. De él depende la iluminación del ser en el lenguaje y, relaciona la verdad del ser y la esencia del hombre.

Desde la antigüedad las ciencias ocupan el lugar del rigor del pensar, que no consiste sólo en la exactitud artificial –es decir, teórico-técnica- de los conceptos. Sino que la palabra permanezca pura en la verdad del ser y se manifieste lo simple en sus múltiples dimensiones. Entonces, el problema surge cuando el pensar originario se sustituye por la lógica, la ética, la física, y darse cuenta que el griego antiguo no necesitó de estas acepciones; el pensar pensaba desde su elemento, es decir, <<aquello desde donde el pensar es capaz de ser un pensar>>. Preguntamos, ¿qué es el elemento? El ser que posibilita la capacidad que hace suyo el pensar y lo lleva a su esencia. Ahora bien, el pensar significa que el ser se ha adueñado destinalmente de su esencia. De ahí que el pensar es el pensar del ser. El acontecimiento propio del ser, pertenece al ser.

En este orden, el acontecer se refiere al ser y, en su conducto, al hombre histórico. El ser se adueña del destino del pensar. Así, lo destinado, tratase de lo ente, el mundo o el hombre, se configura en el ser. El pensar los piensa como ofrendas para el ser. Son regalos de los dioses o, que, el ser se hace así mismo. En este acto divino, pero humano, se adueña del destino de su esencia. Y se manifiesta en su morada: el lenguaje.

Si el ser se aleja del elemento (el ámbito, el lugar), reemplaza su ausencia por la techne (las técnicas, las teorías), y se convierte en instrumento de formación, empresa cultural. En la cultura en la actualidad, por ejemplo, no importa la elevación del espíritu en la obra; sino la cultura como objeto de entretenimiento en el mercado de la circulación y la demanda. Ahora los medios de comunicación –Internet, WhatsApp, Twitter, T.V. -, presentan un objeto cultura al consumo, como se hace con un artículo de primera necesidad. En la sociedad de masas y la cultura de masas, el fin de los objetos manufacturados o no, es el consumo.

En este orden, alejarse de su elemento significa distanciar el ser de las fuentes del pensar originario, de lo que lo hace posible. En este ámbito la cultura se instrumentaliza y la educación falsea el pensar y el hacer del hombre. Así, la educación se convierte en instrumento de control y dominio. Porque la empresa cultural antepone el dinero y la ganancia, a las fuentes del pensar originario que posibilita el elemento donde se revela el ser. El ser se oculta tras el querer de la voluntad de poder y del dinero. Por eso, el pensar y el lenguaje han de posibilitar la revelación del ser. También, el lenguaje como morada del hombre en la historia. El advenimiento del ser en el lenguaje sólo se da en el claro del ser; como casa y medio de revelación del ser; pero también en lugar de la verdad.

De esta forma, el lenguaje se convierte en el elemento que posibilita la verdad del ser y la esencia del hombre. Solo el hombre es, no porque sea un animal biológico o un ser racional, sino porque <<habla>> y, tiene la facultad de comunicar las acciones y el pensar, en forma de lenguaje. De ahí que la realidad y el mundo sean símbolos que el hombre comunica, ya que es por naturaleza un animal simbólico. El símbolo reemplaza a la realidad y al mundo, cuando el hombre se comunica con el otro. El ser lingüístico del hombre lo ubica cerca del ser, aunque se refiera al ente. El hombre es hombre porque todo lo que hace y piensa es parte del ser. Por lo tanto, el ser perfila al hombre en el mundo, como su relación con la naturaleza y los otros hombres.

Cuando el hombre instrumentaliza la técnica al servicio del Gran Poder, niega su esencia. Ser parte y relacionarse con el ser para llegar a ser. En este orden, la voluntad de poder sólo es una manifestación del querer del hombre para dominar a la naturaleza o, al otro hombre. Por eso, la insaciabilidad del querer se alimenta del dominio o la extinción del otro. Una de las tareas del pensar es, como resarce la esencia del hombre y la verdad del ser, en un mundo dominado por las imágenes artificiales, lo pasajero y fugaz de la existencia humana. Aquí es donde tiene relevancia el pensar y el lenguaje, como modos de revelación de la verdad del ser. Ora, en última instancia, se trata del ser y sus múltiples manifestaciones en la vida humana.

 Así, la Edad Moderna se basan en la peculiar dictadura de la opinión pública. Lo que se suele llamar <<existencia privada>> no es en absoluto el ser-hombre-esencial, o, el hombre libre. Asimismo, el único hacer de la existencia privada, es, negar la esfera de lo público. Ya que lo público oculta lo privado de la existencia en las esferas que despliega:  la política, la economía, la educación, lo jurídico, lo técnico, lo científico y lo cultural.

La existencia-del-hombre-esencial, es, la del hombre libre. En la Edad Moderna lo que está en juego es la libertad. Parece que estuviéramos inmerso en un dinamismo que induce inexorablemente a la extinción de ésta. Es comprensible la situación en la que se encuentra el hombre hoy, entrega la libertad por la seguridad. Sentirse seguro de la crueldad que se convierte en parte fundamental de las instituciones.

Seguro de los que rompen el pacto social, del radicalismo religioso, del extremismo ideológico; y de los avatares de la existencia y entonces, la libertad se deposita al Estado y sus instituciones: políticas, económicas, religiosas, policivas, militares, de seguridad y culturales. Y en su devenir diversas formas de dominio y coacción, se configuran. Este mundo ha cambiado y sigue haciéndolo, y lo hace por necesidad; más con ello ha cambiado también la libertad; no ha cambiado en su esencia, desde luego, pero sí en su forma. 

Parece que ganara terreno cada día la extinción de la libre voluntad o el libre albedrio. Así, se impone el querer de la voluntad que se quiere así misma, como voluntad de poder y de saber. En la voluntad se esconde también el ser como voluntad de poder. En este orden, el automatismo parece quebrantar con gran facilidad, como si lo hiciera jugando, lo que queda de la voluntad libre. Se ha llegado a una concepción nueva del poder, se ha llegado a unas concentraciones de poder inmediatas, vigorosas. Para poder plantarles cara se necesita una concepción nueva de la libertad, una concepción que no pueda tener nada que ver con los desvaídos conceptos que hoy van asociados a esa palabra –al decir de Ernst Jünger.

