jueves, 23 de septiembre de 2021

GEORGE STEINER: UNA BIBLIOTECA HUMANA

 

 Al final, uno debe comenzar a amar para no enfermarse.

                                                        Sigmund Freud

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

George Steiner nace el 23 de abril de 1929, en Neuilly-sur-Seine, Francia y muere el 3 de febrero de 2020 en Cambrige, Inglaterra. De origen judío como es Hermann Cohen, Franz Rosenzweig, Walter Benjamín, Gershom Scholem, Hannah Arendt, Martín Buber, Ernst Bloch, Leo Strauss, Hans Jonas, Emmanuel Lévinas, Adorno, entre otros. Hijo de judíos vieneses. Sus padres por el auge del nazismo emigran a Francia y estudia en el Liceo Francés y ejerció como docente en las Universidad de Stanford, de Nueva York, de Princeton y desarrolla su carrera académica en Ginebra e Inglaterra.

Nos enseña que toda obra es una interrelación de energías psíquicas, morales, intelectuales, que expresan la relación del hombre y el mundo, el hombre y su identidad, el hombre y el universo, el hombre y Dios. Que ayudan al lector a observar y mirar, lo que está en el interior de todos y cada uno de nosotros. Indaga la crisis de los centros vitales de la cultura occidental, desde una multiplicidad de puntos de vista. Reflexiona sobre el objeto poético, el mito, la literatura, la obra pictórica, la música y la filosofía. Piensa que la obra de un pintor o de un filósofo no es ajena a la historia, la sensibilidad del autor, la atmósfera que se respira, tampoco al pensamiento y al lenguaje.

George Steiner fue el memorioso europeo, como Funes el de Jorge Luis Borges. Donde se deposita la historia de la cultura europea, capaz de rememorar la experiencia, el recuerdo y la reflexión. Una especie de depósito de la cultura y la civilización occidental. El hombre que divulgó las ideas, las artes y los sistemas filosóficos del viejo continente. Con la antorcha en las manos se vale de las palabras y la escritura y, va de Esquilo a Shakespeare, de Platón a Hegel o, a Heidegger.

Mientras vivió fue el genio particular del humanismo europeo. Porque supo mirar la esencia de la cultura y observó con estupefacción y horror, como la cultura portaba en sí el germen de la destrucción. Miró en las tinieblas y la oscuridad, que se expandieron en Europa como un viento oscuro y fétido como la peste, durante el siglo XX. Por eso pudo intuir la crisis del humanismo, de la esperanza del hombre racional y, describirla, pensarla, desde la estética, la historia y la filosofía. Expresó que después del derrumbamiento del humanismo cristiano, la cultura renacentista y el racionalismo clásico, ya nada volvió a ser lo mismo.

Como pensador de origen judío cree en la presencia de la idea de la divinidad en la obra de arte, o, de Dios en la gramática y la poética de los lenguajes humanos, como algo fundamental. Y, como la aparición en la historia de la humanidad del tiempo futuro del verbo, lo hipotético, la ambigüedad o el desarrollo del subjuntivo, fue un fenómeno único en la historia de los seres humanos.

Cree que ésta inflexión es lo que verdaderamente nos hace persona individual. Señalar en el discurso lo que no existe y que todas las cosas son posibles, referirse al tiempo por llegar, hablar sobre lo que será o es susceptible de acontecer, de ser, es el hecho histórico más importante que haya acontecido en el mundo. Y, aquí hace presencia algo, que no pudo haber existido sin la presencia de Dios. Dice que todo lo referente al lenguaje, lo que éste es y realiza, cualquier descripción del lenguaje humano para comunicar significados y sentimientos son, en un análisis final, escritos bajo la suposición de la presencia de Dios.

Lo que desea es explorar el lenguaje, la materia misma de la que está hecho el pensamiento y que, en su medida, le posibilite explorar el enigma de la existencia del hombre y de Dios. Los grandes creadores se convierten en interlocutores espirituales de las grandes obras de arte y que estas presencias reales les dan a las obras un tinte religioso. De ahí que el lenguaje es el órgano mediante el cual, se revela la imagen de Dios, una presencia de muchos nombres.

Se pregunta ¿cómo la barbarie prevaleció en la tierra del humanismo cristiano, la cultura renacentista y el racionalismo clásico? ¿cómo el frío mecanismo de la fuerza bruta, destruye los centros vitales de la cultura occidental? ¿cómo el ser humano cayó en ese engranaje sin posibilidad de escapatoria? De ahí que moral y éticamente fue un hecho terrible que afectó la esencia de la naturaleza humana. ¿Cómo la cultura, el arte, la historia, la filosofía, posibilitan comprender el mundo y la vida humana? Piensa: el ser humano es muy perezoso, de gustos primitivos y se adapta a las condiciones más extremas, sólo para supervivir y reproducirse; mientras la cultura es exigente, rigurosa, exige disciplina y dedicación, para la reflexión y la creación. Y, esto no es tan fácil como se cree.

El escritor Arthur Koestler, le comentó que estaba convencido de que el cerebro consta de dos mitades: una pequeña parte, ética y racional y una enorme trastienda cerebral, bestial, animal, territorial, cargada de miedos, de irracionalidades, de instintos asesinos, y que harían falta millones de años para que la evolución moral alcance nuestra condición, nuestras técnicas de destrucción y de agresión.

Por eso en El castillo de Barba Azul, plantea el interrogante: ¿Por qué? Porque no basta con describir la cosa. Hay que intentar comprenderla. Comprender por qué la cultura centro europea, no sólo no la comprendió, sino que alentó y enmascaró los campos de la muerte. Reflexiona que una larga paz es un enorme aburrimiento, una larga prosperidad –creada a partir del mal. Una suerte de tedio, de miasma.

Está convencido que el instinto de agresión y destrucción, es innato a la naturaleza del ser humano. Esas técnicas se expresan en el dolor, el sufrimiento, el odio y la muerte, que un hombre inflige a otro. Cree que al ser humano le produce placer, satisfacción, hacer el mal al otro y causarle el sufrimiento y la muerte. Allí, en ese acto, sale a la luz la <<trastienda cerebral, bestial, animal, territorial, cargada de miedos, de irracionalidades, de instintos asesinos>>, del cual habla Arthur Koestler.

Así que, la cultura centroeuropea se convirtió en fuente y expansión de la maldad y la crueldad del siglo XX. Ésta sólo era una máscara de lo que realmente contenía dentro de sí. Las masacres del totalitarismo nazi, del fascismo, del falangismo y del estalinismo, lo constatan. Ni la cultura, ni la religión, ni la moral, la ética occidental, pudo contener lo que realmente aconteció. Y, plantea el problema de la siguiente manera: Es posible que aún no hayamos podido encontrarle al hombre –al hombre sensual-, una salida para su enorme energía animal que, en la rutina de la monotonía, de la mediocridad sexual de la mayor parte de las vidas, busca afirmarse.

El progreso se convirtió en mito y lo reemplazó en la modernidad. De la interrelación del mito del progreso y la cultura, se generó la barbarie política del siglo XX. En otros términos, el sin sentido de la historia y del espíritu del hombre occidental. Así, el genio de la retórica de Hitler representó la muerte del lenguaje. La otra cara del lenguaje humano. El anti-lenguaje que trastoca el sentido de realidad y la vida, por el miedo y la muerte; los valores morales y éticos en anti-valores.

Con él se degradó no sólo el lenguaje, sino también los “centros vitales” de la cultura occidental. Niega la pregunta, ¿qué comunica el lenguaje? Contenidos espirituales. También que el lenguaje da sentido al mundo y a la vida. A la relación hombre y mundo, hombre y Dios. La retórica de Hitler, desgarró no sólo la naturaleza humana, falseo los contenidos lingüísticos; y negó la esencia del hombre como enteramente lingüística. Una esencia inmersa en la realidad del mundo, la naturaleza, la historia y la persona individual.

