sábado, 15 de enero de 2022

LA CONDICION HUMANA EN LA CIVILIZACION DEL ARTIFICIO


 

<<Dos hombres, dos arbustos de rosas silvestres jamás podrán ser idénticos. Lo que busca el poder a través de la violencia, es terminar con la singularidad y la pluralidad de la condición humana; aquello que posibilita la existencia del hombre en la Tierra>>.

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

Hannah Arendt en el texto la Condición humana habla sobre tres categorías fundamentales en la vida del hombre. Dice que la vita activa se expresa a través de tres esferas: la labor, el trabajo y la acción. Condiciones sobre las que se ha dado al hombre la vida en la Tierra. La labor es la actividad correspondiente al proceso biológico del cuerpo humano, y a las necesidades producidas y satisfechas en el proceso de la vida. La condición humana de la labor es la propia vida; conservarla y reproducirla.

El trabajo corresponde a lo no natural de la exigencia del hombre, no está inmerso en el correspondiente siclo vital de la especie, y la mortalidad queda compensada por dicho siclo. El trabajo proporciona un <artificial> mundo de cosas o de objetos, claramente distintas de todas las circunstancias naturales. Así que, la condición humana del trabajo es la mundanidad.

La acción, la actividad que se da entre los hombres sin la mediación de cosas o materias, corresponde a la condición humana de la pluralidad, al hecho de que los hombres, no el Hombre, vivan en la Tierra y habiten en el mundo. Así que, todos los aspectos de la condición humana están relacionados con la política. La pluralidad humana es la condición de toda política. La acción no es la repetición de un modelo, adquiere sentido porque se da en el mundo plural de los hombres, esto es, la sociedad. Por tanto, los hombres no son interminables repeticiones reproducibles del mismo modelo. Cada hombre es único e irrepetible en la pluralidad humana de la política.

De ahí que su esencia no es predecible del mismo modelo, como naturaleza o esencia. La pluralidad es la condición de la acción humana debido a que todos somos lo mismo, es decir, humanos. Así que, en el ámbito de la acción los seres humanos desarrollan y ponen en práctica la libertad. Estas tres categorías (labor, trabajo y acción), se relacionan con la condición más general de la existencia: nacimiento y muerte, natalidad y mortalidad.

Asimismo, el trabajo y su producto artificial hecho por el hombre, concede durabilidad a lo pasajero de la vida mortal y al carácter efímero del tiempo humano. La acción se compromete a establecer y conservar los cuerpos políticos para la memoria, esto es, para la historia. La labor y la acción, tienen relación con la condición humana de la natalidad. El nuevo comienzo inherente al nacimiento se deja sentir en el mundo sólo porque el recién nacido posee la capacidad de empezar algo nuevo, es decir, de actuar. En este sentido de iniciativa, un elemento de acción, y, por lo tanto, de natalidad, y no la mortalidad, puede ser la categoría central del pensamiento político, diferenciado del metafísico.

Así que, el totalitarismo odia todo nacimiento, porque lleva implícito no sólo la acción, sino la alteridad y la aventura. Un elemento de acción y de natalidad que es inherente a todas las actividades humanas. Asimismo, el totalitarismo sitúa en el centro de la política, lo siempre igual, el servilismo, lo gregario y la muerte. Los totalitarios odian la natalidad y la acción de la individualidad, en la pluralidad de la política. La política no es para ellos, la acción plural de la condición humana, sino el dominio y la homogenización de la sociedad. Como lo expresa Arendt, se convierte en la categoría central del pensamiento político.

La cosa está clara: el hombre es un ser condicionado; todas las cosas con las que entra en relación lo condicionan. Así, la condición humana trasciende y abarca toda actividad del hombre, todas las cosas naturales y reificadas, hechas por el hombre, condicionan la vida de los hombres. Arendt ubica en la misma balanza con las mismas pesas, los condicionantes naturales y artificiales del hombre. Cualquier cosa que entra en contacto o se relaciona con la vida del ser humano, se define como condicionante de la existencia del hombre.

La objetividad del mundo –su carácter de objeto o cosa- y la condición humana se complementan mutuamente; debido a que la existencia humana es pura existencia condicionada, sería imposible sin cosas, y estas formarían un montón de artículos no relacionados, un no-mundo, si no fueran las condiciones de la existencia humana. Sólo el mundo adquiere valor –las cosas o los objetos-, cuando se relacionan con la existencia humana. De su condicionalidad depende su existencia como cosas u objetos; ya que son objetos y cosas para el hombre. Si no fueran para el hombre, se constituirían en un montón de cosas inertes y sin importancia dentro del mundo natural de las cosas. Quien les da existencia verdadera y eficaz, es el hombre; la relación o condición que establecen con los hombres. Cuando se relacionan con la existencia humana, las cosas adquieren <<Figura>>, esto es, existencia para el otro, el hombre.

La naturaleza humana no es lo mismo que la condición humana, y la suma total de capacidades y actividades que corresponden a la condición humana no constituyen nada semejante a la naturaleza humana. Ni la razón, ni el pensamiento constituyen las características esenciales de la existencia, en el sentido de que sin ellas dejaría de ser nuestra existencia. Labor, trabajo, acción y pensamiento, son categorías que condicionan la condición humana; pero no la existencia del hombre sobre la Tierra.

Así pues, en la esfera de la vita activa, diferencia la labor del trabajo. El producto del laborante es inmediatamente consumido; los productos del trabajo –sean objetos de uso, objetos de goce como las obras de arte- una vez terminados, persisten. Así que, la estabilidad, la durabilidad de los objetos del trabajo, son los que posibilitan la objetividad. Para el mundo, lo esencial es la estabilidad, la durabilidad, la artificiosidad e intersubjetividad. De otra parte, aunque sea un mundo artificial es, un mundo que perdura después de la muerte de quienes lo construyen. Este espacio público no está constituido tan solo por los productos del trabajo, sino también por la cultura y las instituciones.

Por eso, el caos o la crisis política o social, se expresan en el arte; o, en otros términos, en las <formas> estéticas. El arte no es un mero adorno. Como expresó Vico, es una voz que habla, un esfuerzo para plasmar una visión en una forma material concreta. En cambio, Arendt considera que el mundo es habitable, porque posibilita trascender la vida en su sentido no biológico, gracias a la acción y la palabra. Si se corrompe la acción y la palabra (la poesía, la novela, la música, el discurso político, la comunicación entre los hombres, etc.); expresan su crisis en la cultura.

En toda comunidad que construye un mundo vivible, la crisis de la vida pública se comunica en su cultura. Por eso, sólo percibimos los efectos de la acción en la intangible trama de relaciones humanas. O, en la estabilidad de las relaciones intersubjetivas. De ahí que sea necesario mirar detrás del forro de los fenómenos y develar el verdadero sentido del mundo y de la vida.

Cuando Arendt analiza la sociedad moderna, su crítica no se reduce a un simple lamento acerca de cómo los modernos conceden tanto valor a la técnica, sino que su preocupación básica gira en torno a las consecuencias que detecta en el hecho de que la sociedad moderna esté organizada según la labor. El Mundo Moderna lo muestra no como un retroceso paulatino de la naturaleza, sino como un desmesurado avance de la misma y, por ello, como una progresiva pérdida de mundo común.

El Mundo Moderno está estructurado, organizado y funciona, de acuerdo a las satisfacciones biológicas del ser humano. Así, el sistema del capitalismo global lo expresa en el mercado de <<valores>> y bienes de consumo. En el mundo objetivo hecho por las manos del hombre y, a la vez mundo artificial, el hombre no sólo produce mercancías para ser consumidas. Sino también una trama de relaciones que se manifiestan en la esfera política, social, religiosa, el Estado y las instituciones, las obras de arte y la cultura.

El mundo adquiere durabilidad, estabilidad, permanencia, en la civilización del artificio y las relaciones intersubjetivas. Un tejido que en el espacio público expresa el mundo común, el que se comparte <entre> todos los seres humanos. Así que, el Mundo Moderno prioriza el mundo objetivo sobre el subjetivo; el consumo de mercancías desechables (neveras, televisores, colchones, casas, carros, máquinas, móviles, ordenadores, etc.), sobre el mundo del espíritu, de la esfera de la sentimentalidad, el ámbito del pensamiento, los valores de la moral y de la ética, y el sentido estético del mundo y de la vida. Es aquí en estas esferas donde entra en juego la crisis de la condición humana y la cultura. 