Así que, por la técnica en la Edad Moderna vivimos una época en que la libertad se ha domesticado y diluido no sólo en el huero concepto de sí misma, sino en las relaciones de fuerza o los big data, las imágenes o los números. Cada vez gana terreno en la sociedad, la uniformidad y la estadística. En su defecto, asistimos a una época de vigilancia constante del Estado técnico absoluto. La libertad dejó de ser en el ámbito público, una <<Figura> del ser y del hombre. Aquí deja de pertenecer a la esencia del hombre libre e independiente, <autor> de su propia vida. El ser humano ha de saber cuáles son aquellos puntos donde no le es licito traficar con su decisión soberana.

 Estamos asistiendo por la primacía del Estado técnico, el recorte de la libertad y el autoritarismo de algunos países, a que haya un punto de inflexión en la vida privada y la vida pública. Porque el populismo, el nacionalismo, el racismo, se correlacionan con la desaparición del <<sujeto>>, del <<Yo>>, como protagonista de la historia actual. En países como Estados Unidos, Brasil, Hungría, Polonia, quieren destruir el humanismo europeo y, en particular, la modernidad ilustrada, que toman como principio fundamental al hombre de carne y hueso: como individuo de acción y de reflexión crítica; con capacidad de análisis y teorización del mundo; y su poder para transformarlo.

Observamos en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, la deriva de partidos autoritarios, de extrema derecha, que apoyan la xenofobia y el rechazo a la diferencia y la inmigración; requiere un Estado democrático Social de Derecho, que defienda la libertad de prensa y de expresión, la independencia y la crítica de los medios de información, la lucha contra la corrupción y un sistema judicial imparcial. De esa forma se lucha por conservar los principios fundamentales de la modernidad ilustrada y la democracia.

Estamos entregando poco a poco la libertad a los instrumentos técnicos y desnudos nos precipitamos a los brazos del Gran Poder. Así que, el gran peligro está en que el hombre confíe demasiado en las ayudas de otros y, cuando faltan aquellas, quede desvalido. Todas las comodidades hay que pagarlas. El hombre ha de ser consciente que no ha de perder la esperanza que mora él y la fuerza intima que destruye las barreras del tiempo. Porque ella impulsa allende de las murallas del tiempo, para asistir al ser o, a los dioses. En esta civilización técnica las seguridades y el miedo funcionan cual muros de contención, así los hombres se conforman con lo establecido. Para que el hombre salga adelante necesita ser libre, ya que es indigente del pensamiento y las formas estéticas. También de una cultura política que le posibilite analizar, criticar y juzgar, el ejercicio del poder.  

 Así puede trascender y criticar el ser que se oculta detrás de la voluntad de poder y, al mismo tiempo, posibilitar caminos y umbrales que permitan ver y entender, la vida y el mundo al que pertenece. Romper las murallas del tiempo-ahora para poder enfrentar el enigma de la existencia. Esas herramientas las posibilita la literatura, el arte, la música, la religión, y el encuentro con Dios. En su defecto, se revelará el ser de la vida, la naturaleza y lo divino, que mora en todos y cada uno de nosotros. Sólo basta que el ser humano se detenga a la orilla del camino de lo fugaz y automático, para que observe y escuche la armonía entre Hombre y Mundo, Hombre y Dios. Porque los signos de lo divino, lo bello y eterno, moran en el interior del hombre. Aquí el mundo y la vida se revelarían con un rostro estético y sagrado, que va al encuentro de la libertad.

                                                      Madrid-España a 09/10/2021

miércoles, 6 de octubre de 2021

 

      LO SALVO, LA TÉCNICA, EL LENGUAJE, LA HISTORIA

                              EN LAS ESFERAS DEL SER.

 

<<La ciencia experimental; las matemáticas; tienen como fuente la libertad espiritual e intelectual del ser humano. Pero también es cierto con respecto a la música, el arte y cualquier otra expresión del ilimitado espíritu humano>>.

                                                 Abraham Flexner

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

Martín Heidegger en Carta sobre el <<Humanismo>>, define al pensar como constructor y conductor hacia la casa del ser, no como creador de ésta. El pensar conduce a la existencia histórica, es decir, a la humanitas del homo humanus, al ámbito donde brota lo salvo. Según las grandes religiones monoteístas, en el lugar de lo ordinario y común brota lo salvo. Así, los dioses están en las cosas cotidianas del hombre histórico; basta que la visión penetre lo aparente de las cosas.

En este orden, el creador desciende a las raíces del Árbol de la Creación, en cambio, el constructor comunica las figuras que toma la verdad del ser y la esencia del hombre. Se dedica a conducir la existencia histórica al lugar donde brota lo salvo y ¿cuál es el lugar donde brota lo salvo en el pensamiento de Heidegger? En la proximidad del ser y también en lo cotidiano donde habita el hombre histórico. Así, el pensar no crea al ser ni al lenguaje, por eso, es un trabajador del ser. Con lo salvo aparece el mal en el claro del ser. Su esencia no consiste en lo malvado de los actos humanos, sino en la pura maldad de la ferocidad.

Ahora, ¿de qué tiene que ser salvada la humanidad? No de la <Caída> en la oscuridad de la verdad del ser, esto es, del <pecado> o la <muerte>. Sino del pensar conceptual que desemboca en la ciencia, la técnica o el subjetivismo. De ahí que sepamos que la técnica aboca al hombre a su autodestrucción. Entonces, sólo el ser le concede a lo salvo alcanzar la gracia y a la ferocidad el impulso hacia el mal. La ferocidad hay que entenderla como un tipo de maldad no humana, más <pura>. Que se emparenta en el ser a la maldad instintiva y demoniaca del hombre. A la trastienda oscura y bestial que mora en todos y cada uno de nosotros.

Esa que describe las raíces de Árbol del Bien y del Mal, según el mito judeocristiano. En el claro del ser como destino del claro, se posibilita lo salvo y la ferocidad del mal. Del mal se origina lo salvo y viceversa; y dialécticamente se contienen en la esencia del ser. Así que, el hombre debe develar la ferocidad como maldad mítica, para que el ser humano alcance lo salvo en la modernidad. En otras palabras, desde lo primitivo del mundo de la técnica moderna captar el mundo simbólico de la mitología, y comprender el presente y proyectarnos en el futuro.

Tratar según el pensamiento mesiánico de componer los portillos de la historia, también las cosas fragmentadas, dispersas e incluso muertas puedan ser descifradas, es algo que hace que aparezcan como una <<alegoría de la resurrección>>, en virtud de la cual la contemplación, a su vez, puede efectuar su salvación en un inmenso salto atrás>>. Así que, la alegoría hace posible la trasmisión de conocimientos a través de razonamientos por analogías.