Así que, el lenguaje y la técnica, no son neutros, sino que responden al querer de la voluntad o, a relaciones de poder. Por tanto, el lenguaje no es ajeno a la historia, al espíritu de la época, a la biografía del autor, al sentido de realidad y que éste está poblado de una presencia real que se encuentra más allá y sólo podemos intuir. Así que, los demagogos y populistas de derecha y de extrema, en la actualidad, falsean el lenguaje, lo vacían de sus contenidos, para darle prioridad a las imágenes y a las mentiras que arrastran tras de sí. Y, lo llenan de odio, de intolerancia, de agresividad hacia el extranjero o, diferente, de xenofobia y, esto es grave en un Sistema democrático. Esto confirma que, el lugar de la liberta es completamente distinto del autoritarismo y del totalitarismo.

Sabemos por los anales de la historia que, después de la Gran Guerra, Europa no sólo quedó seriamente dañada en sus “centros vitales”. Sino que reservas de inteligencia, de flexibilidad intelectual, de capacidad política, quedaron aniquiladas. En consecuencia, el odio, el horror, el dolor, el sufrimiento, se interiorizaron en el hombre y las instituciones, generando en Europa un malestar mental, espiritual y material. Que más tarde posibilitaron la Segunda Guerra Mundial.

Nos enseñó que nada de lo que genere la cultura occidental reciente está exento de dolor, sufrimiento y muerte. El mito de la Caída y de la sangre primordial, predominó ante la cordura y la convivencia pacífica. Esa, que en sus posibilidades ofrece que, el hombre adquiera la cualificación de humano, la semejanza entre los hombres. Como dijo Ernst Jünger, en La emboscadura: Estamos refiriéndonos a la persona libre, tal como fue creada por Dios. Ese hombre no representa una excepción, no es una minoría selecta. Antes, al contrario, se haya oculto en el interior de todos y cada uno nosotros.

Cree que no nos encontramos aquí frente algún monstruoso accidente de la historia social moderna. El holocausto fue no el resultado de una patología meramente individual o de las neurosis de un Estado-Nación. Expresa que hay paralelos entre la técnica y la lengua del odio. No ontológicamente, no en el nivel de la intención filosófica. Y esa intención nos lleva al centro de ciertas inestabilidades que presenta la estructura de la cultura occidental, inestabilidades manifestadas en las relaciones entre vida instintual y vida religiosa. La mofa de Hitler, según la cual “la conciencia es un invento judío”, nos da la clave.

De ahí que el Estado Total producto de la tecnología y del capitalismo global, se ponga al servicio del dolor, del odio, el sufrimiento y la muerte. También la barbarie del siglo XX posibilitó que la luz fuera velada por la oscuridad; pero se olvidó que el hombre tiene un resto que la técnica es incapaz de disolver.

Ernst Jünger dijo que, aun en el supuesto de la peor de las catástrofes, siempre subsiste una diferencia, como la que se da entre la luz y las tinieblas. En el primer caso, el camino va ascendiendo hacia reinos que están en las alturas, hacia la muerte en sacrificio o hacia el destino de quien sucumbe con las armas en la mano; en el segundo caso, el de las tinieblas, el camino desciende hacia los hondones de los campos de esclavos y los mataderos, donde unos hombres primitivos se asocian criminalmente con la técnica. En este último caso no hay destino, lo único que hay son números. O bien poseer un destino propio o bien tener el valor de un número: esa es la disyuntiva que hoy nos viene impuesta a todos y a cada uno de nosotros, impuesta ciertamente a la fuerza; pero el decidirse por lo uno o por lo otro es algo que cada cual ha de hacer por sí solo.

Lo relevante de la investigación de Steiner se expresa en la idea de que, extremos de histeria colectiva y de salvajismo pueden coexistir con una conservación paralela y, es más con el desarrollo de las instituciones, las burocracias y los códigos de una cultura superior. No necesariamente las instituciones y la burocracia están exentas de la maldad, el odio y la muerte, que segrega el cuerpo social. Muchas veces éstas se convierten en el corredor que va de la sociedad a los agentes de violencia. Parece que, en la actualidad, las instituciones políticas y sociales, asimilaran la violencia y la barbarie como una segunda naturaleza.

Piensa lo vivido en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, que la palabra poética, las bibliotecas, las universidades, los centros de investigación científica, pueden prosperar en las proximidades de los campos de exterminio. Constata que los seres humanos y, el individuo en particular, puede coexistir con la barbarie y la abyección. Esta experiencia individual de los bajos fondos posibilita que el hombre que estuvo allí, ya no vuelva a ser el mismo.

Nos recuerda que, confiar en la cultura supone una actitud orgullosa y ciega respecto de las contracorrientes y nostalgias de destrucción que la cultura tenía en su seno. Que el desarrollo técnico contribuyó a crear el Infierno sobre la tierra, así que, el fracaso de la educación y la moral establecida sobre los valores cristiánanos y la Ilustración, se relacionan con la barbarie política.

Con el retorno del hombre ilustrado y tecnificado, al mito de la sangre y la Caída. Se demostró que la pérdida de la situación central, geográfica y psicológica, el abandono del axioma del progreso histórico, las graves deficiencias del conocimiento y la cultura, están en el seno de la barbarie política del siglo XX y principios del XXI.

Ahora se está perdiendo la confianza en el progreso, la idea de que la historia se movía hacia delante. En la última mitad del siglo XX pudimos constatar que, al lado del progreso, del desarrollo técnico, el ser humano vivía atrocidades, barbarie, hambre, deportaciones y muertes. Steiner piensa que el concepto Kierkegaardiano de “posibilidad total”, de una estructura de la realidad abierta en todos sus puntos al grito del absurdo y del desastre, ha llegado a ser para nosotros un lugar común.

Hemos vuelto a adoptar una política de tortura, de sufrimiento, de dolor, de rehenes y masacres, que afectan la naturaleza del ser humano y de la sociedad, del lenguaje y del pensamiento.  Así que, la violencia pública y privada corroe los fundamentos mismos de la sociedad, del hilo de la tradición y la cultura en general. Es decir, del Estado democrático Social de Derecho y del Sistema democrático.

                                             Madrid-España a 23/09/2021

sábado, 18 de septiembre de 2021

 

                          EL ARTE Y SU REPRODUCTIBILIDAD TÉCNICA

                                                  WALTER BENJAMÍN

 

<<En su origen la facultad peculiar de todos los objetos culturales es: la facultad de captar nuestra atención y conmovernos>>.

                                                                      Hannah Arendt

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

Walter Benjamín escribió sobre una pluralidad de temas -que abarcan desde el drama trágico alemán, el Romanticismo, la fotografía, el cine, la historia, el lenguaje, París, Baudelaire, Proust, el marxismo, la narración de historias, la traducción hasta la violencia. Así que, esto posibilitó que Benjamín se situara en el umbral de una nueva era intelectual. Pero las ideas sobre el progreso, la ciencia, la política, la economía y la técnica; sirven como fundamento para reflexionar sobre el problema de la técnica en la Edad Moderna. También sobre el problema de la cultura en la actualidad.

Lleva a cabo uno de los estudios más importante sobre la incidencia de la técnica en la obra de arte en la Época Contemporánea. El aporte que hace a la cultura occidental es la reflexión sobre la obra de arte en la época del predominio de la técnica en los asuntos humanos. Cómo la contemplación del aura de la obra de arte procede en su origen ligado al culto, primero se contempla en la esfera de lo mágico y más tarde en el culto. Por tanto, el rito es la manifestación en el que la obra de arte tuvo su valor originario. Expresa Benjamín que el halo de lo ritual entra en crisis con la reproductibilidad técnica de la obra de arte y su no retorno con la aparición de la fotografía.  Que luego se profundiza en el cine, un medio que se vale de las imágenes o, basado en la fotografía.