En La condición humana, en el capítulo La permanencia del mundo y la obra de arte, considera la temática del arte y, cómo éste consigue salvar de la ruina del tiempo algunos gestos humanos efímeros. La obra de arte se distingue de todo el resto de objetos que el hombre produce mediante el trabajo, por su capacidad como por su modalidad de como permanece en el mundo como monumento y testimonio de la cultura, que posibilita trascender la utilidad y la función que cosifica al ser humano consciente y libre como si fuera un objeto no consciente ni libre.

El poeta J. M. Rilke dijo: <<el arte redime lo que toca de la destrucción con que la naturaleza empuja a sus productos hacia el final de su tiempo>>. En otros términos, el arte redime de la destrucción de la naturaleza y la muerte como monumento y testimonio de la cultura en la historia, la memoria y el recuerdo. Las obras de arte, en general, desde las artes plásticas hasta la literatura, la poesía y la música, son consideradas por ella, las más mundanas entre las obras manufacturadas. Porque son capaz de expresar la civilización y la cultura, sobre todo en cuanto a su capacidad de hacer experimentar el mundo como morada perdurable. De ahí que su durabilidad no se debe a su materialidad, que es importante, sino, ante todo, a permanecer en el tiempo debido a la memoria, el recuerdo y la relevancia de la belleza entre los hombres. La belleza de las obras de arte trasciende toda necesidad y las hace perdurar a través de los siglos; pero nunca van más allá del mundo.

De la misma manera, la belleza transforma los intereses, los contenidos religiosos y no mundanos en realidades mundanas tangibles; en este sentido, todo arte es secular, y la diferencia con el arte religioso está en su capacidad de <secularizar> -reificar y transformar en una presencia mundana <objetiva>, tangible- lo que antes había existido fuera del mundo. De ahí que una obra de arte bien lograda –la Gioconda, de Leonardo da Vinci; el Guernica de Picasso-, expresan un modo estético y especial, en que los hombres se relacionan con el mundo y los demás hombres. La obra de arte irradia belleza, armonía y expone una particularidad única e irrepetible.

Por decir así, la vita activa: la labor, el trabajo y la acción, configuran el Mundo Moderno y al hombre moderno. Que la política es la acción plural de la condición humana y, no el dominio y la homogenización de la sociedad. Así que, la acción plural de la condición humana, se convierte en la categoría central del pensamiento político. Que todo nuevo nacimiento lleva implícito la acción, como alteridad y aventura. Por eso, los gobiernos totalitarios y autoritarios, detestan la natalidad y la acción de la individualidad, en la pluralidad de la política. Porque rompe lo establecido por el ejercicio del poder como <verdadero> e incuestionable. De ahí que el nuevo nacimiento se hermane con la libertad.

En el Mundo Moderno el conflicto entre individuo y sociedad, se repite una y otra vez, tanto en la realidad como en la ficción. Así, el individuo moderno hace parte de la sociedad ante la que trata de autoafirmarse y que siempre obtiene de él lo mejor. Lo importante del papel de éste en la esfera social, consiste en que, se convierte en consciencia crítica de la misma y, además le da unos rasgos humanitarios, al quererla transformar por otro <tipo> de sociedad.

El contenido intelectual y ficcioso del conflicto toma así mismo, un tinte político. Los explotados, los marginados, los lumpen, los desclasados, los obreros, los campesinos, y ciertas clases sociales de la Gran ciudad, se convierten en punta de lanza para luchar y cambiar la sociedad y el ejercicio del poder. Aquí la realidad copia a la ficción. Aparecen grupos sociales o minorías que la sociedad había excluido en las tomas de decisiones, que empiezan a ser actores políticos, sociales o culturales, en la sociedad de masas y la cultura de masas. Que dinamizan las relaciones intersubjetivas de la sociedad y la pluralidad de acción política, en búsqueda de un mundo más vivible, más humano y más libre.

                                               Madrid-España 15/07/2022

miércoles, 12 de enero de 2022

PUÑALADAS CONTRA LA DEMOCRACIA

 

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

Así tituló Juan Luis Cebrián su ensayo de análisis político publicado en el periódico El País de Madrid-España del 10 de enero de 2022. Donde hace una especie de literatura histórico-política comparada entre lo que dijo el expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter que avisara que el país se encontraba al borde del abismo de un conflicto civil y lo que expresó el Presidente Joe Biden que acusa a Donald Trump de poner una daga en el cuello a la democracia americana. Como también la toma del Capitolio, y cuestionar la legitimidad y la legalidad de su elección como Presidente de Estados Unidos. Y, como colofón un sector del Partido Republicano cree que hubo fraude y la elección del Presidente es ilegal.

Asimismo, el secesionismo nacional-populista catalán trata de erosionar el Estado de Derecho y las instituciones democráticas, dentro y fuera de España, enfrentando a la sociedad civil entre sí y a estos con el resto de españoles. También utilizando el Sistema educativo para ideologizar a los alumnos, basándose en falsos mitos, fantásticas leyendas e historias sin fundamento e irrealidades del presente-actual.

A la vez, utilizan los medios de comunicación social, las redes sociales y la televisión pública o privada, para divulgar bulos falsos y noticias que no corresponden con la verdad que vive Cataluña y España. En ellos predomina la mentira y la falsedad para alcanzar los objetivos políticos y conservar el ejercicio del poder. De esta manera, buscan erosionar las instituciones democráticas desde dentro del Sistema democrático. Y, esto es grave en un Estado democrático Social de Derecho.

Lo importante del ensayo es que advierte de la fragilidad y los enemigos de los regímenes democráticos. Las democracias son sistemas jóvenes, respecto a los autoritarios y totalitarios. Un sistema que se basa en el sufragio universal, los derechos de los ciudadanos, y, en particular, la defensa de la libertad. Sabemos que en un sistema autoritario todo puede ser destruido: todo es posible –expresó Hannah Arendt. Ernesto Sábato dijo: creo en la gris y mediocre democracia, la única que en definitiva permite pensar libremente y preparar una sociedad mejor. 

La crisis que vivimos en la actualidad, emana de la financiera de 2008, que trajo un empobrecimiento económico y un deterioro moral de las clases medias. Donde estas son empujadas por políticas neoliberales y un capitalismo salvaje, a diluirse en los sectores más pobres de la sociedad. Que trajo la polarización y la concentración del PIB en estratos minoritarios del cuerpo social. Donde el desmantelamiento del Estado de Bienestar y las políticas sociales, son trasladadas al capital privado. Entonces la sociedad civil se privatiza en nombre del neoliberalismo y la globalización. 

Cebrián dice que, la globalización, la revolución tecnológica, los movimientos migratorios y la pandemia, han contribuido a fomentar el descontento social y, la distancia entre gobernantes y gobernados. De este modo, las democracias están amenazadas, quizá como nunca lo han estado desde la victoria aliada contra el nazismo, y la caída del telón de acero medio siglo más tarde.

El desafío no procede ahora de un enemigo exterior, sino del interior del Sistema: la fragmentación de los partidos políticos; la polarización entre bloques; la ausencia de liderazgo; el populismo rampante; el acoso a una justicia independiente; la desinformación y la mentira. Son males que deterioran las democracias actuales. Que si no se conjuran se asume el riesgo de potenciar las soluciones autoritarias que encuentran cada vez más espacio y eco, en las nuevas generaciones.

Dice si las democracias están amenazadas por el comportamiento de sus propios dirigentes políticos, no debe servir de consuelo al analizar el caso español. La polarización extrema, la fragmentación y el descontrol en nuestros debates parlamentarios, no son consecuencia de la protesta y la insatisfacción ciudadana como del comportamiento irresponsable e ineficiente de los partidos centrales. Partidos que fueron importantes en el sistema político actual y que hoy desprecian los valores en los que se sustenta. Podemos sentir el punzón en el cuello del llamado Régimen del 78; lo conforman la deslealtad institucional y la vulneración del Estado de Derecho por parte del Gobierno de la Generalidad de Cataluña.

Dice que el secesionismo catalán es el único peligro, para la estabilidad política e institucional, y para la solidez del Sistema democrático. Dada la capacidad de poder real y los apoyos con que cuenta dentro y fuera del Estado. Si los independentistas lograrán sus objetivos, provocarían el ascenso del ultranacionalismo español, a la cabeza de la derecha y la extrema derecha; también el retorno del centralismo y por qué no, la negación de la libertad y los derechos fundamentales de los ciudadanos.