La salvación del hombre histórico no la percibe Heidegger en el umbral teológico-metafísico, sino en la libertad de pensar y actuar. Del manejo responsable de la libertad depende no caer en el <subjetivismo> o, en el <objetivismo>. Sino que la humanidad del ser humano, se exprese en la verdad del claro del ser. El ser concede al hombre escoger la gracia o la ferocidad de lo instintivo. El poeta Friedrich Hölderlin dijo: <<donde hay peligro crece también la salvación>>.

Así, lo salvo no tiene que ver con la teología o, la religión judeo-cristiana sino con el saber; con el transitar los caminos del saber y del pensar. De ahí la pregunta por la técnica supone un pensar, un modo de sabiduría o, una episteme que devela la esencia o la verdad de la técnica. Piensa que, si vemos la técnica desde esta perspectiva, obtenemos un carácter liberador. Liberarnos de la técnica como instrumento que domina y coacciona al ser humano; liberarnos de la técnica como instrumento bélico y como medio de dominación de la mente, el lenguaje y el espíritu humano.

Heidegger reflexionó sobre la técnica desde una pluralidad de puntos de vista y llegó a pensar que la exactitud de la técnica fundamentada en la ciencia (el saber teórico y especulativo) no expresaba lo verdadero. Que la verdad de la técnica no se encontraba en el instrumento, sino que estaba oculta en la pregunta por la esencia de la técnica. Y sólo se puede desvelar andando lo andado del término técnica y, ese camino conduce al mundo del griego antiguo que aparece en el concepto de techné. Aquí lo importante de esta reflexión es que hace un punto de inflexión y expresa que es necesario referirse a él para comprender la esencia o la verdad de la técnica. Así pues, la técnica como instrumento no contiene ni agota la esencia de ésta, porque lo trasciende.

Hay que tener presente en la actualidad, que el espíritu está amenazado aún en zonas distintas en que lo estuvo el Apóstol Pablo: es hora que los dioses den licencia al espíritu para manifestar su gracia. Entonces se revelará <<la perdurable crónica de la humanidad>>, como lo expresó en una ocasión Faulkner. Y Hölderlin lo intuye en la palabra poética:

                            [Sólo a veces soporta el hombre la plenitud divina.

                            Sueño de ello es después la vida. Pero el

                                                                                          desvarío

                            Ayuda, como el sopor, y la necesidad y la noche

                                                                                           fortalecen.]

 

Teniendo presente a Hegel y Schilling, el ser está pensado en el sentido de la realidad absoluta; y comprendido como voluntad incondicionada que se quiere a sí misma en calidad de voluntad de saber y de amor. En la voluntad se esconde también el ser como voluntad de poder. La voluntad de poder nunca se sacia. Es insaciable como la loba que está a la entrada de la <<Divina Comedia>> de Dante.

De ahí que lo <salvo> es luz para el hombre y la mentira oscuridad. El querer de la voluntad contiene en sí misma tres esferas, la del saber, el amor y el poder. Por eso nunca se sacia y en particular, la voluntad de poder. Schopenhauer dice que la voluntad de poder es ciega. No tiene contemplación con nadie y con nada. Sólo desea saciar su querer sobre todas las cosas que existen sobre la tierra. Es como el germen patógeno que ataca a pobres y ricos, blancos o negros, niños y ancianos, y mata a los cerebros más eminentes de la humanidad.

En cuanto la existencia del hombre pertenece a la verdad del ser, puede llegar del ser mismo la prescripción de esas normas que tienen que convertirse en ley y reglas para el hombre. Así, la ley no es sólo ley, es también la distribución escondida en el destino del ser. Por tanto, sólo la ley consigue destinar y conjugar al hombre en el ser. Sólo semejante conjunción es capaz de sustentar y vincular. De otro modo ninguna ley pasa de ser un mero constructo de la razón humana. Más importante que el establecimiento de reglas es que el hombre encuentre su estancia en la verdad del ser. Esa estancia es la única que procura la experiencia de lo estable. Y el apoyo para toda conducta lo regla la verdad del ser. En nuestro idioma <<apoyo>> significa protección. El ser es la protección que resguarda de tal manera a los hombres en su estancia existente en lo relativo a la verdad que la existencia los alberga y les da casa en el lenguaje.

El lenguaje es a un tiempo la casa del ser y la morada de la esencia del hombre. Sólo porque el lenguaje es la morada de la esencia del hombre pueden los hombres y cualquier humanidad histórica no estar en casa en su lenguaje, de tal modo que el lenguaje se convierta en la recamara de sus manipulaciones. Sabemos que el lenguaje contiene y expresa en contenidos espirituales, la esencia del ser humano. Posibilita entre otros la comunicación con el Yo interior, las <<formas>> del arte, la cultura, la religión o la filosofía. Pero también posibilita la comunicación libre, solidaria y fraterna en una sociedad democrática; a la vez el buen entendimiento entre los miembros de una comunidad o la comunicación entre enemigos.  

El pensar es una forma del lenguaje y no una mera evidencia; una parte de la esencia del lenguaje que es su expresión y con la que forma un todo. Así que, el lenguaje también puede convertirse en instrumento de las manipulaciones, las mentiras y el odio del ser humano. En consecuencia, cuando los hombres no habitan su morada, se convierte en instrumento de su voluntad; en voluntad de poder, coacción y dominio. Llagado a este punto, oscurece la esencia del ser y del hombre; incapaz es, de expresar el ente en cuanto ser del ente, la naturaleza, el mundo y el fundamento del mundo.

El lenguaje es azas misterioso, contradictorio, insondable, los hombres saben desde tiempos remotos que edifica y destruye al ser humano. Quien ejerce el poder instituye un tipo de lenguaje y éste legitima el poder. Como dijo Michel Foucault: el poder crea saber y el saber crea poder. No hay que olvidar que, el lenguaje posibilita alcanzar lo sagrado y puro que mora en los cielos estrellados, también bajar a las cloacas del mundo y de la existencia. Cuando el lenguaje se manipula en función del dogma religioso o secular, se falsea. La mentira reemplaza la verdad y pasa a la recamara del lenguaje.

 Al perder la mediatez con las cosas se velan los contenidos espirituales que comunica. Pierde su sentido evocador, mágico y trascendente. Al hacerlo obedece a la razón o a los instintos; pero no a la esencia del hombre, lo que constituye la humanidad del ser humano. Cuando sucede el espíritu de la lengua se mancha, se oscurece o, se envenena.