Así que, la imagen del culto, pertenece a otra esfera ontológica, esto es, su acercamiento obedece a múltiples mediaciones y actos especiales. Que, por así decir, exaltan su carácter esotérico y lejano. De ahí que los procesos de secularización de las sociedades occidentales, hacen compleja la irrepetibilidad de las obras de arte, que se desplazan de lo esotérico al ámbito de lo exotérico. Ora, lo irrepetible del creador, lo natural del “genio” o, el culto profano a la belleza, toman el espacio del uso ritual.

En este orden, la reproducción de la obra de arte, rompe el proceso del culto o, del rito, y la autenticidad de ésta entra en crisis; porque el aquí y el ahora, que sustentan la autenticidad, pierde relevancia. Desde esta inflexión de la reproductibilidad de la obra de arte, se constata la forma de existencia de las nuevas artes, es decir, la fotografía y el cine. Aquí prevalece el umbral expositivo sobre el umbral del culto. Desde este momento las formas de apropiación que caracterizan a las artes de la reproductibilidad técnica, permiten una visión ampliada y generalizada, donde lo importante es mirar, ser visto y hacer ver. Y, este cambio de percepción y visión sólo es posible en la sociedad y la cultura de masas. No se trata de que unos objetos de arte tengan o no aura, sino que se dan otras condiciones sensibles de los seres humanos y poseen su propia historicidad.

Podemos decir que las obras de arte únicas e investidas de aura, por el paso de lo mágico o ritual a lo secular, de una parte; y a vivir un proceso de “desauratización” determinado por su reproducción técnica, implica que el valor y el sentido de las obras de arte, no es esencia inmutable, sino que está concatenada a su materialidad –que sufre deterioro y cambios en el transcurso del tiempo-, y a las relaciones de propiedad y a las reproducciones que se han hecho de ella. Que el valor de la obra no está inscrito en ella de una vez y para siempre, sino que el devenir del tiempo lo constata.

Benjamín piensa que, dentro de largos períodos históricos, junto con el modo de existencia de los colectivos humanos, se transforma también la manera de su percepción sensorial. Que la percepción sensorial no ha quedado incólume en el devenir del tiempo histórico, sino que responde a las necesidades materiales y espirituales de los colectivos humanos. Critica la idea de la esencia inmutable de la obra de arte, independiente de las condiciones históricas, sociales, económicas, técnicas y culturales, que influyen en la producción y la percepción de ésta.

De otra parte, reflexiona sobre la estética como filosofía del arte. En él lo importante es observar las transformaciones que atraviesa el arte en los diversos periodos históricos y, en el caso que le concierne, percibir el declive del aura en la época que están determinadas por la reproducción técnica. Se propone, en última instancia, un retorno a la estética como reflexión de la percepción sensorial y, a la vez, su relación con los fenómenos socio-políticos en la sociedad y la cultura de masas, que pone de relieve la pérdida de la autonomía del arte.

Pero a partir de la fotografía y el cine, observa la necesidad de una reformulación de la concepción tradicional del arte. Aunque la imitatus (la imitación) siempre ha sido parte de la obra de arte, la imitación del discípulo al maestro o, las técnicas como la imprenta y la litografía. Pero la fotografía y posteriormente el cine hacen un punto de inflexión en el proceso de reproducción técnica de la obra de arte. Así que, en el pasado el concepto de autenticidad se relaciona al significado estético de una obra de arte que se refiere al momento inicial de su creación. Así, este punto de vista posibilita distinguir el original de una obra de arte de una copia. Además, con la técnica mecanizada la distinción entre una película o, una fotografía original, pierde sentido. Porque la obra adquiere lo que llamamos ubicuidad que la arranca del espacio-tiempo de la tradición.

Ahora bien, según Benjamín, lo que se marchita en la época de la reproductibilidad técnica es su aura. Que define como la aparición única de una lejanía por cercana que pueda estar. ¿A qué se refiere Benjamín con el quiebro del aura en la reproductibilidad técnica de la obra de arte? Que la trama espacio-temporal en que la lejanía (lo esencial, lo primordial) se hace presente en un aquí-ahora, decae la cualidad mágica del arte de producir experiencias únicas e iluminativas.

De ahí que el carácter aurático de la obra de arte no ha sido el mismo en todas las épocas de la historia del arte occidental. La desaparición del valor de culto de una obra de arte da paso al valor exhibitivo. Posibilita que, a partir del Renacimiento, las formas estéticas profanas se ponen al servicio de la belleza; ahora, en el mismo orden, el rito se seculariza y predomina el valor exibitivo de la obra de arte.

En el sentido profundo de la palabra, este tipo de lenguaje técnico no deja huellas, al hombre le han borrado sus huellas sobre la tierra. Porque esta alta civilización técnica y de masas, lo convirtió en número o en objeto. De ahí que sea huérfano del mundo y de sí mismo; alienado de su existencia y de las cosas, del trabajo y la libertad. Benjamín piensa que, dentro de largos períodos históricos, junto con el modo de existencia de colectivos humanos, transforman la manera de su percepción sensorial.

 Critica la idea de la esencia inmutable de la obra de arte, independiente de las condiciones históricas, sociales, económicas, técnicas y culturales, que influyen en la producción y la percepción de ésta. De otra parte, reflexiona sobre la estética como filosofía del arte. En él lo importante es observar las transformaciones que atraviesa el arte en los diversos periodos históricos y, en el caso que le concierne, percibir el declive del aura en la época que están determinadas por la reproducción técnica. Se propone, en última instancia, un retorno a la estética como reflexión de la percepción sensorial y, a la vez, su relación con los fenómenos socio-políticos en la sociedad y la cultura de masas, que pone de relieve la pérdida de la autonomía del arte.

 Así que, las diversas formas estéticas del siglo XX revelan que la realidad propiamente dicha ha derivado a ser funcional. La cosificación de las relaciones humanas, por ejemplo, la fábrica, no revela ya las últimas entre ellas. Por tanto, es un hecho que hay que construir algo artificial, fabricado. (Benjamín). Por lo cual, Benjamín invita a leer e interpretar la realidad teniendo presente un ligero desplazamiento de acento.

La técnica ha evolucionado tanto, al igual que su reproducción, hasta el punto de convertirse en lenguaje mundial. De ahí que las imágenes no sean simples ilustraciones, sino lo principal. Los efectos que ellas causan son más fuertes que las palabras. Las ondas en sí carentes de lenguaje, están a disposición de cualesquiera texto o imágenes, que golpean con la virulencia de la ola al romper. (Ernst Jünger). Por eso, en el estilo de la reproducción técnica de la obra de arte y la fotografía, no hay en ellas magia, con la técnica basta. Ésta ha degradado el sentido auratico y mágico de las cosas y la vida.

En este orden, el aura sólo se puede captar a través de las imágenes, la alegoría, la melancolía y la memoria. Pero sólo se puede llevar a cabo a través de las imágenes lingüísticas y la relación entre los signos y la realidad, objetos de reflexión de la filosofía del lenguaje. Entonces, ¿cuál es la tendencia de las sociedades de masas? Que el desmoronamiento del aura nos ayude, a saber, acercar espacial y humanamente las cosas y a superar la singularidad de cada cosa en la reproducción.

Desde la reproducción se le puede quitar la envoltura a cada obra y, esto significa, triturar su aura. Así el color, la sombra, la forma, los trazos, la mancha se concatenan al auge de las colectividades y su reproducción masiva de mercancías. De otra parte, el ámbito plástico como el de la teoría desembocan en el aumento de la importancia de las matemáticas y la estadística. En la actualidad el desarrollo técnico y el auge de la sociedad de masas y de la cultura de masas, se relacionan con el tiempo abstracto; o, en otras palabras, con relaciones de fuerza, de dominio y de control.