El nacional-populismo catalán ha logrado que la sociedad sea menos democrática, intolerante, autoritaria y excluyente, con la diversidad social, política, ideológica, lingüística, cultural, que convive en Cataluña. El incumplimiento de las leyes, el irrespeto a la independencia del poder judicial y a los derechos de los ciudadanos, lo abalan. Posibilitó que la sociedad catalana no sólo es menos democrática, sino que excluye la pluralidad política, social y cultural, que componen el cuerpo social.

En España la polarización política se ha reducido a la conquista o, la tenencia del ejercicio del poder; omitiendo las verdaderas necesidades materiales, morales, políticas, económicas, sociales y culturales, de la sociedad en general. Sabemos que el Sistema democrático no niega o elimina las contradicciones sociales, sino al contrario las promueve en busca y defensa del interés general.

Cebrián piensa que los manuales de ciencia política, en la medida en que la política sea una ciencia, explican que hay dos causas fundamentales para la inestabilidad de los gobiernos en las democracias: la deslealtad de la oposición y la incorporación al poder de partidos antisistema, dispuestos a ocupar el régimen para destruirlo desde dentro. Asimismo, Europa, América del Norte y América del sur, ejemplos donde el Sistema democrático se deteriora por el espacio y la tolerancia con partidos nacional-populistas, que buscan dentro de las instituciones destruir la democracia, la convivencia pacífica y la libertad.

Sabemos que la democracia está amenazada por algunos que ejercen o aspiran ejercer el poder y, es necesario que se cumplan las leyes y el pacto constitucional, (España debe buscar a través del dialogo parar la amenaza secesionista y llegar a un acuerdo para la renovación del Poder Judicial, la Ley Electoral o la reforma de los partidos centrales Socialista y Popular), y, así fortalecer las bases fundamentales de una democracia social y libertaria.

Vivimos una época de tránsito y de grandes convulsiones espirituales y mentales. Que se expresan en una multiplicidad de esferas –sociales, políticas, económicas, científicas, técnicas, morales, éticas y culturales, etc. Ante todo, una revolución en el lenguaje, que está pasando de la lengua natural a situarse en la esfera material: medios de comunicación, redes sociales, las imágenes en movimiento, Plataformas Digitales, etc.- que están transformando la naturaleza del ser humano. La visión que tiene el hombre de sí mismo, del entorno y del mundo en general.

Quiero decir que son las dificultades, los retos espirituales e históricos lo que hace la grandeza de las naciones, no sus facilidades. Y, uno es la defensa del Estado de Derecho, el Sistema democrático y la libertad. Ante aquellos que buscan destruirlos dentro y fuera de las instituciones, de la legalidad y la legitimidad. Tratar desde la enseñanza primaria y secundaria que los alumnos tengan una visión integradora, reflexiva y crítica de la realidad. Porque la educación se propone un modelo de hombre y de convivencia; por eso, forma o deforma la individualidad. Es necesario que las instituciones públicas y privadas implementen la cultura política y la coexistencia en el cuerpo social: la tolerancia, la convivencia, el respeto al otro, el dialogo, el plurilingüismo, y todos los aspectos que hacen las naciones más fuertes y unidas en la diversidad.

 

                                               Madrid-España de 12/01/2022

jueves, 2 de diciembre de 2021

                                                

                                              LA VOLUNTAD DE PODER            

                                                      Hannah Arendt


<<No podía ser menos en los frontispicios del nuevo milenio, la atmósfera que reina en el mundo es contradictoria e inextricable –en unos sitios es prometeica, con grandes fuegos y manos tendidas hacia las estrellas, en otros es apocalíptica, con sentimientos de culpa que remuerden la consciencia. Nietzsche es optimista, Spengler ve parcialmente la fatalidad –como el acabamiento normal de una cultura>>.

                                                                    Ernst Jünger.

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

La voluntad, la voluntad de poder o la voluntad de dominio, han sido objeto de reflexión desde la Antigüedad y en la época moderna ha sido abordada por filósofos, teóricos de la política, teólogos, historiadores, sociólogos, etc., han enriquecido el significado de ésta. Schopenhauer, Nietzsche, Jünger, Arendt, Heidegger, ayudan a comprender y pensar el sentido de la palabra voluntad. Pregunto, ¿somos parte de ese mundo que profetizó Nietzsche, sólo como voluntad de poder y nada más?

<<Este mundo es la voluntad de poder - ¡y nada más! Y también ustedes mismos son esa voluntad de poder - ¡nada más!>>.

En el umbral de la esencia del ser, la esencia del hombre y el pensar, Martín Heidegger aborda la Voluntad. Que en el idealismo absoluto de Hegel y Schilling aparece el no de la nada en cuanto negatividad de la negación de la esencia del ser. Que éste está pensado allí en el sentido de la realidad absoluta, comprendida como voluntad incondicionada que se quiere a sí misma como voluntad de saber y de amor. En esa voluntad se esconde también el ser como voluntad de poder.

En el Mundo Moderno el efecto determinante de la voluntad es la de mandar y ser obedecida. En el pensamiento de Arendt el fenómeno de la voluntad originalmente se manifestó en la experiencia de que yo no hago lo que querría, la experiencia de que existe un quiero-y-no-puedo.

Que en el interior del hombre se presenta un <<hecho monstruoso>> la presencia simultánea de un yo-quiero y un yo-no-quiero. En esta lucha interior del hombre el griego Antiguo se decanta por el destino; que la razón, el conocimiento, el discernimiento, son frágiles umbrales ante la potencia del deseo y la pasión.

En otras palabras, voluntad, fuerza de voluntad y ansias de poder son para nosotros ideas casi idénticas; consideramos que la sede del poder es la facultad de la volición tal como la conoce y experimenta el hombre en relación consigo mismo. Y, por esta fuerza de voluntad hemos desvirtuado no sólo nuestro razonamiento y nuestras facultades cognitivas sino también otras facultades más <<prácticas>>. Porque centra su fuerza en el ejercicio del poder. El poder de apropiación, de coacción y dominio, sobre la naturaleza y los demás hombres.

Así que, la fuerza de la voluntad no sólo se quiere a sí misma, sino que es insaciable con lo que se encuentra exterior a ella. La necesidad que me impide hacer lo que se y quiero puede provenir del mundo, de mi propio cuerpo, de una insuficiencia de talentos, dones y cualidades que el hombre recibe al nacer, y sobre los que cada uno tiene el mismo poder que sobre las demás circunstancias.

Además, todos esos factores, sin excluir los psicológicos, condicionan a la persona desde fuera en la medida que el quiero y el sé, es decir, el Yo, están implicados. El poder que se enfrenta a estas circunstancias, que libera, por así decirlo, el querer y el saber de su servidumbre ante la necesidad es el puedo. Sólo cuando el quiero y el puedo coinciden se concreta la libertad.  

Somos seres determinados por circunstancias exteriores o interiores, el Yo mismo, donde el poder y el saber sólo encuentran su servidumbre ante la necesidad. De ahí que el libre albedrío no exista ante el poder de la necesidad exterior. Porque sólo es válido para el Yo, el mundo interior, más no para satisfacer las necesidades materiales o psicológicas del hombre.

Sólo cuando deseo y tengo la fuerza, el poder de poseerlo, se concreta la libertad. La voluntad es a la vez poderosa e impotente, libre y sometida. Cuando hablamos de impotencia y de los límites impuestos a la fuerza de voluntad, por lo común pensamos en la impotencia del hombre respecto del mundo circundante. Las necesidades físicas o psicologicas que impone el mundo o la sociedad trascienden el libre albedrío y la concreción de la libertad, propiamente dicha. De ahí que la libertad esté determinada, en estas circunstancias a las necesidades del hombre. Pero cuando deseo y poder coinciden se concreta la libertad.

A causa de la impotencia de la voluntad, de su incapacidad de generar poder genuino, de su constante derrota en la lucha con el Yo, en la que la fuerza del quiero se autoagotaba, el ansia de poder se convertía de inmediato en fuerza de opresión. Esta idea trae consecuencias fatales para la teoría política que tuvo la ecuación de libertad y capacidad humana de voluntad; fue una de las causas que aún hoy identificamos el poder con la opresión o, al menos, con el dominio ejercido sobre los demás.