La espiritualidad implica a la libertad e infiere a la vez, las preguntas fundamentales del ser, la existencia y el mundo, ¿quién soy? ¿cuál es el sentido de la vida? ¿por qué vivo así y no de otra manera? ¿cuál es el lugar que ocupo en la sociedad y por qué? Preguntar por lo fundamental de la existencia humana – la libertad, la fraternidad, el amor, la dignidad, etc. -, buscamos respuestas a la <interrogación>>. Estas preguntas se oponen al dogmatismo religioso; que ofrece respuestas sencillas y pide creer en ellas.

Además, la falsedad del lenguaje en el mundo moderno, toma “forma” y “contenido”, en el Estado, la política, la economía o los instrumentos técnicos. El técnico, el político, el banquero, no están a la altura para que el espíritu fluya a ellos. Porque este <<tipo>> de individuo es amante de los gustos gruesos o del exceso. Casi siempre olvidamos que estamos asentados en humores. Que el sudor y las lágrimas significan que la vida está activa en regiones hondas de la salud.

 En esta alta civilización técnica y de masas, se olvida que la vida no la abarca toda los instrumentos técnicos o la ciencia, la economía de un Estado o las finanzas internacionales, sino que hay que mirar con otros cristales. Mirar con los ojos de la sensibilidad, del alma y del espíritu. Para, así de esa manera, poner la técnica al servicio de las necesidades humanas; y encontrar sentido a la existencia del hombre. En el mundo moderno el hombre deviene en un proceso de simplificación de la existencia y quien está al borde del abismo sabe que, no faltan esfuerzos tendentes a ganar un mundo en que tengan vigencia valoraciones nuevas y más poderosas -, expresó en su día Ernst Jünger. 

                                                        Madrid-España a 06/10/2021

jueves, 30 de septiembre de 2021

 

                            EL LENGUAJE DEL ODIO Y LA MENTIRA

                                 EN EL ESPACIO DEMOCRATICO

 

Por su indigencia y soledad, el hombre siempre necesita una ayuda, bien de la sociedad o del otro hombre, así afirma su identidad y su libertad.

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

En los últimos tiempos vemos que la democracia se degrada y uno de sus fenómenos más sobresalientes es, la proliferación de la política del lenguaje del odio y la mentira. El discurso político como continuación de la violencia por otros medios. El lenguaje del odio y de la mentira, lo utilizan el totalitarismo y el autoritarismo de derecha o de izquierda, los nacionalistas o los populistas, y se empeñan en destruir la democracia, la libertad y los valores democráticos desde dentro de las instituciones.

Por los medios masivos de comunicación, las plataformas digitales, los platós televisivos, la radio, la prensa, quieren imponer sus ideologías. Sorprende que han vuelto con una furia incontrolable para destruir la libertad, la tolerancia y la convivencia pacífica. Su lengua ponzoñosa denigra a las mujeres y a los homosexuales, a los inmigrantes y a los musulmanes, humillan a los judíos y las minorías étnicas, y así, de esa manera, pregonan en público el asco y el desprecio que les provocan sus contrincantes políticos.

Estamos viviendo en EE.UU. Brasil, Francia, Alemania, Bélgica, Hungría, Rusia, Polonia, España, Colombia, la misma situación que se vivió en Alemania en la década del 30 hasta la ascensión de Hitler al poder. El lenguaje del odio y la mentira construye <sentido> basado en idealismos y conceptos falsos y vacíos de contenido histórico. Que tienen como fin confundir la mente y la capacidad de juicio de los ciudadanos, para alcanzar sus objetivos políticos y de poder. El lenguaje en un Sistema democrático no debe implementar el odio, la exclusión y la destrucción del otro, sino el dialogo, el respeto, el consenso y la inclusión social y política de todos los ciudadanos. La coacción y el miedo que utilizan algunos políticos, destruye los valores culturales de la democracia y la libertad. Y esto es sumamente grave en un Estado democrático Social de Derecho.

Este <tipo> de lenguaje degrada el fin de la democracia parlamentaria, injuria, miente y odia, y traslada a los parlamentos la estigmatización, la humillación y la exclusión del opositor político. Cuando en un sistema parlamentario no se argumenta, sino que se descalifica, se elimina la réplica, entonces el dialogo político desaparece de la escena pública. Al señalar al otro indigno y sicofante de lampo lato, se obstruye el juego político que dinamiza la democracia y la libertad. Así que, el lenguaje totalitario y autoritario, designan al otro, vicho, gusano o escoria de la sociedad. Ellos encarnan lo inferior y repugnante de la sociedad y además carecen de toda protección ante las inclemencias del tiempo y de la vida.

Así hay individuos y políticos que provocan a las personas brutales a perpetrar actos de brutalidad. Ora, esa clase de angustia y de dolor se encontrará con frecuencia en gente que se halla enteramente poseída por el ansía de deleites gruesos, opulentos. Siempre ocurre que es el puro miedo el que provoca la violencia y los horrores. (Ernst Jünger). Por eso, quien vence el miedo está capacitado para ejercer el poder y el saber. Así pues, quien emprende la huida incita ya con ella misma a la persecución; el hombre que trama maldades se halla al acecho de su víctima. (Jünger). Los que ejercen el poder de la palabra y las acciones en el ámbito de lo político desconocen que, en nuestra condición de humanos disponemos de sellos de soberanía que son difíciles de romper si no los estropeamos nosotros mismos. (Jünger). Entonces, lo único que necesitamos saber es que somos invulnerables.

Los que practican el discurso del odio y del miedo son arrogantes, en defensa de una democracia mancillada, incitan al odio y a la exclusión social. Así lo que deberían saber es que la democracia parlamentaria es posible a partir de la oportunidad de réplica y discurso, del intercambio de argumentos o de opiniones o de razones políticas, bajo la forma de un respeto moral y ético respecto al adversario político. El lenguaje del argumento y la contestación política genuina está desapareciendo en favor de la descalificación, el desprestigio y el insulto: como traidores, enemigos, comunistas, socialistas, extremistas, castro chavista, todo forma parte del discurso dogmático que exalta la mentira y el odio, que mutila cualquier vestigio de conversación.

El Editorial del País-España del 07/11/2016 decía: el disenso es la condición de posibilidad para iniciar un diálogo, y la escucha, el prólogo de una conversación responsable. En una sociedad abierta, el enemigo no es quien piensa de otra manera o nos quiere convencer con sus argumentos, sino quien quiere destruir el diálogo y la mera posibilidad de discrepancia legítima. En este país, donde tanto y con tan funestas consecuencias se ha practicado el odio, deberíamos haber aprendido ya que el lenguaje del odio no produce nada, salvo más odio, desprecio y desafección política. Ese lenguaje debe ser desterrado de la política democrática, porque es incompatible con ella.