En esta alta época de desarrollo técnico y de masas, el arte no es ajeno sólo a la reproducción técnica de las obras de arte, sino que también se convierte en un instrumento político donde se expresan relaciones de poder y de fuerza. El arte y la cultura como instrumentos de dominación en una época de sociedades de masas y de cultura de masas, que no están preparadas para la percepción, el análisis y el juicio estético de los fenómenos naturales, sociales o individuales. Se necesita entonces que la sensibilidad y el espíritu se eleven por encima de las necesidades biológicas de los seres humanos y desvelen mundos alternativos al que vivimos. Un mundo más bello, más justo, más libre y más humano; sólo así el ser humano ocupa el lugar que le corresponde debido a su nombre.

                                           Madrid-España a 18/09/2021

lunes, 13 de septiembre de 2021

 

                                          EL MIEDO        

 

 Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.  

 

En la historia moderna de Occidente, la degradación del hombre se relaciona con un simbolismo rastrero y degradante. El nazismo, el fascismo, el nacionalcatolicismo, el autoritarismo de Latinoamérica en el Siglo XX, se valen del miedo, el sufrimiento y el dolor, para degradar al otro mental y físicamente. El nacionalismo y el populismo en la actualidad, se valen del miedo para implementar políticas homófonas y discriminatorias, que erosionan la cohesión social y la democracia. No hay libertad con miedo. Porque la libertad es la lucha contra el hambre, las injusticias sociales, las desigualdades entre los seres humanos, la violencia, la corrupción, y también la búsqueda de un mundo mejor, más justo e igualitario.

No es anómalo decir que el miedo se ha situado en el pálpito de la vida actual. Existen países donde se responde a las apetencias de la sociedad con la fuerza y la coacción. En este orden, el poder se concatena con maquinaciones malvadas, que expresan la descomposición de los recursos económicos, sociales y políticos de la sociedad. El miedo se convierte en elemento constitutivo del nacionalismo y el populismo actual. Que, de una u otra manera, se escurre y se expande en el Estado, las instituciones sociales y políticas, que expresan las atrocidades del Gran Poder. Entonces vemos a la persona particular entregada a las potencias del miedo, del odio y la discriminación. Y esto es grave en un Estado democrático Social de Derecho.

Puedo asegurar que la guerra que se libró en Colombia, en la segunda mitad del Siglo XX destruyó generaciones de talentos morales, éticos e intelectuales. Y, dejó a la vera del camino como escombros humanos, a muchas de las mejores personalidades del futuro del país. De ahí que todo lo que causa miedo, dolor y sufrimiento afecta nuestra sensibilidad, el pensamiento y la creatividad. También los centros vitales de la sociedad, la cultura y la civilización. Por eso, para luchar contra el miedo es necesaria la Palabra, el dialogo, el respeto a la vida, la justicia social y la paz.

El miedo es un síntoma de nuestro tiempo. Síntoma de una enfermedad que padecen todos los seres humanos, bien inoculadas por las fuerzas del Gran Poder, el dinero, los medios de información, los partidos o los Sistemas Políticos. Así, estos síntomas confirman que la consternación causada por el miedo es tanto mayor en cuanto que ese miedo viene acompañado de imágenes en movimiento, de palabras sin contenido o por balas y puñales que atraviesan el cuerpo humano. Pero los que causan miedo desconocen que, en su defecto, generan tanta impresión que arman al espíritu, para poder confrontarlo con tenacidad, o con ternura, o con amor, o con pasión, o con la libertad que llama desde lo hondo de la Condición Humana. En tiempos como estos es necesario que acudamos a la imaginación, al pensamiento, la experiencia, la cultura y la libertad.

En un artículo de 12 de Sept de 2021 del País – España, Joaquín Estefanía escribió: El miedo ha sido históricamente uno de los aliados más fieles de la extrema derecha, que intenta que la población viva inmersa en él. El miedo como arma de dominación. La creación artificial de atmósferas de miedo obliga a los ciudadanos más concernidos a blindarse, ya que trata de desarmarlos y paralizarlos en su acción pública. El historiador británico Tony Judt que estudió el ambiente de temor en Europa en el período de entre guerras mundiales, escribió una especie de testamento intelectual (Algo va mal; Taurus) en el que teorizó sobre la enfermedad social del miedo. Allí rebatía la tópica idea que el miedo es libre y describía cómo las crisis (políticas, económicas, sociales, de identidad…), lo multiplican por mil. En circunstancias difíciles como la que vivimos, el miedo resurge como un ingrediente activo de la vida de las democracias.

De lo que sí estamos seguros que el miedo tiene muchas máscaras como el demonio. Miedo al otro como diferente a Ti o a Mí, al extranjero que viene a quitarte el puesto de trabajo, al creyente de otra religión, al color de piel, de lengua o cultura allende de la occidental, a la velocidad del cambio tecnológico, a la exclusión social en la distribución de la renta y la riqueza en las sociedades del conocimiento, a la globalización y al multiculturalismo, a perder el control de las circunstancias y las rutinas de la vida cotidiana, al poder político que no responde a las verdaderas necesidades materiales, morales y espirituales de la sociedad, al autoritarismo que se viste con el traje del populismo y el nacionalismo. Miedo a manejar responsablemente la libertad, la capacidad de juicio y de pensar.

Así que, estamos lejos de dejar atrás los temores que nos acompañan desde la aurora de la humanidad, los temores del presente y del pasado, que desean controlar las vidas y domeñar las fuerzas del caos social, político, económico, religioso o cultural. De ahí que el miedo se presenta a la vida de los seres humanos como una segunda naturaleza; de ahí que quien vence al miedo es digno de la libertad y del poder que fluye de ella. En la actualidad predomina el miedo a hacer el ridículo y eso paraliza la acción, las reflexiones del pensamiento y las tomas de decisiones libres y sin coacción. Así, somos parte de una época de inseguridades y ésta produce miedo y éste diluye el tejido social, el Estado democrático Social de Derecho y el libre albedrio.

En Colombia, está latente en la atmósfera de la sociedad, el miedo a ser secuestrado, desaparecido, torturado, asesinado por fuerzas oscuras del Sistema o fuera de él; el miedo a los que propagan el odio, la fuerza, las palabras que torpedean las herramientas de la ley, las instituciones políticas o sociales. Es un deber moral y político desterrar de la vida cotidiana a los agentes que causan miedo. Estamos inmersos en el vaho oscuro y nauseabundo de aquellos que generan miedo en la sociedad; que despiertan en los ciudadanos los instintos de dolor y sangre que acompaña al hombre desde la aurora de la humanidad.  

George Steiner en el texto La barbarie de la ignorancia. Diálogo con Antoine Spire, dice lo siguiente: Freud creyó que el estrato entre cultura y barbarie era muy delgado. Como la costra de un volcán. Que jamás la cultura, la civilización podrían resistir a las pulsiones profundas de destrucción y sadismo. ¿Cómo el ser humano puede resistir las fantasías de destrucción, de aniquilación, de regresión animal a la barbarie? Si en la actualidad se ofrece a la vida cotidiana en los medios de información, las Plataformas Digitales, Twitter, WhatsApp; alentados por políticos nacionalistas y populistas de derecha o extrema derecha, que lo que desean es destruir la democracia y coactar la libertad desde dentro de las instituciones democráticas.

Por tanto, las redes sociales no están estructuradas, ni organizadas para crear consensos o acoger diálogos racionales. Tampoco para defender la libertad de expresión y la coexistencia pacífica en la vida real. En otras palabras, lo que buscan estos partidos de derecha o extrema derecha es crear caos, odio, violencia homófoba, la mentira como alimento mental, instintivo y espiritual para los ciudadanos. Por eso, debemos cuidar la democracia y la libertad como hace una madre con el recién nacido.