Esta contradicción entre el yo-quiero-y-no-puedo, el conflicto entre el yo voluntarista y un yo activo, significa que el quiero está sujeto al Yo, le devuelve el ataque, lo estimula o, es eliminado por el Yo. De ahí que la impotencia del hombre respecto del mundo circundante, la primacía de las necesidades sobre los deseos o la libertad, crea en él frustración, desasosiego, y la ausencia de poder se convierte en fuerza de opresión, por no ver satisfecho el yo-quiero en el mundo que vive.

Esta frustración del hombre ante el poder de las necesidades desde el umbral psicológico o psicoanalítico, crea disfuncionalidad en la relación del hombre con el entorno y, a la vez, su conducta rompe lo establecido como <<normal>> en la sociedad. Esta disfunción se expresa en el lenguaje o la conducta del hombre y, se observan en lo patológico del decir y el obrar; la disyunción entre las necesidades del hombre y el poder de satisfacerlas. Es decir, el deseo y el poder no coinciden y, en consecuencia, no se concreta la libertad.

Lo importante consiste en darse cuenta que detrás del bienestar, de las facilidades técnicas, de la ciencia, del desarrollo económico, del social, del confort, de la educación y la cultura, se esconde la voluntad de poder. Esta reflexión nos hace ver con claridad que la valoración de la voluntad no es la misma en todos los tiempos. La concepción schopehaueriana de la voluntad ciega como principio motor es válida para el mundo titánico. Schopenhauer conoce ese mundo, Nietzsche lo afirma. No puede dejar de ocurrir que ambos padezcan bajo él.

Nietzsche capta ya el mundo titánico con una cercanía mayor –no de una manera más consciente que Schopenhauer, pero sí de una manera más instintiva; él es el campeón de ese mundo, participa de él. No lo mira con ojos pesimistas, sino que lo afirma como profeta. Para él la voluntad no es ciega, sino que tiene metas; pronto se supo del parentesco que había entre el superhombre y Prometeo. Somos parte entonces del mundo del Titán y del titanismo (del técnico y del mundo técnico). Así que, viendo la indigencia del hombre ante el poder del Titán y de la técnica, Hölderlin solicita a las estrellas : <<Es hora que los dioses salgan de sus escondites>>.                                                                                                                                 

 Sobre Schelling, Investigaciones filosóficas sobre la esencia de la libertad humana; Arendt apunta los siguiente:

<<Pero en última y suprema instancia no hay otro ser que el querer. Querer es ser originario […] La filosofía entera aspira solamente a encontrar esta expresión suprema>>. Por tanto, para Schelling, cuyo problema fundamental es siempre la vida como ser-vivo, las cosas son lo querido (voluntad congelada, digamos) y la vida de la voluntad. (Pienso, luego soy. Quiero luego vivo […] En el querer tengo la evidencia de que soy un viviente.

El principio de la voluntad lo que experimento queriendo, es la libertad, <<una capacidad para el bien y para el mal>>. <<Sólo el que ha gustado la libertad puede sentir la aspiración a convertirlo todo en una analogía de la misma, a extenderla a lo largo del universo>>.

<<El principio, en cuanto procede del fondo y es oscuro, es la voluntad propia de la criatura, la cual … es voluntad ciega. (A ella) se opone el entendimiento como voluntad universal, que usa dicha voluntad ciega y la somete como mero instrumento. La voluntad ciega que no se deja subordinar, es decir, que permanece pura voluntad propia, (es) el mal como voluntad mala, como la elevación de la voluntad propia>>.

Frente a la identificación del mal con lo sensible y terrestre: aquellos que <<contra lo que era procedente, no opusieron al cielo el infierno, sino la tierra>>.

La auténtica imposibilidad de este enfoque de la voluntad viva como ser radica en que la muerte se hace completamente incomprensible. Bajo estas condiciones <<el vínculo de las fuerzas que constituyen la vida, … también podría ser indisoluble, y … una criatura que repare por su propia fuerza lo que se ha hecho defectuoso en ella [el mal se equiparaba con la enfermedad] está destina a ser un Perpetuum mobile. Con ello propiamente habría debido quedar liquidada toda la filosofía de la voluntad (y de la fuerza = energía).

La paradoja fundamental de la experiencia está en que, mientras estamos solos, es decir, sin ninguna representación concreta de otro, nos experimentamos necesariamente como dos. Pensar en la soledad es siempre un dialogo consigo mismo. En la voluntad me ligo a mí mismo; la mera voluntad, que de hecho consiste en el <<mandarse>> y me aferro a mi duplicación solitaria. Ésa es también la razón de que de la voluntad brote inmediatamente la voluntad de dominio y la voluntad de poder. La voluntad es la expresión de la duplicidad y la ambigüedad de la soledad.

El afán de dominio y la voluntad de poder del solitario brotan de la ambigüedad, de la duplicidad de sí mismo. En efecto, ésta tiene como consecuencia que el afán de dominio y la voluntad de poder sean tan incalculables como son para nosotros todos los otros hombres. Sólo podemos soportar el carácter imprevisible de los otros, es decir, su libertad, si nosotros por lo menos podernos fiarnos de nosotros mismos.

La voluntad de poder en la política quiere siempre hacer del mundo tan fiable como la voluntad apetecería ser, fiabilidad que no logra en la soledad, pues permanece por esencia ambivalente. De acuerdo con esto, el tirano, para asegurarse, tiene que eliminar del mundo, en lo posible la espontaneidad (el fundamento de la falta de fiabilidad (confianza) y de la libertad). La aspiración a la seguridad se hace desmedida cuando ya no puede estar segura ni siquiera de sí misma.

Si la voluntad de poder quiere hacer del mundo algo fiable, de confianza, que no logra en la soledad de sí misma, el poder autoritario o totalitario, niegan la espontaneidad, la imprevisibilidad, la confianza y la libertad, porque cuestiona o ruptura lo establecido como verdadero. Ernst Jünger piensa que el poder de la libertad es tan poderoso que sólo basta soñar con ella para que se haga realidad.

En oposición a estos regímenes, la democracia y la libertad son una y la misma cosa, dos caras de la misma moneda. Al comienzo está siempre la fuente de la libertad. Ni la tiranía de la razón en nosotros, ni la cocción de la deducción necesaria, ni la tiranía autoritaria y totalitaria, coartan y limitan, la libertad y la acción política. Porque el comienzo como fuente de libertad, es imprevisible e impredecible. Así que, todo hombre es un <<comienzo>> como si el mundo surgiera de nuevo con él. El comienzo contiene la voluntad de poder que desconfía de sí misma, la libertad y la acción política. Por eso, el tirano, el populista, el fascista, el nacionalista, detestan estas <<figuras>> que posibilitan alcanzar la democracia, la solidaridad, la fraternidad, la justicia, y así mismo, el Estado de Derecho, la pluralidad, el respeto a la dignidad humana, la democracia libertaria, justa e igualitaria.

                                              

                                      A MODO DE COLOFÓN

                                            Hannah Arendt

Hannah Arendt reflexiona sobre el poder y nos sugiere que existe una diferencia entre la razón impotente, que ve el <<bien>>, y la voluntad poderosa, que quiere el <<mal>>. De ahí la identificación una y otra vez de la impotencia con el bien y del poder con el mal.

De ahí toma a Kant, a Hegel, a Nietzsche y a Marx, para dilucidar desde sus perspectivas teóricas y prácticas, la relación entre la impotencia de la razón y el poder de la voluntad.

Kant cree encontrar la solución uniendo la razón con la voluntad, por el hecho de que la razón prescribe a la voluntad lo que ha de querer. La consecuencia de Kant, consiste, en que despoja de poder a la voluntad y destruye el centro de poder. Necesita de la <<astucia de la naturaleza>>, a través de la cual de hecho se le promete poder a la razón, quedando la voluntad intacta en su poderío. Por tanto, el fin de la astucia de la naturaleza es doble: es importante dejar que permanezca la voluntad como voluntad, es decir, como centro de poder, para que suceda algo y se pueda actuar, lo es también conferir una racionalidad a esta acción.

La posición de Kant la contradice Hegel: tan pronto como la razón se realiza, se convierte por eso mismo en poder; poder no es otra cosa que realidad. Razón realizada es voluntad racional. Si el absoluto se realiza en la historia y la razón no está en sí misma en la simple reflexión, pero es poderosa dentro de la realidad que ella comprende. En Hegel el poder pierde el estigma del mal, porque está sustraído al ámbito del actor particular. A la vista de la realidad que se atestigua en la historia, la única que tiene poder, son impotentes por igual la voluntad y la razón. En otras palabras, la realidad que tiene poder es la histórica, por eso son impotentes la voluntad y la razón.