Uno de los principios fundamentales de la democracia parlamentaria es la pluralidad. La pluralidad de personas y de partidos conforman la política. Política, el cuidado de toda la sociedad humana o el arte de dominar sobre todos los hombres. Para que pueda mandar a los otros en relación con lo común (aquello que es común a todos), ha de poderse dominar a sí mismo como individuo, persona. Así, el dominio y el poder de la palabra donde el político se ejercita no para el insulto, el odio, el sinsentido del mundo, la vida y la sociedad, sino para darle un sentido a la realidad donde todos puedan convivir en paz y fraternidad.

La democracia y la pluralidad se entrelazan en aquello que es común a todos, la pluralidad de los hombres y los pueblos, la pluralidad de las ideas y de las acciones, y su desigualdad fundamental; sin esta pura multiplicidad no habría política, sin esta desigualdad fundamental no se necesitaría ninguna ley. En democracia el uno ha de contar ya siempre no con un segundo, sino con otros y está referido a ellos. (Hannah Arendt).

En la comunidad política todo es reciproco, <<mutuo>>. Así pues, la palabra no es el instrumento para destruir al otro, lo reciproco y común, sino la naturaleza que define al hombre para crear un mundo común. Algunos políticos han perdido el contacto: ya no son el exponente, los portavoces de este tiempo; la época ya no habla a través de ellos. Porque han vaciado los contenidos del lenguaje político y han hecho de ellos una sarta de mentiras e improperios. De ahí también la nueva falsedad de la comunicación social, distinta del mero poder de expresarse.

Como dijo Arendt en Diario filosófico, 1950 – 1973: <<Hay que ver como la flor retórica se transforma de nuevo en palabra, como de la metáfora sale de nuevo la verdad, pues la realidad se ha abierto. ¿Cómo se podría soportar el sobresalto de la realidad sin ese hacerse palabra? En ese momento en que la realidad se abre y surge la palabra, a fin de captarla y hacerla soportable para el hombre, surge la verdad>>. Quizás esto está como base para la acción y la política del hombre y los hombres. Como base no sólo para alcanzar la verdad, sino también la convivencia humana que destierra el lenguaje del odio y la mentira de la práctica política, de aquello que es común a todos.

                                                     Madrid-España a 30/09/2021

martes, 28 de septiembre de 2021

 

                         LA CRISIS DEL LENGUAJE EN LA ACTUALIDAD

                                                 GEORGE STEINER

 

               <<El Sistema democrático es un espacio público 

                                  constituido por los productos 

                       del trabajo, la cultura y las instituciones>>.

                                                                    Hannah Arendt

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

En la historia de la humanidad el lenguaje se ha ubicado en el centro del tejido del ser. Aristóteles define al hombre como un animal que habla; la lengua se ubica en el palpito de la naturaleza del ser. Vico piensa que hace parte de la conciencia y con ella forma un todo; Heidegger que es la casa del ser; Steiner piensa que el hombre es animal que habla. ¡Eso es el hombre! ¡Esa es nuestra humanidad! Pascal cree que en definitiva hay una trascendencia, la posibilidad de entendimiento humano y, ese entendimiento se produce entre los humanos, porque posee lengua; Benjamín piensa que lo que diferencia la lengua de los hombres de la lengua de las cosas, es la voz. Porque la lengua de éstas es un profundo lamento. Ahora bien, Steiner sugiere que entramos en una civilización de lo aleatorio, lo artificial, de la mentira, de la duda fundamental y total, sin apuestas, podría suceder que ciertas grandes categorías del arte, del sentido de la vida y de la realidad, ya no volvieran.

Estamos en los umbrales de un mundo diferente al de nuestros mayores. Donde el común de los mortales no tiene ni idea de lo que trama el Gran Poder. Se están tejiendo relaciones de poder entre la ciencia, la técnica, la política y la economía. Es el ámbito donde se ubica y se proyecta el hombre en la actualidad. Que el sentido de identidad, de diferencia con el otro, se está diluyendo en la técnica, la estadística y el poder. Que la gramática de los procesos vitales, el modelo orgánico de articulación secuencial y genética del que surgió el lenguaje, están seriamente cuestionados. En el mundo actual hemos olvidado que la historia del pensar es la historia del lenguaje.

Existe un paralelismo entre la crisis del lenguaje en el siglo XX y la del umbral del XXI. En el XX por la Primera y Segunda Guerra Mundial y, las guerras y violencias periféricas, el hombre llega a perder confianza en el lenguaje; en el XXI la primacía de la técnica y los lenguajes digitales en la vida biológica y mental de los seres humanos. El humanismo que había alimentado la consciencia europea y occidental, se desmoronó. Y esta inflexión en la historia occidental afectó los centros vitales de la cultura y la civilización.

Sabemos que las imágenes del mundo, del hombre, la naturaleza y la historia y la sociedad, son imágenes semánticas y lingüísticas. Imágenes que no responden a las necesidades humanas. Que todo lenguaje está en relación activa y eventualmente creadora con la realidad y el mundo. Y, si se pierde esa facultad lingüística del hombre, cae en el hoyo profundo y oscuro de la desesperanza, del odio, la violencia, el instinto y la muerte. Ahora bien, ¿qué desea el populista, el demagogo, el poder financiero e industrial y empresarial? No sólo el control del cuerpo humano, también la mente, los sentimientos, la sexualidad, el espíritu y el lenguaje. Desean que la relación de lenguaje y mundo, de lenguaje y realidad, de lenguaje y libertad, se convierta en algo aleatorio. En esta civilización técnica, del espectáculo y de masas, lo fundamental de la existencia pierde el sentido que le corresponde.

Así que, la crisis del lenguaje lo convierte en instrumento de opresión, coacción y dominio. Existen gobiernos, partidos políticos y personas, que desean extirpar el pasado de la memoria verbal; y ubicarnos en un presente sin pasado, así la memoria, el recuerdo y la rememoración, son borrados por decretos. Donde una colección de ficciones y mentiras, reemplacen la diversidad de la memoria individual. En la gramática del lenguaje autoritario, populista y demagogo, las conjunciones verbales se producen en un presente impersonal y un futuro utópico. Que hay que estar preparados para hacerle frente a estas relaciones de poder y para plantarles cara se necesita una concepción nueva de la libertad.

Como expresó Ernst Jünger en La emboscadura: el ser humano ha de ser consciente que ha de edificar no sobre los aparatos, sino extraer la energía de las fuentes que le son propias. El ser humano ha de saber cuáles son aquellos puntos donde no le es lícito traficar con su decisión soberana. La situación de animal doméstico arrastra consigo la situación de animal de matadero. Allende la civilización y las seguridades que son procuradas por ella, la salud y las esperanzas de vida dependen de que una cuando menos una de las raíces continúe nutriéndose directamente del reino telúrico.