                                                           Madrid-España a 13/09/2021

jueves, 9 de septiembre de 2021


 Fragmentos acerca de Carta sobre el <<Humanismo>> de 

                                  Martín Heidegger.


Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

El pensamiento de Heidegger es claro, el elemento primario del hombre en cuanto existente es pensar la verdad del ser. Es pensarla en el claro que adviene para que el hombre se aproxime a ella. Si éste no piensa la verdad del ser, el lenguaje no comunica los contenidos espirituales y se convierte en medio, algo exterior a sí mismo. Así pues, el lenguaje como imagen, como signo, como medio, sólo se sostiene por el Sistema General de la Información. Ya que el ámbito en el que transcurren las noticias es, el que verdaderamente importa. Como en la política lo importante no son los hechos, sino las opiniones; en la información rápida y simultanea lo que interesa no es la palabra, sino la imagen. Esa constancia que hay entre noticia y noticia tiene distractores, que evidentemente justifican el Sistema General de la Información. Como las Plataformas Digitales, las Redes Sociales, Twitter, la T.V., etc. Que responden a relaciones de poder y saber, del Estado y las instituciones, los grupos de presión expresados en el Gran Poder.

Benjamín opone a la velocidad de las imágenes y de la información, la narración. Se trata que en la narración se desande lo andado; que toda narración llegue hasta el punto del origen. Volver al origen y volver a empezar. Como hacen los niños en los juegos, la repetición posibilita la alteridad y la diferencia con el anterior. En la repetición se esconde la magia y la riqueza de la imaginación. Para Benjamín la narración asume el valor de eternidad. Porque el narrador y el tiempo, la palabra y sus elementos, siempre son diferentes. Aquí descansa la riqueza del pensar y del lenguaje, la imaginación y la experiencia. Mientras exista alguien que narre es un volver a empezar. Es la figura del eterno retorno de lo mismo, de Nietzsche. El tiempo cronológico se fragmenta y el presente hay que pensarlo desde el origen.

El pensar que pregunta por la verdad del ser y al hacerlo determina la estancia esencial del hombre a partir del ser y con la mira en el ser no es, ni ética ni ontología. El pensar consiste en rememorar al ser y nada más. El pensar ha sido arrojado por el ser a la guarda de su verdad y reclamado por ella, dicho pensar piensa el ser. Entonces, ¿cuál es el asunto del pensar? Guardar la verdad del ser y relacionar la esencia del hombre y la verdad del ser. El pensar trabaja en la construcción de la casa del ser que, como conjunción del ser, conjuga destinalmente la esencia del hombre en su morar en la verdad del ser. En Heidegger el pensar se circunscribe al espacio del ser y se refiere a éste en cuanto tal y nada más. El pensar no asume la función crítica del ser, ni del ente (partidos políticos, gobiernos, la sociedad civil libre y democrática o, un régimen totalitario, etc.). Así, la morada donde habita el ser (el lenguaje), no sólo es el hábitat de la esencia del hombre, sino también el medio de elevar el espíritu y el pensamiento, a su responsabilidad histórica. Para Heidegger, cuando el pensar representa a lo ente, a lo que se refiere es al ser. Pero lo que piensa de verdad y en todo momento es lo ente como tal y jamás el ser como tal. Entonces, la pregunta por el ser sigue siendo la pregunta por lo ente. Es decir, por las cosas existentes en el mundo –una casa, un coche, una piedra, un rio, un partido o un régimen político.

En el momento actual al asunto del pensar le corresponde la pregunta por la técnica. Como fenómeno originario de todo ente en el mundo de los entes. La pregunta por la técnica entonces posibilita la pregunta por las figuras de lo ente. Partiendo de la esencia del ser y pensada de modo adecuado y conforme a su asunto, un día podremos pensar qué sea <casa> y qué <morar>. Ahora, ¿qué aclara la pregunta por la técnica? Heidegger, en el texto La pregunta por la técnica, tiene presente tres principios: la determinación especifica de la época, la carencia y la reorientación. Desde una perspectiva metodológica, su reflexión no se reduce a la solución ni a la superación del problema de la técnica en la época actual. Se trata, por así decir, confrontar la penuria, el peligro, la carencia. Hacer frente a la penuria de la experiencia, del espíritu, de la imaginación, del lenguaje, del pensar o, de la condición humana. En este orden, el dominio de la técnica coincide con la penuria, que es, a la vez, vecina del peligro. Quien vive en la penuria, no sólo está al borde del peligro, sino de dejarse llevar por los espejismos de ésta.

En este orden de ideas, el hombre experimenta un vació enorme y al hacerlo, se convierte en una pieza más del engranaje. El ser humano cree que todo lo controla, pero la situación que vive es de pobreza total. De penuria materia, mental y espiritual, por así decir. Ora, <<la penuria es la <<ausencia de penuria>> en la vasta extensión de lo disponible>>. La disposición de recursos del hombre moderno, lo condujo a su miseria espiritual, mental y física. En medio de la abundancia, abunda la miseria, uno de los fines del hombre moderno. Aquí podemos darnos cuenta que, dentro del engranaje del sistema capitalista, el predominio de la técnica, cumple funciones establecidas por el Gran Poder y las selectas minorías. Además, al peligro que representa la técnica en la actualidad, al mundo de las existencias humanas desvela que cerca se ilumina lo que salva. Por tanto, podemos percibir en él un otorgar, un revelar, la carencia de las herramientas conceptuales, de la imaginación o, de la estética, para revelar la verdad misma de la esencia de la técnica moderna. El mundo moderno es pobre, demasiado pobre, en la percepción y la reflexión de la Condición Humana: el amor, la amistad, la solidaridad, la igualdad, lo justo, la violencia, la guerra, el respeto a la otredad y la diversidad, a la vida, los derechos y libertades del ser humana.  

Para Heidegger, estamos indefensos ante el poder que otorga la técnica, desnudos y desamparados ante ésta como instrumento de poder y de saber. Así pues, la tecnología es la forma en que el ser se manifiesta en la época actual. Además, por la primacía de la técnica en la vida del ser humano, el hombre experimenta los seres que lo rodean como objetos o números que puede someterlos a su control. Como consecuencia la tecnología se hace posible. En la actualidad el dominio del hombre sobre la naturaleza o, del otro hombre está determinado por la técnica. La tecnología en la actualidad se convierte en instrumento de dominio y control. El poder de la tecnología es <<planetaria>> en el sentido que esta manifestación del ser abarca todo el planeta y afecta la relación del hombre con la naturaleza, al propio hombre y al universo. De ahí que todas las <<figuras>> del ser en el planeta son abarcadas por la tecnología. En un mundo como el actual, es necesario el pensar, la imaginación y las <<formas>> estéticas, porque implican una respuesta auténtica del hombre a la revelación del ser. El cuestionamiento dice Heidegger es la piedad del pensamiento. Platón dijo: una vida que no se cuestiona no merece vivirla.

La reflexión de Heidegger en la historia de la metafísica occidental tiene presente, el <olvido del ser>. Por eso, la <<era de la técnica>> y el <<final de la metafísica>>, pertenecen al tejido de la historia de la cultura occidental. En Heidegger, el último estadio de la metafísica como olvido del ser viene dado por la filosofía nietzscheana de la voluntad de poder. Con ella el subjetivismo moderno llega a su máxima expresión. Piensa que la diferencia entre ser y ente se había perdido en la diferencia entre objeto y sujeto. Así que, la voluntad que se quiere a sí misma y lo es todo, es la última fase de esta sustitución. Al dominio de la voluntad de la voluntad se le puede llamar <<técnica>>. El superhombre, figura de la voluntad de poder, se expresa en el dominio mundial del hombre tecnificado. En otras palabras, del mundo técnico y del colectivo técnico, expresado en el Estado técnico absoluto.