Nietzsche no toca ni la racionalidad impotente de la razón, ni el poder malo de la voluntad, porque se limita a decir, la voluntad es <<mala>> sólo bajo el presupuesto impotente de la razón, y somete la razón impotente a la sentencia de la voluntad poderosa. Nietzsche dice que es posible que las cosas sean a la inversa.

En Marx, el poder es producto del trabajo, y el poder justo o injusto se rige en adelante por la distribución justa o injusta de los productos del trabajo. Desde esta perspectiva podemos ver como el trabajo lo cambia todo. Así que, la filosofía descansa en el hecho de que era desconocido el trabajo en el sentido moderno, que no era conocido bajo la dimensión de la producción y del homo faber (el hombre que fabrica).

La forma clásica con que la filosofía sale del dilema razón-voluntad o, en otros términos, resuelve el problema del poder, está en el invento de la lógica o de la evidencia lógicamente necesaria. Así que, para acabar con el problema de la voluntad, la razón libre se puso bajo las leyes coactivas de los argumentos. Por eso desapareció de la filosofía la sentencia, que pone luz dentro, hace transparente las cosas y las ilumina; en su lugar, se introducen cadenas de argumentos, que son en todo caso cadenas, en el doble sentido de la palabra. 

                                                       Madrid a 02/12/2021 

jueves, 11 de noviembre de 2021

 

                                                 ¿QUÉ ES LA LIBERTAD?

                                                       Hannah Arendt

 

                       <<Los pensadores esenciales dicen las mismas cosas, lo cual no significa que digan cosas iguales>>.

                                                     Martín Heidegger

En este ensayo trato de hacer un montaje literario, como lo pensó Walter Benjamín.

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

Para Hannah Arendt las tendencias antipolíticas del alto cristianismo es de tal profundidad, que un pensador cristiano Agustín fue el primero en expresar las implicaciones políticas de la palabra libertad. Esto en la consciencia y el imaginario de los hombres resulta contradictorio y paradójico. Sabemos que Agustín era romano y cristiano, que expresa la experiencia política de la Antigua Roma, que la libertad como principio deviene en acto de fundación.

Desde el punto de vista histórico, es interesante anotar que la aparición del problema de la libertad en la filosofía de Agustín estuvo precedida por el intento consciente de separar la noción de libertad de la política, para llegar a una formulación a través de la cual se pudiera ser esclavo en el mundo y, no obstante, libre.

La impresión se modificaría si lo expresado por Jesús de Nazaret fuera tomado en sus implicaciones políticas. En el Nuevo Testamento existe una extraordinaria comprensión de la libertad y del poder inherente de la libertad humana. Pero la capacidad del ser humano que corresponde a esta palabra no deviene de la voluntad sino de la fe. Los Evangelios llaman <<milagros>> al poder de una palabra que tiene significados diferentes y es difícil de comprender.

La libertad hizo su aparición primera en nuestra tradición filosófica cuando la experiencia de la conversión religiosa –primero la de Pablo y después la de Agustín- le dio lugar.

Así que, el milagro protagonizado por hombres o por agentes divinos son interrupciones de una serie natural de eventos o de un proceso automático, que se constituye como algo inesperado. Sabemos que la vida humana en la Tierra está rodeada por procesos automáticos –naturales o cósmicos-; porque nosotros mismos somos conducidos por fuerzas similares en tanto parte de la naturaleza orgánica. Ora, nuestra vida política que hace parte de la esfera de la acción, se ubica en el seno de procesos que llamamos históricos y tiende a convertirse en procesos automáticos o naturales como los cósmicos. Esto significa que estamos inmersos en una cadena de procesos automáticos y que ningún acto en particular puede liberar o salvar al hombre, también a una nación o a la humanidad. 

Esto quiere decir que estamos determinados por procesos naturales, históricos o cósmicos y, que el libre albedrío o la libre voluntad, están condicionados por estos procesos. En la acción particular del hombre que es política, no se expresa la <<esencia en sí>> de la libertad sino una de sus <<figuras>>. Detrás de la acción se esconde la libertad como libertad política. En la voluntad de poder se esconde también el ser y la política como voluntad de justicia, de respeto a la dignidad humana, a la pluralidad y la búsqueda del bien común. Sólo el ser concede a los hombres alcanzar la libertad, lo justo, lo bueno y lo bello.

Por tanto, está en la naturaleza en sí de los procesos automáticos o los procesos históricos, a los que el hombre está condicionado o adherido, que pueda afirmarse en y a través de la acción. Una vez que los procesos producidos por el hombre se vuelven automáticos, se tornan fatales como los del proceso de la vida natural. Que conduce al organismo vivo, biológicamente hablando, del ser al no-ser; o, lo que es lo mismo, de la vida a la muerte.

La libertad impregna por la acción el comportamiento teórico y práctico. Es en sí una especie de luz que eleva la acción política a transformar los procesos automáticos e históricos. Así que, la libertad tiende a develar los fenómenos históricos en cuanto posibilita la acción política en la sociedad. Y, así, la acción es hacer. Un hacer circunscrito a la práctica política y a unas circunstancias históricas determinadas. La libertad es la llama de la vela que alumbra los logros o los fracasos, en la praxis política. Por eso, ella siempre es un comienzo en el devenir de las acciones humanas y, en particular, de la política.

En cuanto la libertad es llevada a galope sobre la práctica política es histórica. Así pues, queda preservada en la memoria y la rememoración. Pensando, la existencia del hombre o los hombres, no sólo habitan la casa del ser, el lenguaje, sino también la morada de la acción política. Medimos el hacer político, la acción en la esfera pública, por el rasero de los logros de su práctica, colmados de éxitos o fracasos. Pero, el quehacer de la política, su acción, es teórico y práctico, y se vale del lenguaje, del pensar y la libertad, para alcanzar lo que se propone. Bueno bien, ¿de dónde saca la libertad su fuerza y medida? ¿cuál es la ley de su hacer y decir? Por supuesto, de la esencia que la determina a sí misma y la impulsa a romper el cerco de los procesos automáticos y los procesos históricos.

 La acción es en cuanto destino de la libertad. Sin ésta la acción política se condiciona a los procesos históricos o al determinismo político. La libertad hay que blandirla como hace el guerrero con la espada; porque del manejo responsable de ella depende la justicia, la fraternidad, la convivencia pacífica, la educación, la cultura y la paz. El advenimiento de la libertad trae consigo el advenimiento de la acción política. Huir a refugiarse en lo siempre-igual lo exime de peligro. El peligro adviene cuando la libertad posibilita que la acción entre en discordia con lo establecido como verdadero. Que amenace al Estado y sus instituciones, que posibilite el pensar, el análisis, la crítica, de las relaciones de poder y saber. Así, la libertad contiene en sí el catálogo de las cosas posibles que siempre está ahí – para que una posibilidad salga escena es preciso que se la acepte –al decir Ernst Jünger.

Ya es hora de desacostumbrarse a sobreestimar la política, la economía, la imagen o los leguajes digitales y, por así decir, no pedirles más de lo que pueden dar. En la actual precariedad y mediocridad del mundo es necesaria más acción y más atención a los fines de la política y de los políticos. Por eso, la política se encuentra en vías de descenso hacia la pobreza de su esencia; porque priman los intereses del partido y del Gran Poder, sobre el bienestar y el progreso de la sociedad.

Arendt piensa que, en los procesos históricos los períodos de la libertad han sido relativamente cortos en la historia de la humanidad. Lo que permanece intacto en épocas de petrificación y ruina es la facultad de la libertad misma. La capacidad de comenzar, que anima e inspira todas las actividades humanas. Y, constituye, por así decir, la fuente oculta que de producción de las cosas grandes o bellas.

Por eso, la estética es la madre de la ética y de toda capacidad de juzgar. La libertad no es una virtud del hombre, sino un don supremo que el hombre entre todas las criaturas de la Tierra parece haber recibido. Pero es a través de la acción cuando devela la luz que se esconde detrás del forro de los fenómenos históricos. Si es verdad que la acción y el comenzar son esencialmente lo mismo, una capacidad para realizar milagros debe estar dentro del rango de las actividades humanas.