Así que, Steiner en la década del 70 del siglo pasado predijo lo que ahora acontece. Que la prevalencia de la técnica, la sociedad de consumidores, la sociedad de masas y la cultura de masas, atentan contra la coherencia de la identidad y del lenguaje. Así pues, vivimos rodeados de oleadas de mendacidad. Millones de palabras y de imágenes, absolutamente vacías de significado nos rodean. El silencio se convierte en una prerrogativa de las elites o de los marginados enjaulados. Como resultado, las formas expresivas sufren una enorme inflación. Su precisión, su contenido claro y verificable, se ha degradado para comodidad de los usuarios.

Vemos una drástica disminución y estandarización del vocabulario y la sintaxis. Existe tanto derroche de las imágenes y las palabras, que experimentamos un vacío enorme de la existencia y el lenguaje. Esto ha provocado una crisis del lenguaje, del pensar y la esencia del hombre. Ahora el lenguaje se ha ubicado en su parte material y no comunica los contenidos espirituales que le corresponden. Parece que el lenguaje no fuera la <casa del ser> –al decir de Heidegger. Que Steiner llama: <un retraimiento de la palabra y el pensamiento>. Porque el pensamiento es una <<forma>> del lenguaje. Y la función del pensamiento es relacionar la verdad del ser y la esencia del hombre.

Asistimos a que la palabra vacía de demagogos y populistas, los códigos no verbales como las matemáticas y las imágenes, controlen y definan gran parte de la realidad. Ellos han posibilitado un aura nueva, una epidermis más sensible. Las ondas, en sí carentes de lenguaje, están a disposición de cualquier texto o imágenes, que golpean con la virulencia de la ola al romper –al decir de Jünger. Ora, las palabras que reposan en las fuentes profundas del lenguaje se están profanando en nombre de la publicidad, el consumo, la política y la economía. Nos preguntamos, ¿está la membrana viva del lenguaje alejándose de la identidad y la muerte del hombre? ¿han tomado el lugar del lenguaje y del pensar, las <<nuevas utopías de lo inmediato>>, que hacen que nuestras vidas sean insignificantes y estén destinadas al olvido?

Sabemos que a medida que crece el automatismo, el poder político y económico, y los poderes colectivos sustituyen a la persona individual, las instituciones y los valores de nuestros mayores, se sustituyen. Por eso, ante los espejismos de los poderes técnicos; de lo único que el hombre sale garante ahora es de sí mismo. Ahora es cuando se convierte en antagonista de Leviatán, más aún, en su domeñador, en su vencedor –dijo Jünger. No se trata de un concierto automático, de relaciones numéricas organizados por el Gran Poder -del cual no hay escapatoria-, sino de la libertad y la autonomía de la voluntad. Que el hombre siga bebiendo de las fuentes espirituales que manan del poder telúrico y divino que posibilitan ir allende del tiempo en busca de lo trascendente que mora en él. Para que se revele la justicia, la verdad, la libertad, la fraternidad, que mora en todos y cada uno de nosotros.

De ahí que las tecnocracias populistas, la sociedad de masas y la cultura de masas, deterioran la política, la libertad y el lenguaje. Vemos que no existe correspondencia entre la realidad y el lenguaje, la práctica política y las necesidades de la sociedad, porque la crisis del lenguaje se expresa en su cultura. Porque la cultura que predomina es, la publicidad y el consumo de masas, que trajo una especie de semialfabetismo. Así que, la preocupación por la situación actual y la vitalidad del lenguaje, no se puede considerar como algo <<coyuntural>>, ya que equivale a no comprender lo que sucede. La reducción de la sintaxis y el vocabulario, la semántica y la gramática, por los medios de comunicación de masas y los lenguajes digitales, tienen un cometido político y económico que intensifican los procesos de falsificación y deshumanización. Que escenifican las difíciles relaciones entre el lenguaje y la política. El <<fracaso de la palabra>> es un tema esencial en la literatura moderna, desde Lichtenberg y Kafka hasta Paul Celan y Beckett.

Estamos en los frontispicios de una alta civilización técnica y de masas, donde las humanidades pasan a una situación de pos- humanidades y se expresan en una <<general retirada de la palabra>>. Además, la palabra y el verbalismo se reemplazan por las imágenes y los números, que implementan la mediocridad y la cultura del artificio. También los sistemas políticos los podemos conocer por su lenguaje. El vocabulario que de alguna forma institucionaliza un sistema político nos dice mucho de las poderosas corrientes subterráneas que lo alimentan. Para Orwell y Steiner, las mentiras y la barbarie autoritaria o totalitaria, son fenómenos íntimamente ligados a la corrupción del lenguaje y a su vez exacerbados por esa misma corrupción. El lenguaje de la mentira y el odio, reemplaza al de la convivencia, la tolerancia, la paz y respeto a la otredad.

De ahí que el lenguaje autoritario, totalitario es diferente al lenguaje de la democracia. Palabras inclusivas: la Constitución, Estado de Derecho, solidaridad, libertad, partidos políticos, tolerancia, fraternidad, respeto, democracia, igualdades, diálogos, pactos, consensos; componen todo el vocabulario del Estado democrático Social de Derecho y del Sistema democrático. Ahora, en un Sistema democrático el poder de las palabras es importante, ya que el uso habitual de ellas, su socialización, sirve para interiorizar y afianzar los valores que designan. En este orden de ideas, las palabras trabajan a favor de la democracia y del Estado de Derecho. Entonces transforman en cultura los valores proclamados en el texto constitucional.

                                     Madrid-España a 28/09/2021

jueves, 23 de septiembre de 2021

GEORGE STEINER: UNA BIBLIOTECA HUMANA

 

 Al final, uno debe comenzar a amar para no enfermarse.

                                                        Sigmund Freud

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

George Steiner nace el 23 de abril de 1929, en Neuilly-sur-Seine, Francia y muere el 3 de febrero de 2020 en Cambrige, Inglaterra. De origen judío como es Hermann Cohen, Franz Rosenzweig, Walter Benjamín, Gershom Scholem, Hannah Arendt, Martín Buber, Ernst Bloch, Leo Strauss, Hans Jonas, Emmanuel Lévinas, Adorno, entre otros. Hijo de judíos vieneses. Sus padres por el auge del nazismo emigran a Francia y estudia en el Liceo Francés y ejerció como docente en las Universidad de Stanford, de Nueva York, de Princeton y desarrolla su carrera académica en Ginebra e Inglaterra.