Así que, el control de la técnica sobre el hombre, no puede reducirse sólo a algo técnico. En el dominio técnico de la vida, el humanismo salta por los aires como una costra seca, porque éste se entiende como el dominio del hombre sobre sí mismo. Lo cual en la época actual no se da. El dominio del hombre sobre sí, es otorgado a la función técnica. Técnica y humanismo son dos expresiones de la esencia de la técnica. Así que, la planificación de la vida – que corresponde con la objetivación, la numerificación, el pensar representativo, la abstracción, las imágenes en movimiento y el conocimiento científico-técnico - nos llevan a creer, que sabemos darle un orden a las cosas y la vida; incluso conseguir la felicidad. Aquí en este espacio socio-cultural, científico-técnico, político-económico- el libre albedrio, el orden de las cosas y la vida, se convierten en falacias del Gran Poder.

 Así pues, el mundo del artificio crea la ilusión de libertad, de autonomía de la voluntad y de felicidad del ser humano. Y, el Gran Poder induce al hombre a caminar por un desfiladero estrecho y funesto que lo conduce al vació total. Nos compelen a vivir en la esfera de la consciencia, de las relaciones artificiales, del dinero bancario, el consumo y, nos ocupamos de manera exagerada a pensar en la situación en que vivimos. Se trata, en última instancia, de arrebatar al hombre la capacidad de asombro y de soñar. Este tipo de hombre que responde a las apetencias de la técnica y del Gran Poder, no se arriesga a desandar lo andado o, a caminar por caminos no transitados.

Ernst Jünger pregunta: ¿qué será lo que el Weltgeist, el Espíritu del Mundo, ¿tendrá reservado hoy para sus soñadores y durmientes? Se trata de crear la ilusión psicológica que la condición humana es soportable para todos; lo cual es mentira. Es, uno de los senderos que ha de transitar el pensar reflexivo, develar las mentiras del poder. Reflexionar que la esencia de la técnica se extiende por doquier, la política, la economía, la cultura, la ecología, participan de esa esencia.

Lo que es lo mismo, es en el concepto cognitivo en lo que se basa toda fabricación y producción. Lo que interesa no es el movimiento de las manipulaciones de los instrumentos como actividad, sino entender los procedimientos técnicos. De ahí que la esencia de la técnica porte en sí la iluminación y la verdad del ser. Por tanto, las esferas de la esencia de la técnica no son indiferentes al arte, la literatura, la música, la poesía, al lenguaje, la filosofía y a la cultura en general. De ahí que hay que percibir la técnica como instrumento y la esencia que la determina, en su cultura.

 

                                            Madrid-España a 07/09/2021

 

Nota: Estos fragmentos hacen parte del libro que escribo referente a la Carta sobre el <<Humanismo>>.

 

miércoles, 23 de junio de 2021

FRAGMENTOS SOBRE EL LIBRO DEL GÉNESIS

 

 Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

El Libro del Génesis impregna la materia y la vida de lo trascendente y divino. Algo de eso se conserva en la actualidad, aunque su reflejo sea una débil copia. Se considera como el documento de un acercamiento incomparable. Que contiene fragmentos de textos primitivos trasmitido hasta nosotros como desde una Atlántida sumergida.

Imágenes de encuentros numinosos que se desprendieron como chispas de historias que todavía hoy nos dan que pensar. Diferenciaciones como las que se hacen entre el Árbol de Conocimiento y el Árbol de la Vida, es difícil que procedan del Sinaí; lo que sin duda procede de él, en cambio, es la serpiente de bronce y la zarza en llamas. (Jünger).

Así que, el fallo del ser humano se traspasa al mundo, a la Naturaleza, tal vez incluso al cosmos. La razón principal de eso está en el humano afán de novedades, en la curiosidad, que va seguida de petulancia. Desde la antigüedad el hombre quiere ser semejante a los dioses o a los titanes, y sólo es un pasajero del mundo que no sabe de dónde viene y para dónde va. En el frágil y diminuto cuerpo humano, el espíritu, el alma y la mente, se asoma lo primitivo y bárbaro del ser humano. Es necesario mirar la oscuridad del pasado, para entender la iluminación del presente. Ahora bien, se trata de leer en la vida y en las formas perdidas y aparentemente secundarias de aquella época, la vida y las formas de hoy –al decir de Benjamín.

De ahí el sisma del Paraíso todavía nos afecta en las diferentes esferas de la condición humana: la propia vida, la natalidad y la mortalidad, la mundanidad, la pluralidad y la Tierra –nunca pueden <<explicar>> lo que somos o, responder a la pregunta de quiénes somos por la sencilla razón de que jamás nos condicionan absolutamente. (Arendt).

Esta trasmutación en el Paraíso afecta a las plantas, los animales y a los hombres. A eso podría responderse que lo que adquirió eficacia con la expulsión del Paraíso fue únicamente una función del diente, a saber, su función de arma. También es preciso tener en cuenta que tanto en la Naturaleza como en la técnica echan dientes órganos e instrumentos extremadamente diversos. (Jünger).

En el Jardín del Edén se contenían todos los desarrollos posibles, tanto si luego se efectuaron como si no. El catálogo de las cosas posibles está siempre ahí –para que una posibilidad salga a escena es preciso que se la acepte. La posibilidad de algo está contenida <<en si>>, <<de suyo>>, <<propiamente>>, en la naturaleza esencial de las cosas y de la vida. Así que, todo lo que respira bajo el cielo y las estrellas, continúa viviendo en el Paraíso. La lluvia, los terremotos, el sufrimiento, la violencia o el amor, están contenidos en la Naturaleza que les es propia. Sólo basta que rasquemos un poquito en la superficie, tal como hace Aladino con la lámpara, y, de inmediato, el mago se brinda generoso a lo que pidamos.

Así que, en el Árbol de la Vida estaba contenido el Árbol del Conocimiento y todas las formas posibles. Esto confirma la tesis wolfiana de que <<la existencia es un complemento de lo posible>>, podríamos sacar la conclusión de que también la vida tiene que ser aceptada. (Jünger).

Lo que sucede es que la existencia queda determinada, desterrada, a una de sus posibilidades. En la esfera social o política la posibilidad se reduce casi siempre al determinismo económico o del ejercicio del poder. Las posibilidades de que el ser humano desarrolle sus potencialidades, son limitadas. De ahí que se piense que el libre albedrío no existe, sino una red de determinismos que condicionan la existencia. La existencia de lo existente, es parte de una Red sutiles e imponderables determinaciones. Esto se observa en la familia, los pueblos, las instituciones o, el Estado.

Lo posible es lo ignoto, lo que viene al encuentro de los hombres desde lo atemporal, allende del tiempo. El ser humano en las horas de soledad corre el riesgo de tener un encuentro con lo luminoso y sagrado, el hombre aquí se enfrenta a un misterio profundo y divino. En los que le asaltan pensamientos que lo inducen a obrar.

La creación de una obra de arte, una partitura, una novela, un poema, contiene, si es buena, sus raíces en la eternidad, o, en otros términos, en la atemporalidad. Por eso, resiste aquende del tiempo-ahora, a la arena del desierto que cae en el reloj de arena, al tiempo mecánico que marcan las manecillas del reloj, o, al tiempo abstracto del presente-ahora. Existen lugares donde el ser humano siente que allí hubo un encuentro con lo numinoso o lo demoniaco. Entonces, es licito sospechar que hubo un extraordinario aflujo de fuerzas. (Jünger).