Dice Arendt, está en la naturaleza de todo nuevo comienzo el irrumpir en el mundo como una <<infinita improbabilidad>>, pero es esto lo que en realidad constituye el tejido de lo que llamamos real. Esta <<infinita improbabilidad>> es válida para un nuevo nacimiento o interrumpir la lógica y la coherencia de los procesos históricos. De ahí que los sistemas totalitarios, detesten la venida de una vida al mundo, por ser siempre un recomenzar. Un volver a empezar que esconde detrás de la voluntad y de la acción, la ruptura con lo establecido como dogma o verdad.

Después de todo –dice-, nuestra existencia descansa, por así decir, en una cadena de milagros, el llegar a existir la Tierra, el desarrollo de la vida orgánica en ella, la evolución de la humanidad a partir de las especies animales. La cadena de <<milagros>> es válida en los procesos del Universo o de la Naturaleza, esto es, que exista la tierra a partir de los procesos cósmicos, la formación de vida orgánica a partir de los procesos inorgánicos. La evolución del hombre a partir de los procesos de la vida inorgánica, representan <<infinitas improbabilidades>>, que se constituyen en <<milagros>> en el lenguaje cotidiano.

Así que, la experiencia que dice que los acontecimientos son milagros no es ni arbitraria ni sofisticada; sino de lo más natural, en la vida cotidiana es un lugar común. Sin esta experiencia corriente la parte asignada de la religión a los milagros sobrenaturales sería incomprensible. Teniendo presente la interrupción de los procesos naturales por el advenimiento de una <<infinita improbabilidad>> ilustra lo que llamamos real, en la experiencia ordinaria adquiriendo su existencia por coincidencias más extrañas que la ficción.

Seria superstición esperar milagros, <<infinitas improbabilidades>>, en el contexto de procesos automáticos sean históricos o políticos, aunque no estén excluidos. Además, la historia está llena de acontecimientos que el milagro, la <<infinita improbabilidad>>, ocurren frecuentemente. Ya que, por decir, los procesos históricos son creados e interrumpidos, por iniciativa humana por ser un ser que actúa. Y detrás de la acción se esconde la esencia de la libertad, que le posibilita actuar en múltiples esferas. La libertad como hecho demostrable y la política coinciden y se relacionan entre sí como las dos caras de una misma moneda.

De ahí que lo impredecible y lo imprevisible se esperan como milagros en las esferas de vida política. La diferencia decisiva entre las <<infinitas improbabilidades>>, sobre la cual descansa la realidad de nuestra vida terrenal, y el carácter milagroso inherente a esos eventos que establece la realidad histórica, consiste que, en el dominio de los asuntos humanos conocemos al autor de dichos <<milagro>>. Son los hombres quienes los protagonizan, quienes por haber recibido el doble don de la libertad y la acción pueden establecer una realidad propia.

Una realidad que responda a las apetencias morales, espirituales y materiales; pero también, en la vida pública, la política, que la libertad y la acción tiendan a lo justo, lo bueno y lo bello. Un Estado democrático Social de Derecho que proteja y facilite a la sociedad la acción política y la libertad, como piedras angulares de la colectividad democrática y libertaria. Porque el mundo común es el escenario de la acción y de la palabra; sin un ámbito políticamente garantizado la libertad carece de un espacio mundano en el que pueda hacer su aparición.

La libertad necesita de un mundo organizado políticamente en el que cada hombre libre pueda insertarse de palabra y obra. De lo contrario, será sólo una manifestación de la libertad interior o subjetiva de la persona humana; o tal vez, la libertad cercenada o secuestrada por el poder autoritario o totalitario. Porque existe una concatenación entre el mundo común que comparten todos los hombres, la palabra y la libertad. Esto en su esencia es política.

 

 

 

 

 

 

 

martes, 9 de noviembre de 2021

 

                                             ¿QUÉ ES LA ILUSTRACIÓN?

                                                      Immanuel Kant

 

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

La Ilustración en el siglo XVIII era el camino para alcanzar la libertad del hombre. Una libertad que se fundamentaba en el uso de la razón y no depender de la superstición, las tradiciones, la moral del hombre común y las verdades establecidas. Para Immanuel Kant la en su ensayo ¿Qué es la Ilustración? Publicado en 1784 que, en el marco teórico de la filosofía de la historia, repercutirá en filósofos como F. G. Hegel, entre otros. Establece una serie de ideas basadas en la razón y antepuestas al dogma religioso.

Expresa Kant: <<La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en su falta de inteligencia, sino en falta de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro>>. La Ilustración es la capacidad de pensar por uno mismo y asumir el derecho a equivocarse en el juicio. Kant opone a la palabra perniciosa y la mentira, la reflexión basada en la razón. Quién lo hace se rebela ante las verdades establecidas y la obediencia complaciente.

Kant se enfrenta en su texto sobre la Ilustración, a la pereza y la cobardía que son causa que la gran mayoría de los hombres continúe a gusto en su estado de orfandad mental y espiritual. Que no sea capaz de alcanzar la mayoría de edad en el manejo responsable de la libertad y de juzgar el mundo y la sociedad donde vive. Creía en el supuesto que todos somos iguales en la naturaleza humana y que la palabra del hombre es valiosa si se construye conforme en la búsqueda de la verdad.

Estas ideas de Kant fueron fundamentales para el derecho, la dignidad humana y la naturaleza del hombre. De ahí que critica que toda sociedad esté creada y funcione, para obedecer y no para la disidencia humana. Por eso, alcanzar la mayoría de edad debe desembocar en constituir el buen Estado, que, a pesar de su tendencia a la obediencia, ha de invitar a pensar y a dudar, ante lo establecido por el poder y, en particular, por la idolatría. Pero también piensa en los límites éticos de la libertad que favorezcan el bien común. Que una sociedad ilustrada –educada y culta- ha de promover la rectitud y el bien de la colectividad.

Kant en sus textos La crítica de la razón pura, La crítica del juicio, La fundamentación de la metafísica de las costumbres, etc., y el trabajo de Voltaire, de Leibniz, de Newton y de Thomas Paine, buscan conservar en movimiento el mundo y la sociedad. De ellos depende lo que la época moderna estableció como desarrollo y progreso, y, desde el umbral sociopolítico, las bases del Estado de derecho, la democracia, la separación de poderes y los derechos fundamentales de la persona humana.  Y ante todo y sobre todo, la defensa de la libertad.

En la actualidad los presupuestos de la Ilustración están seriamente cuestionados. Como la idea de Progreso, la técnica y la ciencia, que no están al servicio del hombre sino de una selecta minoría y del Gran Poder. Como expresó Walter Benjamín: en el siglo XIX y XX se pudo ver el progreso de las ciencias naturales, pero no el deterioro de las sociedades. En la actualidad con el deterioro del ecosistema, el cambio climático y el predominio de los lenguajes digitales y las imágenes en movimiento, es necesario repensar las ideas de ¿Qué es la Ilustración? de Kant y cuál es el significado del hombre libre y la búsqueda de su plenitud.

Que el pensar futuro, de los filósofos, los científicos, los humanistas y artistas, posibiliten un conjunto elástico de sistemas de pensamientos, que dona el asombro, la intuición, la experiencia, los movimientos del pensar y el lenguaje, como presentes divinos. Para alcanzar un mundo más humano y más ético para las sociedades del futuro.

                                       Madrid-España a 09/11/2021


Nota: éste texto hace parte de otro que elaboré y título: La importancia de la libertad.

sábado, 6 de noviembre de 2021

LA CONDICIÓN POSTHUMANA EN LA ACTUALIDAD

 

  

Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista.

 

La actualidad puede definirse como un presente posthumano que rompe con los presupuestos de la Ilustración: el sujeto cartesiano del cogito, la Kantiana comunidad de los seres racionales y, en términos sociológicos, el sujeto ciudadano titular de derechos y propietario. (Rosi Braidotti). Por tanto, los paradigmas que servían como puntos de referencia para conceptualizar, ubicarnos y proyectarnos en el mundo como especie y como seres humanos, ya no responden a las apetencias humanas. Es decir, que la esfera política y la relación con los otros ha cambiado.

Lo posthumano lleva a la descentralización del Hombre, como medida de las cosas. Porque el desarrollo tecnológico y la globalización lo han desestructurado, y su lugar lo ocupa hoy, el robot, la biotecnología, las imágenes en movimiento, los órganos artificiales, los lenguajes digitales, etc. Eso, que denomina George Steiner, cultura del artificio. Esta visión posthumana repercute en la concepción de las ciencias sociales y las ciencias humanas, que tenían sobre el Hombre. Estamos inmersos al mismo tiempo en una situación de <<poscultura>>, al decir de Steiner.