Nos enseña que toda obra es una interrelación de energías psíquicas, morales, intelectuales, que expresan la relación del hombre y el mundo, el hombre y su identidad, el hombre y el universo, el hombre y Dios. Que ayudan al lector a observar y mirar, lo que está en el interior de todos y cada uno de nosotros. Indaga la crisis de los centros vitales de la cultura occidental, desde una multiplicidad de puntos de vista. Reflexiona sobre el objeto poético, el mito, la literatura, la obra pictórica, la música y la filosofía. Piensa que la obra de un pintor o de un filósofo no es ajena a la historia, la sensibilidad del autor, la atmósfera que se respira, tampoco al pensamiento y al lenguaje.

George Steiner fue el memorioso europeo, como Funes el de Jorge Luis Borges. Donde se deposita la historia de la cultura europea, capaz de rememorar la experiencia, el recuerdo y la reflexión. Una especie de depósito de la cultura y la civilización occidental. El hombre que divulgó las ideas, las artes y los sistemas filosóficos del viejo continente. Con la antorcha en las manos se vale de las palabras y la escritura y, va de Esquilo a Shakespeare, de Platón a Hegel o, a Heidegger.

Mientras vivió fue el genio particular del humanismo europeo. Porque supo mirar la esencia de la cultura y observó con estupefacción y horror, como la cultura portaba en sí el germen de la destrucción. Miró en las tinieblas y la oscuridad, que se expandieron en Europa como un viento oscuro y fétido como la peste, durante el siglo XX. Por eso pudo intuir la crisis del humanismo, de la esperanza del hombre racional y, describirla, pensarla, desde la estética, la historia y la filosofía. Expresó que después del derrumbamiento del humanismo cristiano, la cultura renacentista y el racionalismo clásico, ya nada volvió a ser lo mismo.

Como pensador de origen judío cree en la presencia de la idea de la divinidad en la obra de arte, o, de Dios en la gramática y la poética de los lenguajes humanos, como algo fundamental. Y, como la aparición en la historia de la humanidad del tiempo futuro del verbo, lo hipotético, la ambigüedad o el desarrollo del subjuntivo, fue un fenómeno único en la historia de los seres humanos.

Cree que ésta inflexión es lo que verdaderamente nos hace persona individual. Señalar en el discurso lo que no existe y que todas las cosas son posibles, referirse al tiempo por llegar, hablar sobre lo que será o es susceptible de acontecer, de ser, es el hecho histórico más importante que haya acontecido en el mundo. Y, aquí hace presencia algo, que no pudo haber existido sin la presencia de Dios. Dice que todo lo referente al lenguaje, lo que éste es y realiza, cualquier descripción del lenguaje humano para comunicar significados y sentimientos son, en un análisis final, escritos bajo la suposición de la presencia de Dios.

Lo que desea es explorar el lenguaje, la materia misma de la que está hecho el pensamiento y que, en su medida, le posibilite explorar el enigma de la existencia del hombre y de Dios. Los grandes creadores se convierten en interlocutores espirituales de las grandes obras de arte y que estas presencias reales les dan a las obras un tinte religioso. De ahí que el lenguaje es el órgano mediante el cual, se revela la imagen de Dios, una presencia de muchos nombres.

Se pregunta ¿cómo la barbarie prevaleció en la tierra del humanismo cristiano, la cultura renacentista y el racionalismo clásico? ¿cómo el frío mecanismo de la fuerza bruta, destruye los centros vitales de la cultura occidental? ¿cómo el ser humano cayó en ese engranaje sin posibilidad de escapatoria? De ahí que moral y éticamente fue un hecho terrible que afectó la esencia de la naturaleza humana. ¿Cómo la cultura, el arte, la historia, la filosofía, posibilitan comprender el mundo y la vida humana? Piensa: el ser humano es muy perezoso, de gustos primitivos y se adapta a las condiciones más extremas, sólo para supervivir y reproducirse; mientras la cultura es exigente, rigurosa, exige disciplina y dedicación, para la reflexión y la creación. Y, esto no es tan fácil como se cree.

El escritor Arthur Koestler, le comentó que estaba convencido de que el cerebro consta de dos mitades: una pequeña parte, ética y racional y una enorme trastienda cerebral, bestial, animal, territorial, cargada de miedos, de irracionalidades, de instintos asesinos, y que harían falta millones de años para que la evolución moral alcance nuestra condición, nuestras técnicas de destrucción y de agresión.

Por eso en El castillo de Barba Azul, plantea el interrogante: ¿Por qué? Porque no basta con describir la cosa. Hay que intentar comprenderla. Comprender por qué la cultura centro europea, no sólo no la comprendió, sino que alentó y enmascaró los campos de la muerte. Reflexiona que una larga paz es un enorme aburrimiento, una larga prosperidad –creada a partir del mal. Una suerte de tedio, de miasma.

Está convencido que el instinto de agresión y destrucción, es innato a la naturaleza del ser humano. Esas técnicas se expresan en el dolor, el sufrimiento, el odio y la muerte, que un hombre inflige a otro. Cree que al ser humano le produce placer, satisfacción, hacer el mal al otro y causarle el sufrimiento y la muerte. Allí, en ese acto, sale a la luz la <<trastienda cerebral, bestial, animal, territorial, cargada de miedos, de irracionalidades, de instintos asesinos>>, del cual habla Arthur Koestler.

Así que, la cultura centroeuropea se convirtió en fuente y expansión de la maldad y la crueldad del siglo XX. Ésta sólo era una máscara de lo que realmente contenía dentro de sí. Las masacres del totalitarismo nazi, del fascismo, del falangismo y del estalinismo, lo constatan. Ni la cultura, ni la religión, ni la moral, la ética occidental, pudo contener lo que realmente aconteció. Y, plantea el problema de la siguiente manera: Es posible que aún no hayamos podido encontrarle al hombre –al hombre sensual-, una salida para su enorme energía animal que, en la rutina de la monotonía, de la mediocridad sexual de la mayor parte de las vidas, busca afirmarse.

El progreso se convirtió en mito y lo reemplazó en la modernidad. De la interrelación del mito del progreso y la cultura, se generó la barbarie política del siglo XX. En otros términos, el sin sentido de la historia y del espíritu del hombre occidental. Así, el genio de la retórica de Hitler representó la muerte del lenguaje. La otra cara del lenguaje humano. El anti-lenguaje que trastoca el sentido de realidad y la vida, por el miedo y la muerte; los valores morales y éticos en anti-valores.