Aquende del muro del tiempo la creación queda degradada y pasa hacer procreación, generación. Es una rama que se separa del eros cósmico y produce seres mortales. Así, visiones cósmicas, mágicas, demoniacas, totémicas, heráldicas, fueron cambiando con el nivel del conocimiento, pero también se conservan en el tiempo recuerdos de la veneración de antaño y los terrores tempranos. (Jünger). De ahí que, la rememoración posibilite entender y comprender, lo que acontece en el presente-actual. En el Libro del Génesis están contenidas todas las historias, los mitos, las técnicas, los conocimientos, las experiencias y las lenguas, que han tomado Figura en la actualidad.

Es evidente que el Libro del Génesis se apoya en versiones más antiguas, trasmitidas por vía oral. En su texto está entretejida la heterogeneidad de aquellos animales y plantas con respectos a los actuales, pero también la heterogeneidad del ser humano. (Jünger).

Con el predominio de la cultura del artificio, del tiempo abstracto y los lenguajes digitales, en la actualidad. El ser humano está abocado a separase más y más, del logos numinoso y divino, que reinaba en el Jardín del Edén. Así, pues, la experiencia que mana de boca a oído, es, sustituida, por la que ofrecen los medios de comunicación, Internet, y, las plataformas digitales, esto produce en la naturaleza humana, una fractura fundamental. Un horror inimaginable del hombre actual, ser incapaz de comunicar los contenidos espirituales de la lengua humana.

Walter Benjamín en La tarea del traductor, en esa introducción de 1923 para la traducción de los Tableaux parisiens de Baudelaire, pone en juego una posibilidad de invertir la degradación del lenguaje en la actualidad. A partir de ahí, en su opinión, el mundo ha conocido tres edades: la de una palabra divina creadora, cuando el lenguaje coincidía perfectamente con las realidades que designa; la de la lengua humana original mediante la cual Adán nombraba a los animales; por último, la que sucede a la decadencia del estado paradisíaco a través de la transformación de las palabras en vulgares signos de comunicación. Filtrada por ese descubrimiento, la verdadera esencia de la traducción sería devolver el recuerdo de la unidad perdida escrutando la presencia del Verbo tras la diversidad lingüística de la humanidad. (Pierre Bouretz).

En el Jardín del Edén el sentido de las palabras está relacionado con lo elemental, con la naturaleza esencial que comunica. Aquí ha de pensarse en una comunicación que no ha menester ni de una lengua materna ni de un vocabulario. Por ende, toda verdad –dice Benjamín en Las afinidades electivas-, tiene su morada o palacio ancestral en la lengua, que ese palacio está hecho de los más antiguos logoi y que, frente a una verdad así fundada, las aspiraciones de las ciencias particulares siguen siendo algo subalterno. (Bouretz). Aquí el pensamiento de Benjamín se concatena al de Heidegger, ¿hasta qué punto tiene la verdad su morada en el lenguaje? La música, pudo ser en el lenguaje del Edén, el último de la humanidad tras la construcción de la Torre de Babel.

Por tanto, no hay arte más intelectual que la música, en ella, forma y contenido se entrelazan como en ningún otro; son, una y misma cosa. Quizá el deseo profundo de la Música es el de no ser oída, ni tocada o vista, sino percibida y contemplada, en un más allá de los sentidos y del alma misma.  Pero ligada al mundo de los sentidos, es natural que se anhele, su realización sensorial, vigorosa y hasta apasionada. (Mann). El encuentro inmediato con las cosas se da a través de los sentidos: vista, oído y tacto. Así como las sensaciones provocadas por el calor, el sonido, la aspereza y la dureza, las cosas se nos meten literalmente en el cuerpo. (Heidegger).

Lo elemental en la música es lo original en el sentido de originario. Su estado primitivo nos acerca a la comunicación primitiva del hombre. A la fuente de los más antiguos logoi. Está en el curso de los siglos, por muy desarrollado que sea el edificio de su creación histórica, nunca se ha desposeído de una piadosa inclinación a tener presente sus más rudimentarios comienzos, a evocarlos con solemnidad, a celebrar, en suma, sus elementos. La música conmemora su identidad con el cosmos. (Mann).

La música en su estado primitivo, se hermana con la lengua Adánica. En ella se unifica el mito de la música y el mito del mundo, tal como está descrito en el Libro del Génesis. La música se concatena a las cosas del mundo exterior y estas, a la vez, a la música. Así, entre el mundo de las cosas y la música existe un juego de espejos o de ecos que se escucha desde la eternidad. Las revelaciones de lo elemental y primitivo que se comunica en la música, responde a los más antiguos sentimientos de la humanidad.

Así, el ser humano en su esencia intima es, ritmo, sonoridad, cadencia, voz, que expresa lo más sencillo, lo más fundamental, de la naturaleza humana. Para ser digno de la pureza, de la originalidad de la música, de lo que hay en ella de único, es preciso que el corazón pueda llegar al estado de vacío absoluto de predisposición que las Santas Escrituras imponen como necesario a quien desee recibir el cuerpo de Dios. (Mann).

En la esfera intelectual de la música, un arte que al margen de la época y de su propia corriente histórica, es capaz de crear una manifestación particular como la descrita en la música, y, provoca por secundarios caminos ocultos, tales explosiones de espiritualidad, es ciertamente un arte de primera magnitud. (Mann). La música es para los hombres un regalo celeste a la vida humana. ¿Puede el hombre vivir sin música? Creo que lo más elevado del pensamiento y el sentimiento, se relaciona con la música y los números. La palabra es música y la música es palabra en estado sublime y trascendente. La palabra se entreteje con la música para darle forma y sentido, a la vida y a las cosas del mundo.

En el arte, la palabra y la música se entrelazan hasta el punto de ser imposible distinguir uno del otro. Para algunas personas el principio de las cosas es, la música y, para otros, los números como creían los pitagóricos. Para ningún ser humano la música le es indiferente; porque el sentimiento que despierta es, como el amor poseído de calor humano. La música hay que amarla como hace el hombre con el ser que adora.

En un mundo como el actual, el ser humano es incapaz de oír y escuchar, por estar inmerso en la velocidad y el maquinismo. Ahora, los lenguajes digitales y las imágenes pictóricas, no sólo degradan la naturaleza del ser, sino que, ruptura la coherencia del Yo y disuelve en relaciones abstractas y artificiales, los sentimientos, el lenguaje y el pensamiento. Esto trajo consigo en la civilización moderna, la crisis del ser y el existir.

En El Libro del Génesis, materia y forma, espíritu y realidad, logoi y palabras, Dios y creación, ruptura y desgarramiento del Edén, todas forman un todo, y conservan su especificidad debida; son como una potencia extraña, un fenómeno maravilloso, que se extiende más allá de aquende del tiempo y se conjuga con el cosmos.

                                                              Madrid-España a 22/06/2021

jueves, 10 de junio de 2021

 

                  EL TRABAJO INFANTIL EN EL MUNDO ACTUAL

 

EN COLABORACIÓN CON:Bill & Melinda Gates Foundation

¿Tener infancia o trabajo? 160 millones de niños no tienen elección

El estudio de la OIT y Unicef, que se publica cada cuatro años, denuncia el aumento de menores de edad trabajando en el mundo y revela que la mitad de ellos tienen entre cinco y 11 años. La pandemia es otra amenaza para este "fracaso colectivo".

NOOR MAHTANI

Madrid - 10 JUN 2021 

Rolin Cristiano Aarón Caal Batz tiene apenas cinco años pero una cosa muy clara en la vida: quiere ser baterista. Agarra cualquier cacharro que su mamá, Daysi Oralia Batz Lem, le esconde y los sacude y apalea para hacer música. “Y sí suena bien, seño. Aunque no es una batería muy buena”, dice el pequeño a través de una videollamada. Para esta humilde familia guatemalteca, que ingresa poco más de 40 euros al mes, comprarle un instrumento a Rolin solo cabe en los sueños del niño, quien desde hace un año ni siquiera tiene tiempo para improvisar con los calderos. “Es mejor que ayude al papá”, explica con timidez la madre, de 24 años.