Así, la teoría dual de naturaleza y cultura, se sustituye por la interacción entre naturaleza y cultura. Las categorías de lo natural y lo cultural han sido desplazadas por los efectos del desarrollo científico y tecnológico. Esto repercute en los paradigmas con que se percibe y se actúa, en las esferas políticas, económicas, sociales y culturales. Preguntamos, ¿cómo lo posthumano remplaza a lo humano? ¿cuáles son los diques de contención para resistir a lo inhumano de nuestra época? ¿de qué teoría crítica se vale el hombre para pensar, analizar y criticar el presente-actual?

Si la época actual exalta la opinión pública, el beneficio económico, la política, la banalidad del interés individual, la degradación del lenguaje y del pensamiento, sobre los valores morales, éticos y espirituales. Lo posthumano domina en las sociedades conectadas tecnológicamente.

En el siglo XIX F. Nietzsche declaró la muerte de Dios y la disolución de la idea del hombre que articulaba el entorno natural y humano. Ruptura la auto evidencia atribuida al ser humano, a la fe en la metafísica y la validez universal del sujeto humanístico europeo.  Lo que hace Nietzsche, Marx y Kierkegaard, es, desafiar las premisas básicas de la religión, del pensamiento político y de la metafísica tradicionales, invirtiendo conscientemente la jerarquía de los conceptos.  Sin embargo, ni esa secuela del siglo XX ni la rebelión decimonónica contra la tradición ocasionaron realmente la ruptura de nuestra historia. Tal ruptura nació de un caos de incertidumbres masivas en la escena política y de opiniones masivas en la esfera espiritual, que los movimientos totalitarios, merced al terror y a la ideología, hicieron cristalizar en una nueva forma de gobierno y dominación. (Arendt).

Arendt cree que la dominación totalitaria como un hecho establecido, rompió la continuidad de la historia de Occidente. La ruptura de nuestra tradición es un hecho consumado. Por tanto, el propio hecho marca la división entre la época moderna –que surge con las ciencias naturales del siglo XVII, llega a su clímax político en las revoluciones del XVIII y despliega sus repercusiones generales después de la Revolución Industrial del XIX –y el mundo del siglo XX, que llegó a la existencia a través de la cadena de catástrofes ocasionadas por la Primera Guerra Mundial. Considerar que los pensadores de la época moderna, en especial los que en el siglo XIX se rebelaron contra la tradición, fueron responsables de la estructura y las condiciones del siglo XX es injusto y, aún más, peligroso. (Arendt).

Lo importante de esos pensadores estriba en que percibieron su mundo como un ámbito invadido por nuevos problemas e incertidumbres que nuestra tradición de pensamiento era incapaz de enfrentar. Así que, Kierkegaard, Marx y Nietzsche son para nosotros como letreros indicadores de un pasado que perdió su autoridad. Ellos fueron los primeros que se atrevieron a pensar sin la guía de una autoridad; con todo, para bien o para mal, aún se encontraron insertos en las categorías de la gran tradición.

Así que, el salto de Nietzsche desde el reino trascendente no sensual de las ideas y dimensiones al reino sensual de la vida, su <<platonismo invertido>> o <<transvaloración de los valores>>, fue la última tentativa de apartarse de la tradición y su éxito se redujo a ponerla cabeza bajo. (Arendt).

Podemos decir que, el descubrimiento de la Antigüedad durante el Renacimiento fue el primer intento de romper los grillos de la tradición, yendo a las fuentes mismas para establecer un pasado sobre el cual la tradición no tuviera influencia. Martín Heidegger desgarra el hilo de la tradición para establecer un pasado desde el griego Antiguo el cual posibilite pensar el ser, la filosofía, el hombre, el lenguaje, la ciencia, la técnica, la metafísica y la cultura occidental en general. Podemos expresar que Marx, Nietzsche y Kierkegaard, establecen las bases de los límites del humanismo y las críticas antihumanas, que servirán como fundamento para el debate sobre la situación posthumana.

En la época actual el capitalismo global y las tecnologías biogenéticas generan una forma perversa de posthumano. Posibilitan la ruptura de la interacción del hombre y el animal, desde el instante que la vida animal o humana, se consideran existencias de la economía global. Que trae la conversión del hombre en número o en objeto; como la acumulación hipercapitalista de la riqueza; la conversión del ecosistema en el aparato global de producción o la trasformación de la naturaleza en reserva mundial de producción.

Así, pues, la situación posthumana representa la realidad de la cultura del artificio y las redes sociales, como expresión del contexto multimedia de entretenimiento. O, en otras palabras, la sustitución de la realidad por las imágenes que exaltan el sentido del artificio sobre el sentido de realidad. Como la descentralización del sujeto humanístico europeo y occidental disperso en los dispositivos técnicos (Plataformas Digitales, Twitter, Facebook, Medios de Comunicación de Masas, Redes Sociales, etc.).

De ahí que la situación posthumana se caracteriza por un alto porcentaje de momentos posthumanos: la proliferación de aparatos tecno militares y la pluralidad de conflictos periféricos a nivel global. Consecuencia que el mundo global está gestionado por el miedo, el dolor y el sufrimiento humano y animal. Donde predomina el control de la vida, de lo político, lo social y lo cultural, de la población mundial. Por eso, la biopolitica y la tanatopolítica se convierten en dos caras de la misma moneda.

Desde un punto de vista pedagógico e investigativo en el ámbito social, la crisis de la centralidad del sujeto repercute en lo posthumano y se relaciona a la crisis de las ciencias sociales y las ciencias humanas. De ahí que sea necesario la creación de un saber desde un punto de vista social en sintonía con los principios fundamentales de justicia social, respeto a la vida y a la dignidad humana, a la diversidad y el rechazo al falso universalismo. Que se concatenan a los presupuestos de la libertad académica e investigativa, al antirracismo y la xenofobia, en búsqueda de la apertura al otro y de la cooperación individual y colectiva.

La situación en que se encuentra el ser humano en la actualidad se trata que los ideales del pensar futuro, sean compatibles con los valores de una filosofía humanista. Que la crítica del pensar futuro posibilite la creatividad desde una pluralidad de puntos de vista, en el ámbito posthumano de la globalidad.  Que las nuevas generaciones de sujetos cognoscentes, luchen por establecer un pan humanismo que luche contra el provincianismo mental, el sectarismo ideológico, la corrupción, el miedo y el dolor.  Que la libertad sea el <<núcleo>> para pensar y criticar las relaciones de poder. Se necesitan nuevos umbrales sociales, políticos y éticos, para pensar los cambios que hay que afrontar en la actualidad. El pensar futuro debe buscar paradigmas de reflexión, de saber y acción, como alternativos a los que dominan en la actualidad.

                                              Madrid-España a 06/11/2021

sábado, 30 de octubre de 2021

EL HUMANISMO EN EL ESPACIO DE LA CIENCIA Y LA TÉCNICA

 

         

 Antonio Mercado Flórez. Filósofo y Ensayista               

 

En el Doktor Faustus, Thomas Mann expresó que las monstruosidades en la historia de la cultura occidental, no son fecundas para el Humanismo. Un mundo lleno de atrocidades, de odios, sufrimientos y guerras, infunde temor en las almas de los hombres, para que pueda alcanzar el sentido de lo humano. Así, la piedad, el respeto, el decoro espiritual, la religiosidad, sólo son posibles en el hombre dentro del marco terrenal y humano. Su fruto debiera ser, puede ser y será un humanismo con ribetes religiosos, inspirado por el sentimiento del secreto trascendente del hombre, por la orgullosa consciencia que el hombre tiene de ser algo más que un fenómeno biológico, de estar ligado por una parte esencial de su ser a un mundo espiritual, de que la noción de lo absoluto le ha sido dada con las ideas de Verdad, de Libertad, de Justicia, y el deber de ir en busca de la perfección.