Con él se degradó no sólo el lenguaje, sino también los “centros vitales” de la cultura occidental. Niega la pregunta, ¿qué comunica el lenguaje? Contenidos espirituales. También que el lenguaje da sentido al mundo y a la vida. A la relación hombre y mundo, hombre y Dios. La retórica de Hitler, desgarró no sólo la naturaleza humana, falseo los contenidos lingüísticos; y negó la esencia del hombre como enteramente lingüística. Una esencia inmersa en la realidad del mundo, la naturaleza, la historia y la persona individual.

Así que, el lenguaje y la técnica, no son neutros, sino que responden al querer de la voluntad o, a relaciones de poder. Por tanto, el lenguaje no es ajeno a la historia, al espíritu de la época, a la biografía del autor, al sentido de realidad y que éste está poblado de una presencia real que se encuentra más allá y sólo podemos intuir. Así que, los demagogos y populistas de derecha y de extrema, en la actualidad, falsean el lenguaje, lo vacían de sus contenidos, para darle prioridad a las imágenes y a las mentiras que arrastran tras de sí. Y, lo llenan de odio, de intolerancia, de agresividad hacia el extranjero o, diferente, de xenofobia y, esto es grave en un Sistema democrático. Esto confirma que, el lugar de la liberta es completamente distinto del autoritarismo y del totalitarismo.

Sabemos por los anales de la historia que, después de la Gran Guerra, Europa no sólo quedó seriamente dañada en sus “centros vitales”. Sino que reservas de inteligencia, de flexibilidad intelectual, de capacidad política, quedaron aniquiladas. En consecuencia, el odio, el horror, el dolor, el sufrimiento, se interiorizaron en el hombre y las instituciones, generando en Europa un malestar mental, espiritual y material. Que más tarde posibilitaron la Segunda Guerra Mundial.

Nos enseñó que nada de lo que genere la cultura occidental reciente está exento de dolor, sufrimiento y muerte. El mito de la Caída y de la sangre primordial, predominó ante la cordura y la convivencia pacífica. Esa, que en sus posibilidades ofrece que, el hombre adquiera la cualificación de humano, la semejanza entre los hombres. Como dijo Ernst Jünger, en La emboscadura: Estamos refiriéndonos a la persona libre, tal como fue creada por Dios. Ese hombre no representa una excepción, no es una minoría selecta. Antes, al contrario, se haya oculto en el interior de todos y cada uno nosotros.

Cree que no nos encontramos aquí frente algún monstruoso accidente de la historia social moderna. El holocausto fue no el resultado de una patología meramente individual o de las neurosis de un Estado-Nación. Expresa que hay paralelos entre la técnica y la lengua del odio. No ontológicamente, no en el nivel de la intención filosófica. Y esa intención nos lleva al centro de ciertas inestabilidades que presenta la estructura de la cultura occidental, inestabilidades manifestadas en las relaciones entre vida instintual y vida religiosa. La mofa de Hitler, según la cual “la conciencia es un invento judío”, nos da la clave.

De ahí que el Estado Total producto de la tecnología y del capitalismo global, se ponga al servicio del dolor, del odio, el sufrimiento y la muerte. También la barbarie del siglo XX posibilitó que la luz fuera velada por la oscuridad; pero se olvidó que el hombre tiene un resto que la técnica es incapaz de disolver.

Ernst Jünger dijo que, aun en el supuesto de la peor de las catástrofes, siempre subsiste una diferencia, como la que se da entre la luz y las tinieblas. En el primer caso, el camino va ascendiendo hacia reinos que están en las alturas, hacia la muerte en sacrificio o hacia el destino de quien sucumbe con las armas en la mano; en el segundo caso, el de las tinieblas, el camino desciende hacia los hondones de los campos de esclavos y los mataderos, donde unos hombres primitivos se asocian criminalmente con la técnica. En este último caso no hay destino, lo único que hay son números. O bien poseer un destino propio o bien tener el valor de un número: esa es la disyuntiva que hoy nos viene impuesta a todos y a cada uno de nosotros, impuesta ciertamente a la fuerza; pero el decidirse por lo uno o por lo otro es algo que cada cual ha de hacer por sí solo.

Lo relevante de la investigación de Steiner se expresa en la idea de que, extremos de histeria colectiva y de salvajismo pueden coexistir con una conservación paralela y, es más con el desarrollo de las instituciones, las burocracias y los códigos de una cultura superior. No necesariamente las instituciones y la burocracia están exentas de la maldad, el odio y la muerte, que segrega el cuerpo social. Muchas veces éstas se convierten en el corredor que va de la sociedad a los agentes de violencia. Parece que, en la actualidad, las instituciones políticas y sociales, asimilaran la violencia y la barbarie como una segunda naturaleza.

Piensa lo vivido en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, que la palabra poética, las bibliotecas, las universidades, los centros de investigación científica, pueden prosperar en las proximidades de los campos de exterminio. Constata que los seres humanos y, el individuo en particular, puede coexistir con la barbarie y la abyección. Esta experiencia individual de los bajos fondos posibilita que el hombre que estuvo allí, ya no vuelva a ser el mismo.

Nos recuerda que, confiar en la cultura supone una actitud orgullosa y ciega respecto de las contracorrientes y nostalgias de destrucción que la cultura tenía en su seno. Que el desarrollo técnico contribuyó a crear el Infierno sobre la tierra, así que, el fracaso de la educación y la moral establecida sobre los valores cristiánanos y la Ilustración, se relacionan con la barbarie política.

Con el retorno del hombre ilustrado y tecnificado, al mito de la sangre y la Caída. Se demostró que la pérdida de la situación central, geográfica y psicológica, el abandono del axioma del progreso histórico, las graves deficiencias del conocimiento y la cultura, están en el seno de la barbarie política del siglo XX y principios del XXI.

Ahora se está perdiendo la confianza en el progreso, la idea de que la historia se movía hacia delante. En la última mitad del siglo XX pudimos constatar que, al lado del progreso, del desarrollo técnico, el ser humano vivía atrocidades, barbarie, hambre, deportaciones y muertes. Steiner piensa que el concepto Kierkegaardiano de “posibilidad total”, de una estructura de la realidad abierta en todos sus puntos al grito del absurdo y del desastre, ha llegado a ser para nosotros un lugar común.

Hemos vuelto a adoptar una política de tortura, de sufrimiento, de dolor, de rehenes y masacres, que afectan la naturaleza del ser humano y de la sociedad, del lenguaje y del pensamiento.  Así que, la violencia pública y privada corroe los fundamentos mismos de la sociedad, del hilo de la tradición y la cultura en general. Es decir, del Estado democrático Social de Derecho y del Sistema democrático.

                                             Madrid-España a 23/09/2021