Al cumplir los cuatro años, Rolin “ya podía” cargar leña e ir al río a por agua. A veces solo y a veces con su padre, agricultor y proveedor del único sueldo que entra en la casa. Entre ambos varones, plantan cardamomo, milpa (maíz) y frijol. Parte de la cosecha es para consumo propio y otra para vender en el mercado. “A mí también me lo compran, seño”, cuenta orgulloso. Además de baterista, quiere ser como su papá. Un deseo que a la madre se le atraganta: “Quisiera que estudiara y fuera licenciado. Pero ya tiene que aprender. A los 12 o 13 años va a tener que trabajar de verdad. Siempre hace falta”.

Rolin es uno de los más de 160 millones de niños obligados a dejar de serlo, según el último estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Unicef: Trabajo infantil: Estimaciones mundiales 2020, tendencias y el camino a seguir. De ellos, la mitad tienen entre cinco y 11 años, el rango de edad en el que más ha aumentado la incorporación temprana al mercado laboral. La pandemia amenaza con incluir en este abismo a otros nueve millones a finales del 2022. “Aunque si no se toman medidas urgentes, podrían ser 46 millones más”, alerta Joaquín Nieto Sáinz, director de la Oficina de la OIT para España. Hasta ahora, la cifra afecta a uno de cada diez muchachos del mundo.

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Esta base de datos globales, publicada cada cuatro años, revela el primer revés en la tendencia al descenso en esta tasa y en la pelea por erradicar el funesto destino de estos pequeños de los últimos 20 años. Desde el 2016, se han sumado cerca de 8,4 millones de niños a la lista. “Que haya 160 millones de niños y niñas atrapados en esto, en pleno siglo XXI, cuando más riqueza se crea en el mundo, es inaceptable y un fracaso colectivo”, critica Nieto, quien además lamenta que la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), para la erradicación del trabajo infantil en 2025, “es inalcanzable”. “Son unas cifras muy negativas en un año como este”, añade en alusión al 2021, declarado como el año internacional para la eliminación de esta violación sistemática a los derechos del menor por Naciones Unidas.

Las flores que regalamos, la ropa con la que vestimos, los juguetes que compramos y las joyas que llevamos. Es muy probable que, si tiras de la cadena de producción, haya manos de niños involucradas

JOAQUÍN NIETO SÁINZ, DIRECTOR DE LA OFICINA DE LA OIT PARA ESPAÑA

“Tras casi un segundo año de confinamientos, cierres escolares, crisis económicas y recortes en presupuestos nacionales, las familias se están viendo forzadas a tomar decisiones desgarradoras”, alertaba en un comunicado Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef. La vida no era fácil para ellas antes. Pero la pandemia ha sido un punto de inflexión. Algo que la familia Batz sabe bien. “Las ventas no eran ni la mitad. Y teníamos que comer”, explica la madre guatemalteca. “Aquí es lo que toca. ¿Qué le hago?”, se pregunta.

“No son adultos en miniatura”

La sobrecarga de peso, la exposición a químicos o sustancias cancerígenas y los daños músculo-esqueléticos están detrás de 79 de los 160 millones de empleos infantiles. Los trabajos peligrosos aumentaron también en más de 6,5 millones. “Los niños no son adultos en miniatura. Son niños. Y los daños a la salud en esta edad son especialmente graves porque van a comprometer el desarrollo de esta generación”, critica Nieto.

El 80% de los niños que trabajan actualmente no van a la escuela

Para Carmen Molina, directora de sensibilización y políticas de infancia de Unicef España, la clave está en una batería de respuestas complementarias. Por una parte, impulsar medidas económicas para que las familias no tengan necesidad de “tirar de sus hijos”. Y, por otra parte, incentivar las prestaciones por hijo escolarizado para que las matriculaciones no caigan. Y es que, según el estudio, el 80% de los niños que trabajan actualmente, no van a la escuela. “La educación es la única respuesta. Pero tiene que ser una formación de calidad. Y los padres tienen que entender que es prioritario que sigan estudiando. Eso solo va a calar en familias de bajos recursos con incentivos para que no sigan el mismo camino que sus padres”, aclara la experta.

Niño, africano y futuro agricultor

Evelyn (Uganda) y Kofi (Ghana) tienen mucho en común aunque les separen miles de kilómetros. No superan los 15 años, viven en zonas rurales y no tienen más remedio que trabajar para que sus familias puedan salir adelante. La jornada de Evelyn no baja de 11 horas diarias. Seca sardinas y carga piedras cerca del Lago Victoria por 1,5 euros al día. Kofi, de 11 años, reparte las verduras del mercado a la casa de los clientes cargando hasta 20 kilos por pedido. Todos preferirían estar en la escuela y ser quienes reciben los cuidados, no proporcionarlos. Pero el hambre, el cierre de escuelas a raíz de la covid y la propia pandemia no les ha dado opción.

Estos testimonios, recogidos por Human Rights Watch (HRW) en el informe Tengo que trabajar para comer, publicado el 26 de mayo, responden al perfil del niño trabajador. De acuerdo también a los datos recogidos por Unicef y OIT, el rostro del menor explotado es varón –97 millones de niños frente a 63 millones de niñas–; africano, este es el continente que aglutina el mayor número de casos y donde más ha crecido la tasa desde 2012; y se dedica a la agricultura, pues este sector absorbe al 70% de estos menores, seguido del área de servicios, con el 20% (31,4 millones), y la industria, con el 10% (16,5 millones).

El mínimo común denominador es la desigualdad. Así lo considera Antonio Josué Díaz Rodríguez, técnico de impacto de Ayuda en Acción: “Cuanto mayor es la situación de exclusión social y pobreza de la familia y cuanto menor presencia del Estado y más débiles son las políticas públicas educativas y de protección social, mayor riesgo hay de trabajo infantil y de que este sea más dañino y nocivo para la salud, desarrollo y bienestar del niño y niña”.

Aunque el estudio de Unicef y OIT manejan cifras anteriores a la covid-19, los expertos alertan de que las consecuencias de la pandemia “serán muy graves”. Save the Children calcula que unos 9,7 millones de niños y niñas están en riesgo de no regresar nunca a las aulas. Michela Ranieri, experta en política exterior y acción humanitaria de esta ONG lamenta que esta situación no sea nueva: “Durante el brote de ébola en Sierra Leona, los chicos fueron empleados en la minería y el comercio minorista, mientras que las niñas fueron empleadas recolectando leña para su venta. Cuando las escuelas reabrieron, rara vez fueron animados por sus familias para que volvieran a las aulas”. En el informe de HRW, la gran mayoría de los 81 niños entrevistados aseguraron que trabajan porque sus familias “no tenían comida suficiente” y que siguieron trabajando “incluso después de que la situación mejoró relativamente”.

Por eso, todos los expertos entrevistados inciden en lo mismo: es imposible terminar con el trabajo infantil sin promover la educación y acabar con la pobreza. ¿Pero cómo? Las empresas y su responsabilidad social son fundamentales. Sobre todo las microempresas y empresas pequeñas que despliegan su actividad en los niveles inferiores de las cadenas de suministro. “Es en ellas en las que los riesgos de trabajo infantil y de violación de otros derechos humanos son más pronunciados”, dicta el informe.

Así, erradicar esta “otra pandemia” está en manos también del consumidor. “Que en Europa no exista el concepto de trabajo infantil como tal, no significa que no contribuyamos”, explica Nieto. “Las flores que regalamos, la ropa con la que vestimos, los juguetes que compramos y las joyas que llevamos. Es muy probable que, si tiras de la cadena de producción, haya manos de niños involucradas”.

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