Es, preocupante y abominable ver cómo el humanismo se reemplaza por la técnica, la ciencia, el dinero y el poder. Por la técnica que no responde a las verdaderas necesidades materiales y espirituales del hombre. Pero, no olvidemos que la ciencia no es enemiga del humanismo, sino que ésta ha de responder a los requerimientos humanos. Por eso, <<imposible calificar de diabólicos los temas y objetos de la ciencia sin que la acusación alcance a la ciencia misma>>. (Mann)

Sabemos que la técnica sustituye el antropocentrismo en esta época de sociedades masas y de cultura de masas, no es una mera evidencia, sino que ataca al humanismo. Bueno, lo que preocupa es que, la ciencia, la técnica, la estadística, sustituyan la libertad, la voluntad o la justicia en los asuntos humanos. Lo que llama la atención en las utopías de nuestro siglo es que se presentan con el estilo de la ciencia y que son pesimistas. No hay en ellas magia; con la técnica basta. En Huxley y Orwell, el avance del cálculo y de su aplicación práctica hace imparable la transformación de la sociedad en puras cifras o números. Así, el avance de la ciencia y la técnica sustituyen todo rasgo de humanismo, de justicia y de trascendencia. El planeta ha adquirido un aura nueva, una epidermis más sensible. (Jünger).

Veamos el famoso elogio del nuevo horizonte de la ciencia contenido en el “Ensayo sobre Bacon” de Macaulay, escrito en 1837, que reza así:

“[La ciencia] prolongó la vida; mitigó el dolor; extinguió enfermedades; aumentó la fertilidad de los suelos; dio nuevas seguridades al marino; suministró nuevas armas al guerrero; unió grandes ríos y estuarios con puentes de formas desconocida para nuestros padres; guio el rayo desde los cielos a la tierra haciéndolo inocuo; iluminó la noche con el esplendor del día; extendió el alcance de la visión humana; multiplicó la fuerza de los músculos humanos; aceleró el movimiento; anuló las distancias; facilitó el intercambio y la correspondencia de acciones amistosas, el despacho de todos los negocios; permitió al hombre descender a las profundidades del mar; remontarse en el aire; penetrar con seguridad con los mefíticos recovecos de la tierra; recorrer países en vehículos que se mueven en caballos; cruzar el océano en barco que avanzan a diez nudos por hora contra el viento. Estos son sólo una parte de sus frutos, y se trata de sus primeros frutos, pues la ciencia es una filosofía que nunca reposa, que nunca llega a su fin, que nunca es perfecta. Su ley es el progreso”.

Además, la exaltación que hace el positivismo científico de Auguste Comte, el cientificismo filosófico de Claude Bernard, la evolución de las especies de Charles Darwin, Charles Sanders Pierce, el historicismo de Hegel con la autorrealización del espíritu, el materialismo científico de Karl Marx, expresan confianza en el despliegue de los hechos y la historia. Ahora miramos con desconcertada ironía todas estas cosas. (Steiner).

 El avance de la ciencia, la técnica y el cálculo en la vida del hombre, tiene que ver con profundas necesidades psicológicas, espirituales, morales, históricas y materiales. Pero en esta alta civilización técnica y de masas, la idea de Progreso está seriamente cuestionada, porque en el siglo XIX y XX, vimos el desarrollo de las ciencias positivas, pero no el deterioro de la sociedad y la naturaleza.

El reconocimiento meritorio de la ciencia y del arte también viene de Abraham Flexner, un pedagogo estadounidense. Que en una conferencia que tituló La Utilidad de los Conocimientos Inútiles de octubre de 1939, dijo: ¿no es curioso que en un mundo saturado de odios irracionales que amenazan a la civilización misma algunos hombre y mujeres –viejos y jóvenes- se alejen por completo o parcialmente de la tormentosa vida cotidiana para entregarse al cultivo de la belleza, a la extensión del conocimiento, a la cura de las enfermedades, al alivio de los que sufren, como si los fanáticos no se dedicaran al mismo tiempo a difundir dolor, fealdad y sufrimiento? El mundo ha sido siempre un lugar triste y confuso; sin embargo, poetas, artistas y científicos han ignorado los factores que habrían supuesto su parálisis de haberlos tenido en cuenta. Desde un punto de vista práctico, la vida intelectual y espiritual es, en la superficie, una forma inútil de actividad que los hombres se permiten porque con ella obtienen mayor satisfacción de la que pueden conseguir de otro modo. Mi pretensión es ocuparme hasta qué punto la búsqueda de estas satisfacciones inútiles se revela inesperadamente como la fuente de la que deriva una utilidad insospechada.

El mundo en el que vivimos es el único que nuestros sentidos pueden atestiguar. A menos que se construya un mundo mejor, un mundo más justo, millones de personas continuaran yendo a la tumba silenciosas, afligidas, llenas de amargura. Nuestras escuelas deberían prestar mayor atención al mundo en el que sus alumnos y estudiantes están destinados a vivir.

Consideremos esta cuestión desde dos puntos de vista: el científico, el humanístico o, espiritual. De una cosa podían estar seguros, teniendo presente los trabajos de Heinrich Hertz y Clerk Maxwell, de que habían realizado su trabajo sin pensar en la utilidad y que a lo largo de la historia de la ciencia los descubrimientos realmente importantes que se han probado beneficiosos para la humanidad se debían a hombres y mujeres que no se guiaron por el afán de ser útiles sino meramente por el deseo de satisfacer su curiosidad.

La curiosidad que puede conducir o no a algo útil es probablemente la característica más destacada del pensamiento moderno. No se trata de algo nuevo se remonta a Galileo, Bacon y sir Isaac Newton, y hay que darle total libertad. Las instituciones científicas deberían entregarse al cultivo de la curiosidad. Cuanto menos se desvíen por consideraciones de utilidad inmediata, tanto más probable será que contribuyan al bienestar humano y a otra cosa asimismo importante: a la satisfacción del interés intelectual, que se ha convertido en la pasión hegemónica de la vida intelectual de los tiempos modernos.

En este orden de ideas, Hannah Arendt en el texto En el presente. Ensayos políticos. Europa y América (1954). Visualizó la catástrofe del dominio de la técnica. En la Europa de hoy en día -dice-, el desarrollo, la posesión y la amenaza del uso de armas atómicas por parte de los Estados Unidos es un hecho fundamental de la vida política. Los europeos, por supuesto, han participado durante años en los debates ahora cotidianos sobre el carácter desalmado de un país dominado por la tecnología moderna, sobre la monotonía de la máquina, la uniformidad de una sociedad basada en la producción en masa y asuntos similares. Pero hoy la cuestión va mucho más lejos: la conexión íntima entre la guerra contemporánea y la sociedad tecnificada se ha hecho obvia para todos, con el resultado de que amplios sectores de la población –no sólo intelectuales- temen y se oponen apasionadamente al progreso tecnológico y a la creciente tecnificación de nuestro mundo.

La tecnología y su transformación del mundo son parte esencial de la historia europea desde el comienzo de la Edad Moderna, por lo que, evidentemente, es absurdo culpar de sus consecuencias a América. Los europeos solían ver el progreso técnico de América del mismo modo que Tocqueville vio el progreso de la democracia americana, esto es, como algo que concernía de manera fundamental a la civilización occidental en su conjunto, aunque por ciertas razones especificas dicho progreso técnico hubiese encontrado su primera y más clara expresión en los Estados Unidos. Esta actitud cambió desde el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima; desde entonces, ha habido una tendencia creciente a considerar que todo logro técnico es intrínsecamente perverso y destructivo, y a ver en América, principalmente, y a veces en Rusia el epítome de una tecnificación destructiva que es hostil y ajena a Europa. (Arendt).

En el presente actual son importantes los ideales de la Ilustración que establecen la razón como instrumento del pensar con lógica y racionalidad; no basándose en dogmas religiosos o ideológicos -la autoridad, las costumbres, el carisma o las verdades subjetivas-; instauran también la ciencia y la aplicación de la razón en el mundo natural y humano; y, a la vez, el Humanismo, el componente moral o ético del ser humano, que posibilita la prosperidad de los seres conscientes, las personas, en la búsqueda de la salud, la felicidad, la convivencia pacífica, el respeto a la otredad, la seguridad, la libertad y los placeres que ofrece la vida. El humanismo se opone a que la cultura se convierta en <<valor>>, es decir, un bien social que puede ponerse en circulación y convertirla en dinero a cambio de todo tipo de valores, sociales e individuales. (Arendt).

 Así que, el humanismo que nos legó Cicerón es el resultado de la cultura animi, una actitud que sabe cómo cuidar, conservar y admirar las cosas del mundo. Además, el humanista asume la tarea de arbitrar y mediar entre actividades puramente políticas y las de pura elaboración, opuestos en varios aspectos. Como humanistas, podemos elevarnos por encima de esos conflictos entre el hombre de Estado y el artista, como podemos elevarnos en libertad por encima de las especialidades que todos debemos conocer y buscar. (Arendt)

                                                      Madrid-España a 30/10/2021